Tras varias décadas de idas y vueltas, parece que será finalmente la Administración de Ahora Madrid, un gobierno supuestamente al servicio de la gente, quien dará salida a la Operación Chamartín, rebautizada ahora como Madrid Nuevo Norte tras los cambios introducidos en esta última fase, que permiten al Ayuntamiento sumar apoyos a un proyecto que cuenta con el rechazo del pueblo de Madrid.

Este proyecto para la zona norte de la ciudad, dando continuidad al Paseo de la Castellana, consiste en una gran operación urbanística impulsada por el Ministerio de Fomento (ADIF), el Ayuntamiento de Madrid y por parte del capital privado, el BBVA y la constructora San José (aso­ciadas en Distrito Castellana Norte).

Para hacer realidad Madrid Nuevo Norte, deben acometerse importantes proyectos de obra pública como la remodelación de Chamartín y la construcción de una nueva estación de RENFE por ADIF, la remodelación del el Nudo de Manoteras y de Fuencarral, la urbanización del suelo, nuevas líneas de autobús o el traslado de las cocheras de la EMT de Fuencarral al norte de la M30 por parte del Ayuntamiento y la construcción de 3 nuevas estaciones de metro a cargo de la Comunidad de Madrid. Se invertirá dinero de los impuestos del pueblo trabajador para el beneficio privado, pues solo así se garantizan que sus viviendas y oficinas sean atractivas en el mercado.

La extensión del núcleo empresarial que se estructura a partir de las 4 torres de Ma­drid (además de la quinta ya aprobada), aspirando a convertirse en “la city” de Madrid que atraiga a grandes empresas, además de todas las empresas de servicios que abran en la zona para los trabajadores. Para ello se abandona el uso industrial del polígono de Malmea en todo el proyecto. Nuestra ciudad no quiere atraer más ejecutivos, sino la reindustrialización para producir aquello que Madrid necesita.

Se proyecta la construcción de nuevos barrios residenciales con hasta 10.500 nuevas viviendas. De estas 2.200 serán de protección oficial, algo que se queda en el terreno de la buena intención o del marketing, pues la normativa actual no garantiza en absoluto el acceso a la vivienda de la clase obrera con mayores necesidades a estas casas y las diferentes tipologías de VPO tampoco frenan la especulación con este derecho convertido en mercancía. El Ayuntamiento dispondrá de suelo para edificar otras 1.900 viviendas dentro de su política de vivienda, de lo que hasta ahora solo hay una declaración de intenciones de construir vivienda protegida.

No es este el único plan en desarrollo, pues Fomento trabaja en una operación cuatro veces mayor en el entorno de Barajas y en el debate sobre el Estado de la Ciudad, el Ayuntamiento manifestó su interés en rescatar la Operación Campamento.

El terreno público es en un 85% de ADIF, que cederá la explotación inmobiliaria a DCN por 1.000 millones de €, aunque se calcula una inversión total de 6.000 millones. La burguesía no invierte si no espera beneficios, por lo que el BBVA y la constructora San José deben esperar un retorno ampliado de esa inversión, donde la venta y alquiler de pisos y oficinas juegan un papel destacado, contribuyendo al encarecimiento que ya sufre la clase obrera de Madrid y siguiendo la misma lógica que nos llevó a la burbuja inmobiliaria pasada.

Los 320.000 metros cuadrados de zonas verdes y los destinados a dotaciones educativas, culturales, deportivas y de ocio no consiguen ocultar la naturaleza especulativa de este gran pelotazo urbanístico.

El rechazo popular al proyecto se ha manifestado de diversas maneras hasta acabar levantándose de la mesa de participación sobre el proyecto, entre acusaciones de que todo es una pantomima para justificar la participación ciudadana. Aquí no cabe un “Madrid Decide”, ni se puede acceder al convenio entre ADIF y DCN, vulnerando la Ley de Transparencia.

Por todo lo expuesto exigimos la paralización inmediata del proyecto y de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana con el objetivo de desarrollar una extensión de Madrid por el Norte donde se integre:

  • Remodelación de la estación de Chamartín y los nudos de Manoteras y Fuencarral.
  • Vivienda pública en régimen de alquiler social, sin posibilidad de compraventa.
  • Dotaciones educativas, culturales, deportivas, de ocio y zonas verdes para los barrios colindantes.
  • Plan de Desarrollo Industrial por medio de la Sociedad Española de Participaciones Industriales para producir bienes que necesita el pueblo madrileño.

Nuestra Ciudad para quienes la levantan.