PCPE Arganda sobre el último “accidente laboral” mortal en el municipio

0

Ha muerto otro obrero en Arganda. Tenía 40 años y ha fallecido en la tarde del 12 de junio de 2017, aplastado por varias bobinas de papel prensado, de unos 1.500 kilos cada una. Lo llamarán “accidente laboral”. Pero no hay nada menos “accidental” que esta muerte. Son muchas las familias que en Arganda tienen que llorar a alguno de los suyos muerto mientras trabajaba.

Es el cuarto trabajador fallecido en Arganda en su puesto de trabajo en apenas tres años. En enero de 2014 moría golpeado por una troqueladora un joven obrero de 28 años, en la empresa Procartón. En octubre del mismo año moría electrocutado un trabajador de 66 años mientras manipulaba cableado para la empresa Gestión Madrileña de Parking. En octubre de 2015 moría un trabajador de 34 años, al caer desde un tejado del polígono a más doce metros de altura. Este junio de 2017, la clase obrera de Arganda tiene que ver cómo uno de los suyos vuelve a dejarse la vida en el trabajo.

El polígono industrial de Arganda va camino de convertirse —si no lo es ya— en un auténtico peligro para todos sus trabajadores y para el pueblo en su conjunto. Este año son varios los heridos graves. En febrero, el mismo día, dos trabajadores cayeron desde grandes alturas. En mayo, la explosión y el incendio en la planta de productos químicos Requimsa dejó más de treinta heridos, cuatro de ellos graves. La explosión e incendio de Requimsa se sintió en todo el municipio, obligando al cierre de gran parte del polígono y a la evacuación de colegios e institutos. En junio de 2013 otro incendio en la misma planta exigió la intervención de 22 dotaciones de bomberos. Nada de esto son casualidades, sino consecuencias. Resultados de un sistema en el que solo vale el beneficio empresarial, costa de la explotación y hasta de la vida de los trabajadores.

Los muertos y heridos graves en el trabajo en Arganda son una trágica rutina desde hace años. En 2006 murió un obrero de 38 años al caer sobre una troqueladora en Recreativos Franco. El mismo año falleció aplastado en un corrimiento de tierra un joven trabajador de 19 años, en la construcción de un edificio en el polígono. En SOGEISA, en 2008, fue un obrero de 58 años el que murió aplastado por una carga de tubos de hierro. 

¿Cuántos muertos y heridos más tenemos que poner los trabajadores de Arganda? ¿Hasta cuándo tenemos que aguantar para ponerle fin a esta barbarie?

El descomunal polígono industrial de Arganda se ha convertido en un paramo de naves abandonadas y de otras muchas que han pasado la crisis aprovechando para reducir al mínimo los salarios, los derechos laborales y las propias condiciones de seguridad en los centros de trabajo.

El Ayuntamiento, antes con el gobierno del Partido Popular, y ahora el del PSOE —con apoyo de Ciudadanos e IU— hace la vista gorda. Es preciso que la clase obrera argandeña y todo el pueblo trabajador de Arganda se pongan al frente y digan, organizada y tajantemente: ¡Basta! 

Basta de poner el sudor y además la sangre para que otros saquen adelante sus empresas. Basta de precariedad y de salarios de miseria. Basta de privilegios municipales para las empresas y de explotación, abandono y olvido para los trabajadores.

Somos los trabajadores los que ponemos a funcionar Arganda cada día. Somos la fuerza, no la carne de cañón.

Basta de “accidentes laborales”. Es posible luchar contra ellos. 

Por una industria, por un municipio y por un trabajo que nos permita disfrutar de la vida, y no que nos la quite.

Desde el PCPE en Arganda queremos trasladar el más sentido pésame a la familia, amigos y compañeros del trabajador muerto este lunes 12 de junio en Arganda. Su tragedia es la de toda nuestra clase.

13 de junio de 2017. 

PCPE Arganda