No al cierre de camas y falta de personal en la Sanidad Pública

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Las decisiones del Gobierno Regional para ahorrar costes en el periodo estival lanzan un mensaje claro, el pueblo trabajador no puede enfermar en verano.

Durante la mayor parte del año tenemos que afrontar la saturación en las urgencias de los hospitales públicos madrileños, las listas de espera insoportables, 64 días para una operación quirúrgica, récord de 400.000 madrileños esperando para ver al especialista, de los cuáles 299 con más de un año de espera o  la ausencia de pediatras para los hijos e hijas de la clase obrera.

En verano, no existe propósito de enmienda, pues se llegan a cerrar hasta 1.561 camas entre los hospitales públicos y de gestión mixta de la región de los cuáles hay datos, un 20% aproximadamente del total. Así el Clínico San Carlos cierra 337 camas; el 12 de Octubre, 292; La Paz, 409; Ramón y Cajal, 238; La Princesa, 84; El Escorial, 20; Infanta Sofía, 62; El Henares, 46; Universitario de Móstoles, 73. Denunciamos además que el cierre estival de camas ha sido una táctica de aplicación de recortes, pues muchas camas no han vuelto a abrirse al público en los años siguientes, con un descenso total en cuatro años de casi 1.000 camas.

En lugar de mejorar la atención en verano, reduciendo listas de espera y evitando la saturación de los servicios sanitarios, se opta por mantener un nivel bajo de calidad en nuestra sanidad. Debemos recordar, además, que el comportamiento vacacional de la clase obrera en el que nuestras ciudades se vacían ya no es el mismo, desde que no hay para muchos un trabajo fijo y el verano no son más que otros meses para encontrar un nuevo trabajo precario.

La aplicación de esta medida dirigida a ahorrar costes, afecta también a los trabajadores del sector de la sanidad, pues no se cubren las vacaciones con la plantilla necesaria en un sector con una temporalidad media en todas las categorías del 35%, incrementa la presión asistencial sobre los trabajadores y disminuye la calidad del servicio que pueden prestar.

La estrategia de fortalecimiento del negocio privado en la sanidad se ve favorecido por el empeoramiento deliberado del servicio público, y por la derivación de pacientes a la sanidad privada que se gestiona desde el propio Servicio Madrileño de Salud, facilitando la acumulación de capital de los monopolios como Quirón Salud, Vithas o HM Hospitales, facturando ya en 2015 un volumen 36.226 millones de euros en España, el 3,5% del PIB.

Debemos denunciar esta estrategia privatizadora, combatiendo las medidas concretas como el cierre de camas en verano y la falta de personal. Hemos de pasar de una lucha sostenida, aunque atomizada y debilitada por el tiempo, a un contraataque que extraiga lecciones de la lucha que consiguió paralizar la privatización de los hospitales madrileños para ganar la nueva batalla. La recuperación de la gestión directa de los hospitales públicos y de todos los servicios hoy privatizados debe ser una prioridad para el conjunto de las plantillas de los servicios sanitarios y no sanitarios, así como de toda la clase obrera, para conquistar la sanidad pública que necesitamos.

Sanidad Pública de calidad, también en verano.

Contra los monopolios de la sanidad y sus cómplices políticos, ganemos una sanidad para la clase obrera.