Nada que ganar fuera de la lucha.

Asistimos estos días a la serie de catastróficas desdichas que protagoniza la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en torno a su polémico máster en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

 

En la Asamblea de Madrid Cristina Cifuentes ha tratado de ofrecer unas explicaciones, incapaces de sostenerse a la luz de las informaciones reveladas por varios medios de comunicación, con las que tratar de escurrir el bulto y continuar presidiendo la región como si nada hubiese ocurrido. Nada de esto resulta nuevo ni sorprendente para el pueblo trabajador madrileño, que sufre desde hace demasiados años los desaires de un Partido Popular acomodado en la soberbia del gángster, que estando imputado en varias tramas de corrupción continúa legislando, en A y en B, en favor de los monopolios a costa de seguir empobreciendo a la gran mayoría de quienes habitamos la Comunidad de Madrid.

 

Frente a ella los medios nos encorsetan con dos aparentes únicas opciones.

 

Ciudadanos, por un lado, que lanza un furibundo ataque desde la tribuna para acabar pasando de lado sobre la posibilidad de una moción de censura y proponiendo una comisión de investigación, tras la cual supuestamente y al calor de lo resuelto, concluirían apoyar la mencionada moción de censura. Les faltó señalar cómo la moción de censura no puede llevarse a cabo -según el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid- a un año de las siguientes elecciones autonómicas, por lo que esta propuesta de comisión no habría sido más que la enésima jugada de trilero para hacer pasar por consecuente oposición lo que es un apoyo descarado al Partido Popular, sus corruptelas y sus políticas anti-populares.

 

Por otro lado el PSOE apoyado por Podemos plantea una moción de censura que, tomando en cuenta lo anteriormente descrito, no contaría con el apoyo de Ciudadanos y por tanto no prosperaría. Más humo y fuegos de artificio, que con mucha repercusión mediática volverán a quedar en nada mientras los trabajadores y trabajadoras de Madrid seguimos sufriendo las medidas del gobierno autonómico de la patronal.

 

Quizás antes que por un máster falsificado, Cristina Cifuentes debería comparecer ante el pueblo trabajador madrileño para rendir cuentas sobre su papel al frente de la delegación del gobierno bajo el cual la represión alcanzó nuevas cotas en nuestra región. Decenas de sindicalistas y luchadores sociales encausados, cientos de familias trabajadoras desahuciadas, miles de heridos por cargas policiales en las movilizaciones y un joven vallecano que todavía permanece en prisión por haber secundado una Huelga General, merecen que se haga justicia.

 

Quizás antes que por un máster fruto del tráfico de influencias, la moción de censura contra el gobierno autonómico de la patronal debería ser para acabar con la saturación en las urgencias de la sanidad pública, para depurar las tramas de corrupción que parasitan el sector público y los desmantelan, para acabar con la permisividad con la actividad de grupos fascistas en nuestra región, para apoyar desde las instituciones la lucha obrera que se da día a día en los centros de trabajo, para poner en marcha un plan de emergencia que reduzca la pobreza en Madrid, para sostener la red de atención a víctimas de la violencia de género, para conquistar una educación pública al servicio del pueblo trabajador… A lo mejor así sí que se devolvía la dignidad arrancada a una universidad pública y no con pomposas declaraciones que acaban en nada.

 

Por desgracia, todo esto no pasará mientras sigamos dejando la defensa de nuestros intereses en manos de quien trate de, mediante los juegos parlamentarios, gestionar en beneficio de la mayoría un sistema basado en la explotación y la desigualdad, donde la corrupción y el tráfico de influencias -que es lo que se esconde tras el máster de la presidenta- son el modus operandi habitual e inevitable entre gestores y monopolios.

 

Levantemos juntos una amplia movilización por nuestros derechos, por mantener los que tenemos y conquistar nuevos, en todos los ámbitos de nuestras vidas. Levantemos unidos el #MadridCapitaldeLucha desde cada centro de trabajo, barrio y municipio de Madrid. El ciclo de movilizaciones que se ha iniciado debe profundizarse, con nuevas movilizaciones que vayan ganando en intensidad, confluyendo en un 1º de mayo unitario que coloque las necesidades de la clase obrera en el centro del debate político, la necesidad de ganar un país para nosotros y nosotras. Un país para la clase obrera.

PCPE Madrid.