Ha llegado el momento de decir basta, de poner un cortafuegos a las intenciones privatizadoras del nuevo gobierno del PP y Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid.

Han comenzado con la desinversión en la empresa, provocando pérdidas para el presente ejercicio económico y el siguiente, condición necesaria para intervenir una empresa pública y privatizarla. Han continuado con el deterioro del servicio, con decenas de autobuses sin circular cada día por falta de conductores, a pesar de haber más de 300 aprobados a la espera de empezar a trabajar. Los 90 ofrecidos al Comité para paralizar la movilización son insuficientes, a lo que se suman, además, las jubilaciones. Por último, han comenzado a plantear abiertamente la privatización de algunos servicios que hoy gestiona la EMT, como los parkings, el Teleférico o Bicimad, ejecutando ya la privatización del servicio navideño de autobús, el Naviluz.

No sobra ningún trabajador en la EMT, de hecho son muchos los que hacen falta y ninguno de los servicios es prescindible. Si, precisamente, tratan de atacar los servicios más recientemente incorporados a la EMT o con un menor número de trabajadores es con la intención de dividirnos y debilitarnos, a sabiendas de que si lo consiguen, habrá menos trabajadores en el futuro para defenderse y habrán introducido la semilla de la división.

Las asambleas celebradas para acordar las claves de la negociación y el calendario de movilizaciones fueron un absoluto clamor a favor de levantar la movilización y hacerse valer, cueste lo que cueste. Las históricas huelgas en la EMT consiguieron las condiciones laborales que hoy existen en esta empresa, fueron huelgas largas, movilizaciones muy duras, un elevado nivel de represión y, sin embargo, demostraron que luchando, la clase obrera, con organización y unidad desde la base, desde cada taller, desde cada cochera, desde cada oficina, no hay gerente, ni concejal, ni gobierno municipal que haya sido capaz de derrotarnos.

La plantilla de la EMT es la punta de lanza de la defensa de este servicio público que levanta cada día con su trabajo, pero el pueblo trabajador y sus organizaciones deben hacer valer toda su fuerza, colocándose junto a la plantilla para alcanzar la victoria. Mención especial merece la imprescindible unidad con del conjunto del sector de transporte de viajeros, Metro, Cercanías, autobuses interurbanos o el taxi, que han experimentado en distinto grado la liberalización y la privatización de lo que debería ser un servicio público, siendo un elemento indispensable en su ecuación el abaratamiento de la fuerza de trabajo, para garantizar los beneficios empresariales.

En cada huelga, está a su vez, en juego el derecho de huelga. Los servicios mínimos establecidos para estos paros entre el 40 y el 50% resultan abusivos, negando en la práctica el derecho a la huelga para uno de cada dos trabajadores. Las difamaciones, represalias, amenazas y represión que puedan desatar no podrán derrotar a la plantilla si esta se mantiene unida y firme en torno al Comité de Empresa y este responde ante la Asamblea de Trabajadores.

Una vez pasadas las elecciones, caen las caretas y se abandonan las promesas. Es el momento de confiar en nuestras propias fuerzas como clase, pues la lucha es y será el único camino, gobierne quien gobierne. La plantilla de la EMT elige lo necesario que es hoy paralizar Madrid.

¡Adelante con la huelga en la EMT! ¡Viva la lucha de la clase obrera!