El Partido Comunista ante el escenario político madrileño

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Las elecciones municipales, autonómicas y europeas están ofreciendo a los ojos de nuestra clase, el juego político -con sus actores protagonistas y secundarios- en su peor faceta. A las ya habituales precampañas de meses, las promesas electorales, el posicionamiento público de los candidatos y la búsqueda de un perfil que pueda conectar con aquellos de los que pretende captarse el voto, se añaden las cuitas internas en las organizaciones bajo el paraguas del, aparentemente, democrático sistema de primarias.

Los resultados de las elecciones andaluzas han intensificado la preparación de este ciclo electoral, acelerando algunos movimientos en el seno de los partidos. La irrupción de VOX está generando tensión entre las fuerzas conservadoras y liberales -Partido Popular y Ciudadanos- que se ven obligados a moldear su discurso en clave reaccionaria para evitar un trasvase de votos hacia el partido de Santiago Abascal. Es  más que probable la irrupción de VOX en las instituciones madrileñas, hecho no deseable como partido que representa el programa de máximos de la burguesía en España, pero al que debemos de combatir como al resto de fuerzas que han gobernado, al servicio de los monopolios, la Comunidad de Madrid y los principales ayuntamientos de nuestra región. Redoblaremos nuestros esfuerzos para explicar el carácter de esta fuerza política, que no siendo fascista a día de hoy, representa un grave peligro nacionalista y reaccionario en nuestra región. Consideramos una grave irresponsabilidad colocar a VOX una etiqueta que no le corresponde y advertimos del peligro de con ello acabar blanqueando, por un lado, la propia democracia burguesa y, por otro, las posiciones del fascismo organizado.

El Partido Popular y Ciudadanos, a pesar de haber protagonizado algunos desencuentros, han aprobado recientemente unos presupuestos autonómicos con medidas de carácter supuestamente social que van en dos líneas:

  • Bonificación de gastos derivados del acceso a determinados servicios, transfiriendo dinero público al capital privado en lugar de revertir la privatización de estos.
  • Reducción de los impuestos a donaciones y sucesiones, algo que sólo beneficia a la pequeña y mediana burguesía así como a las capas acomodadas de trabajadores, puesto que el grueso de la clase obrera ya quedaba exento de este impuesto en las condiciones anteriores.

Si bien estas medidas tratan de paliar los efectos inmediatos de una gestión liberal del capitalismo, es a través de un nacionalismo exacerbado centrado en la cuestión catalana como el Partido Popular y Ciudadanos tratan de embaucar a la clase obrera madrileña. El Partido Comunista alerta de que no existe interés general o nacional alguno en el proyecto de gestión liberal que representan el Partido Popular y Ciudadanos, como bien demuestra su papel al frente del gobierno autonómico estos cuatro años. Cuatro años en los que no han hecho sino empobrecer aún más a la clase obrera mientras los grandes monopolios han seguido aumentando sus beneficios. Nuestra patria, la patria del trabajo, la de quienes levantan Madrid cada día, nada tiene en común con la de los explotadores.

El PSOE, la vieja socialdemocracia, se ha movido con cierta comodidad en el papel de oposición al gobierno central y autonómico mientras el primero estuvo en manos del Partido Popular. Su entrada al gobierno de España gracias al apoyo de la nueva socialdemocracia y el oportunismo ha dificultado este papel de oposición en la Comunidad, pues cosas que se exigían en Madrid podrían o deberían ser aplicadas primero a nivel central. Su posición de apoyo a Ahora Madrid en la capital ha sido sencilla, pues en la práctica el proyecto de gestión socialdemócrata del capitalismo de unos y otros tiene muchos paralelismos, aunque determinadas medidas como Madrid Central o la travesía de la A5 hayan generado tensiones internas entre el Grupo Municipal y el PSOE regional.

El último movimiento efectista de la dirección del PSOE estatal ha sido colocar a Pepu Hernández como candidato al Ayuntamiento de Madrid, a la espera de ver cómo se resuelve el proceso de primarias que ya está generando importantes tensiones internas. Esta elección se enmarca en la política de gestos simbólicos y cortinas de humo, esta vez tratando de ofrecer una cara respetada y amable del mundo del deporte para encabezar un proyecto de ciudad al servicio de las grandes empresas.

Sin embargo, es en el campo de la nueva socialdemocracia y el oportunismo donde más movimientos se han producido, quedando aun capítulos por escribirse. Muchos compañeros con los que compartimos espacios de lucha todavía confían en la posibilidad de que el espectro agrupado en torno a Unidos Podemos -al que se suman ahora Más Madrid, Actúa y Bancada Municipalista- pueda gestionar las instituciones en beneficio del pueblo trabajador. No es objeto de esta resolución relatar la sucesión de acontecimientos en este espacio político, aunque sí consideramos que se deben extraer importantes lecciones a tener en cuenta.

No podemos prever el desenlace de la trama entre los distintos actores de la nueva socialdemocracia y el oportunismo, pero consideramos que debemos alertar al conjunto del pueblo trabajador del riesgo de volver a un callejón sin salida. Verse forzado a elegir siempre en la lógica del mal menor, en una falsa disyuntiva entre diferentes formas de gestión capitalista (liberal o socialdemócrata), o incluso verse atrapado en el dilema de cómo alcanzar mayorías electorales para alcanzar dicha gestión, acaba apartando de todo horizonte la lucha por los intereses propios de la clase obrera.

El Partido Comunista ha realizado un esfuerzo por analizar políticamente la experiencia que han ofrecido a lo largo de estos cuatro años las llamadas “candidaturas de unidad popular” en los distintos ayuntamientos de nuestra región, y muy especialmente en el ayuntamiento de Madrid:

1. En la mayoría de los ayuntamientos estas candidaturas consiguieron generar una ola de ilusión entre la clase obrera y el pueblo trabajador en torno a la idea de la “unidad de las izquierdas” y a un programa, que si bien abiertamente socialdemócrata, venía a plantear la reversión de años de recortes y privatizaciones por parte del Partido Popular y el PSOE. Estas promesas fueron rápidamente frustradas, por un lado al servir de apoyo a los gobiernos locales del PSOE, y por otro con la puesta en marcha de los gobiernos de “unidad popular” en distintos ayuntamientos, que una vez en el poder municipal, se vieron atrapados en el posibilismo y renunciaron a implementar todo aquello que fuese más allá de una mera política de gestos simbólicos.

 

  1. La mayoría de estas candidaturas y gobiernos han terminado con importantes enfrentamientos internos. Esto viene a demostrar que la pretendida unidad no es de carácter programático, sino una mera fachada de cara a un proceso electoral, que queda al descubierto al finalizar el mismo. Especial mención requiere el ayuntamiento de Madrid, donde la apuesta por un gobierno centrado en la personalidad de Manuela Carmena ha desarmado al resto de fuerzas políticas de Ahora Madrid, que se han visto obligadas a aceptar su criterio o a abandonar el gobierno.

 

  1. La clase obrera y el pueblo trabajador no han visto mejoradas sus condiciones de vida por estos gobiernos, que en la mayoría de los casos han acabado por adoptar en lo esencial el programa político de los grandes monopolios de nuestra región. Nuevamente el ejemplo de Madrid resulta esclarecedor, donde el gobierno liderado por Manuela Carmena ha adoptado la misma política de pelotazos urbanísticos que el Partido Popular -impulsando de nuevo la Operación Chamartín bajo el nombre de Madrid Nuevo Norte, en beneficio del BBVA y la Constructora San José- y ha encabezado posiciones políticas abiertamente reaccionarias, como el apoyo explícito al golpe de Estado de Juan Guaidó en Venezuela, la entrega de la llave de la ciudad al gobierno sionista de Israel o su posición cómplice con la represión en el caso de los titiriteros.

 

  1. El resultado de estos gobiernos ha sido el de provocar un profundo sentimiento de desafección y desilusión entre la clase obrera y el pueblo trabajador, que han visto frustradas las expectativas de cambio depositadas en la nueva socialdemocracia y el oportunismo. Esto puede tornarse especialmente peligroso ante un panorama político donde se intensifican los discursos nacionalistas y reaccionarios.

 

Ante esta situación el Partido Comunista declara que:

– Ningún ejercicio de tacticismo electoral justifica formar parte de estos gobiernos de carácter anti-obrero y anti-popular, por mucho que se identifiquen en un espectro político de izquierda. El Partido Comunista – PCPE no participará de ninguno de los espacios de debate y confluencia abiertos a día de hoy. No vamos a renunciar a nuestra independencia política en aras de un puesto de salida en una lista electoral, pues consideramos que de poco vale tener un puñado de concejales si estos no pueden actuar en línea con los intereses de la clase obrera y el pueblo trabajador.

 

– Frente a quienes hoy, desde la mejor de las voluntades, tratan de reeditar el proyecto de confluencia en un panorama político mucho más polarizado -y por ende mucho más difícil de encauzar, con fracciones abiertamente enfrentadas en prácticamente todas las fuerzas que ocupan el espectro de Unidos Podemos- el Partido Comunista llama a no confiar en las falsas esperanzas de una gestión amable del capitalismo que a todas luces, resulta imposible. No se pueden conciliar los intereses de quien trabaja para vivir y de quien vive del trabajo ajeno.

 

– El Partido Comunista llama a la clase obrera a la afiliación masiva en los sindicatos de clase, a la organización de los trabajadores en sus empresas y sectores, a la organización del pueblo trabajador en sus barrios y municipios, a la organización de los estudiantes en sus institutos y universidades, a la lucha organizada por los derechos de la mujer trabajadora. La Unidad que necesitamos no se da por un pacto entre camarillas políticas, negociando listas electorales y sillones en las instituciones, sino a través del encuentro en la lucha por nuestras condiciones de vida y trabajo. Nuestra unidad es la unidad de toda la clase obrera en la lucha por poner Madrid y todo el país a su servicio.

 

– Llamamos a incrementar la movilización apoyando las luchas abiertas a día de hoy en nuestra región por el sector del taxi, en defensa del sistema público de pensiones,  en solidaridad con el pueblo trabajador de Venezuela, contra la violencia machista, contra la represión sindical y frente a los ataques de la patronal contra los derechos de la clase obrera. Es necesario avanzar hacia un horizonte de amplia movilización obrera y popular, que cristalice en la convocatoria de una Huelga General el 8 de marzo.

 

– Nos dirigimos a todos aquellos sindicalistas, luchadores vecinales, mujeres trabajadoras en lucha; a todos los compañeros y compañeras que no ven opción ni salida política alguna y entre los que cunde el desánimo y la movilización. A todos vosotros os decimos: sumad vuestra fuerza a la del Partido Comunista para volver a levantar la mejor herramienta con la pude contar la clase obrera. Queremos construir Partido grande y fuerte, capaz de afrontar la lucha de clases en nuestra región, y para ello os necesitamos con nosotros.

 

Desde el Partido Comunista continuaremos analizando con preocupación la situación política actual, donde la correlación de fuerzas entre la burguesía y la clase obrera favorece claramente a la primera, motivo por el cual pese algunas victorias y conquistas parciales hemos retrocedido en derechos y libertades, y nuestras condiciones de vida han empeorado. Consideramos que ni el mejor y más efectista de los movimientos actuales en el tablero político va a cambiar esta realidad. El camino no pasa por esperar que un partido político gobierne las instituciones a favor de la mayoría social, sino que debemos reforzar las organizaciones sindicales, vecinales, estudiantiles, de mujeres, etc para dar la batalla día a día por conquistar nuestras reivindicaciones.

Nos comprometemos a hacer el mayor de los esfuerzos en combatir las falsas promesas de la nueva socialdemocracia y el oportunismo, que siguen ofreciendo la ilusión de que mediante una buena gestión y con “sentido común”, se pueden gobernar las instituciones en favor de la clase obrera y el pueblo trabajador. Sabemos que esto es imposible mientras el poder resida en manos de los capitalistas. Las elecciones serán otro terreno de juego -donde el Partido Comunista estará presente con voz propia- en la lucha por construir un país para la clase obrera. Es la hora de romper con el posibilismo y abrir nuestro propio camino. Tenemos todo por ganar.