No al Madrid Central

3

Nuestra ciudad para quienes la levantan

Con el otoño el Ayuntamiento lanza su nueva Ordenanza de Movilidad “Sostenible” con la intención de crear una ciudad más amable para el peatón. De entre todas las medidas se destacan el cierre del centro a los coches mediante el proyecto Madrid Central

El proyecto para la almendra central de Madrid es una decisión que basada supuestamente en el ecologismo y en hacer una ciudad más benévola al peatón, culpa a la clase obrera de la contaminación. Con esta decisión se nos responsabiliza a los trabajadores de la utilización de vehículo propio por capricho y se nos fuerza a adquirir un coche nuevo si queremos seguir haciendo uso del mismo para acceder al centro de Madrid.

Esta medida tiene lugar en un contexto acelerado de gentrificación en nuestra ciudad, que surge en los barrios del centro de Madrid en los que aun no se había producido tal fenómeno, irradiando el problema al resto de barrios y municipios periféricos. Somos testigos de la expulsión de los vecinos de la zona, muchas veces mediante desahucios. Estos vecino son sustituidos por otros de mayor poder adquisitivo gracias al brutal encarecimiento de la vivienda, tanto en la opción de compra como del alquiler.

Una de las medidas impulsadas por el Ayuntamiento para tratar de amortiguar dicho encarecimiento es poniendo freno a la proliferación de pisos turísticos -que molestan por igual a estos nuevos vecinos y a la industria hotelera- mediante una ordenanza municipal que prohibiría la existencia de estos pisos salvo que tengan un acceso independiente de la entrada común de la finca. En la práctica, llevaría a que el 95% de los pisos turísticos no pudiesen continuar dedicados a esta actividad.

La normativa regional que regula los pisos turísticos tan sólo ha interpuesto 6 multas desde julio de 2014, archivando el resto de un total de 259 denuncias. No parece un precedente muy halagüeño para quien confíe en que la regulación administrativa como medio para detener la proliferación de pisos turísticos. Además, como valedor del gran capital, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha impugnado esta y otras normativas urbanísticas municipales, que ponen dificultades a la reproducción ampliada del capital.

Madrid Central pretende contentar a las capas acomodadas de la población que pueden habitar hoy el centro de Madrid, así como reforzar el posicionamiento de la ciudad como destino turístico, ofreciendo una ciudad más peatonal, más amable, más transitable, más cómoda para el habitante del centro y el turista, en detrimento de quienes viven en los barrios y municipios periféricos. Estamos a favor de una ciudad amable y sostenible, pero para todos y en todos los barrios, no dejando un centro de película para llevar más problemas a los barrios obreros.

La obligatoriedad de que las motos estacionen tan solo en aceras que dejen 3 metros para el paso de peatones, choca con la realidad de muchas aceras donde incluso una persona en silla de ruedas o carritos de niños tienen dificultades para pasar en nuestros barrios, o cuando las aceras son invadidas por las terrazas de bares y restaurantes. Todo ello aumentando únicamente el espacio para el estacionamiento de motocicletas en el distrito centro.

Las etiquetas ambientales son el distintivo por el cuál se identificarán los vehículos que pueden circular en los 5 escenarios de contaminación. El 38% de los coches de nuestra región pertenecen a la categoría “sin distintivo” tratándose de coches de gasolina anteriores al 2000 y diésel anteriores a 2006. Estos coches no pueden acceder al APR, es decir, si la clase obrera no puede pagarse un coche nuevo, se le niega este medio de transporte. El protocolo anticontaminación se extiende a los barrios más allá de la M30 y a partir del 2 también se prohíbe la circulación a los que no sean ECO y Cero emisiones. En todos los casos, se puede aparcar en parking público o privado.

Toda esta política de regulación del tráfico conducirá de manera inevitable a que los barrios obreros que rodean la M-30, que ya de por sí sufren problemas de aparcamiento, se conviertan en el aparcamiento masivo de los coches más contaminantes y de quienes vengan de fuera de la ciudad. No aceptaremos un centro limpio y radiante a costa de llevar más contaminación a los barrios obreros donde habita la gran mayoría de la población madrileña.

Si queremos una ciudad y una región con menos contaminación y además con mayores posibilidades de disfrute para su mayoría trabajadora, las medidas tienen que apuntar en otra dirección, empezando por un nuevo modelo de Transportes y Comunicaciones que se concrete en un Plan Rector de Transporte Público para el periodo 2020 – 2025 que contemple incremento de plantillas, fin de concesiones e incorporación de plantillas, inversiones en infraestructuras, mantenimiento y obra nueva hasta alcanzar los niveles de 2007.

  • Reducción de los tiempos de espera en Metro, Cercanías, Autubuses Urbanos e
    Interurbanos y racionalización de horarios e itinerarios.
  • Creación de ejes de transporte no radiales entre barrios y municipios periféricos.
    Apertura de Metro y Renfe por la noche.
  • Nacionalización del Metro Ligero.
  • Creación de una empresa pública del Taxi, integrando el servicio de transporte de
    pasajeros con conductor como un servicio público, eliminando la presencia de los
    monopolios en el sector.
  • Nacionalización de los servicios de alquiler de coches (Car2Go, Zity, Emov, Wible,
    Bluemove), motos y bicicletas (DonkeyRepublic, Obike y OFO) compartidas e
    integración en el abono de transportes.
  • Extensión del BiciMad a todos los barrios de la capital e integración en el mismo de
    todos los servicios de alquiler de bicicletas compartidas.
  • Creación de un abono de transporte único al precio del más barato para todos los
    habitantes de la Comunidad y de provincias colindantes que trabajen en Madrid.
  • Eliminación de los parquímetros por suponer un doble pago que ya se tasa en la
    matriculación.
  • Rescisión sin indemnización de los contratos de las autopistas de peaje que aun no han
    sido nacionalizadas, apertura gratuita y gestión directa de las que han sido recuperadas por el Estado con el objetivo de sanearlas y sacarlas de nuevo a concurso público.
  •  Rescisión sin indemnización de los 44 contratos de parkings abiertos al público para su
    gestión desde la EMT. Cesión gratuita de plaza a residentes con reserva del 10% para
    libre disposición de otros usuarios y otro 10% para trabajadores cuya empresa estén
    en ese barrio.
  • Incorporar en los convenios colectivos para empresas con centros de trabajo con más
    de 50 empleados el servicio de transporte del domicilio a la empresa, así como ofrecer
    alternativa habitacional para empresas de más de 250 trabajadores, ambas opcionales
    para el trabajador.

Frente a una ciudad para el disfrute de una minoría del pueblo madrileño y pensada para atraer a más turistas, queremos una ciudad habitable para el conjunto de la clase obrera, también para los que vivimos en Vallecas, La Elipa, Usera, Carabanchel, Tetuán o Moratalaz. Queremos poder planificar dónde vivir sin estar sujetos a la precariedad y temporalidad en el trabajo, para no desperdiciar nuestra vida en atascos y en vagones de trenes. Necesitamos un techo para construir un hogar sin que nos cueste la vida. Demandamos oferta artística, cultural y deportiva en nuestros barrios para que la cultura no sea únicamente propiedad de la burguesía y las capas acomodadas de entre los trabajadores.

No queremos un Madrid Central y una movilidad urbana para que unos pocos vivan mejor. Nuestra propuesta, ganar Madrid para la Clase Obrera.