El gigante de la comida rápida desata la represión con el despido de dos delegadas sindicales y un afiliado a CCOO. El Partido Comunista – PCPE expresamos toda nuestra solidaridad con las delegadas y el compañero despedido y llamamos a todos los trabajadores del sector y a toda la clase obrera a movilizarse en solidaridad para obligar a Burger King a readmitirlos.

 

La patronal nos vuelve a demostrar como la democracia termina cuando cruzamos el umbral de la puerta de nuestro centro de trabajo. Los trabajadores y trabajadoras de un sector golpeado por la precariedad y la temporalidad, con altísimas tasas de explotación, están comenzando a organizarse. Burger King lo sabe y es consciente de que eso supondrá mejoras en derechos laborales de las plantillas, que no está dispuesto a asumir, por eso carga contra la representación de los trabajadores.

 

Estos despidos no son sólo un ataque a los derechos sindicales básicos de la plantilla de Burger King, sino que se enmarcan en una campaña general que encabeza la patronal junto a sus gobiernos, para hacer retroceder los derechos y libertades sindicales de la clase obrera en todos los ámbitos. Cada despido de un representante, cada sanción, cada sindicalista imputado, cada actuación policial en un conflicto obrero en favor de los monopolios; supone un ataque al conjunto de la clase obrera. Estos mismos días hemos sido testigos de cómo la justicia ha condenado a Pablo y Jorge a 1 y 4 años de prisión en base a un montaje policial por hechos sucedidos en la Huelga General del 14N de 2012 o del comportamiento caciquil del nuevo dueño de Sagardelos en Galicia que exige un Comité de Empresa a su medida, chantajeando a la plantilla con despidos si no cambian a la Presidente del mismo.

 

Frente al poder de la patronal, frente a sus despidos y sanciones, los trabajadores debemos responder unidos. Levantemos una campaña de solidaridad ante cada caso de represión dentro del movimiento obrero -por encima de las diferencias sindicales- capaz de poner de rodillas el poder de unos empresarios que se consideran invencibles. Forcemos a Burguer King a comerse con patatas su represión, siendo este el primer paso de los avances de la plantilla en materia de derechos. Continuemos reforzando la organización de los trabajadores en las empresas con peores condiciones, pues la precariedad y la temporalidad no son algo pasajero, sino que han llegado para quedarse si no levantamos una fuerte movilización que convenio a convenio, empresa a empresa logre mejoras parciales, colocando la derogación de las dos contrarreformas laborales como un objetivo inmediato para el conjunto de la clase obrera.

 

Luchemos unidos por ganar a la patronal todos los derechos que nos niega. Luchemos unidos por poner este país a nuestro servicio, donde no sea posible que la patronal persiga sindicalistas con absoluta impunidad.

 

En Amazon, Burger King o Coca-Cola, la lucha contra la represión es una sola

 

¡Ni un paso atrás!