Ante la gran victoria de los espartanos y espartanas contra CocaCola Iberian Partners

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Casi cinco años de pelea para certificar la derrota del monopolio frente a una plantilla unida, firme en sus objetivos y guiada por un Comité a la altura de la pelea. Aun hay que materializar el preacuerdo, por lo que aun debemos guardar ciertas reservas, pero no parece que siga en los planes de la empresa seguir perdiendo dinero en un COIL fantasma y manchando su reputación, esa en la que invierte millones de euros en campañas de publicidad.

Por nuestra parte exigimos a CocaCola que materialice el plan para recuperar la producción, reivindicación primera de los compañeros. La aplicación de los planes de garantía social, en el que se da cobertura a toda la plantilla, independientemente de su edad, es una victoria más, que presiona a la empresa a desarrollar un plan fabril, si no quiere seguir pagando a sus trabajadores, aunque ya no desempeñasen ninguna tarea.

Recordemos que en esta batalla se ha demostrado claramente cómo el Estado no es un ente neutral. En las primeras jornadas de huelga y en la instalación del campamento la policía actuó como suele, como pirquetes de la patronal para ejercer la coacción ante la huelga. Sin embargo, con las primeras sentencias favorables a la plantilla, Delegación del Gobierno mandó a la policía a proteger a los esquiroles que venían desmantelar la fábrica, con el único objetivo de justificar la imposibilidad de aplicar la sentencia. Más tarde, como ocurrió recientemente con la sentencia del Tribunal Supremo y los gastos hipotecarios, la Audiencia Nacional corrigió al Supremo para evitar la aplicación de la sentencia de nulidad del ERE, que obligaba a la readmisión de la plantilla en las mismas condiciones, esto es, en una fábrica y permitió el centro logístico sin actividad en Fuenlabrada. Sin la careta democrática, cuando se ponen en jaque los intereses del capital, es más fácil identificar la dominación de los monopolios.

Este conflicto ha demostrado también cómo la libertad de prensa existe solo para quien pueda pagarla y CocaCola invierte grandes sumas de las que beben muchos medios, incluyendo a aquellos medios y periodistas que hacen de enarbolar una parte de las reivindicaciones populares o del sentir del pueblo, su marca comercial. Paradigmática fue la compra de todas las portadas de los periódicos de tirada nacional el día en que se decretó la nulidad del ERE. Cocacola dio al botón de apagón informativo y todos los medios callaron, porque al fin y al cabo, se trata de empresas participadas por los grandes capitalistas de nuestro país y del extranjero.

La lucha de los trabajadores de CocaCola ha sido posible también, porque han hecho sindicalismo del bueno, de trabajo sindical CCOO en CocaCola Iberian Parners a pie de tajo, de mucho compromiso y de asamblea para tomar decisiones. En este caso sección sindical y Comité de Empresa se fundieron como resultado de las elecciones sindicales una vez reincorporados al centro de trabajo, por el reconocimiento unánime de la plantilla. En tiempos de ataque al sindicalismo y de diluir la lucha obrera en mareas, en CocaCola se ha demostrado que el sindicato es la herramienta para conquistar derechos en la lucha concreta contra la patronal y que si el sindicato encabeza las reivindicaciones de la plantilla, esta lucha organizada en el sindicato.

Su lucha ha inspirado a todos los trabajadores de la región, que han visto en los espartanos y espartanas el espejo en el que mirarse. Esta inspiración la han llevado los propios trabajadores a cientos de conflictos en los que se han involucrado, extendiendo su solidaridad a cada lucha que estallaba en la región, dando la mano al resto de conflictos con la legitimidad de quien se sabe en una lucha hasta el final. La plantilla de Fuenlabrada ha sembrado solidaridad obrera, muchas veces incluso superando la separación de siglas en el terreno sindical, pues al final, la lucha es una sola.

Saludamos esta gran victoria de CocaCola en Lucha y la hacemos nuestra, patrimonio de la clase obrera, pues si 300 espartanos han tumbado a uno de los monopolios más poderosos, tomando conciencia de la fuerza que podemos tener los millones de trabajadores que cada día levantamos el país, podremos enfrentarnos sin miedo a la patronal, con confianza en la victoria, a la conquista de un país para la clase obrera.

Hasta la victoria siempre.

Todo por ganar.