Se cumplen hoy 14 años desde los atentados del 11M, tres ataques terroristas simultáneos en las estaciones de cercanías de Santa Eugenia, El Pozo y Atocha, que se saldaron con 193 fallecidos y más de dos mil heridos.

Esta fecha es para el pueblo madrileño, y en general, para el conjunto de la sociedad española, un día que nos recuerda la herida abierta que supuso sufrir en nuestra ciudad estos ataques tan brutales e injustificados dirigidos contra el pueblo trabajador de nuestro país. Pero dentro del recuerdo y del dolor por las víctimas, tenemos el deber de seguir señalando a los culpables directos e indirectos de aquel terrible día.

No podemos callar ante la responsabilidad que el gobierno del Partido Popular, en aquellos momentos al mando del José María Aznar, tuvo en esta masacre. La política exterior militarista de España impulsada en esos años, tuvo por objetivo de saquear países y reforzar la expansión mundial de los monopolios españoles. Las guerras de Afganistán primero, con el paraguas de la ONU y la de Irak después, sin ni tan siquiera esta coartada, contribuyeron a desestabilizar aun más Oriente Medio y a la destrucción de estos países, alimentando el terrorismo a nivel internacional y situando a nuestro país como un objetivo prioritario. El PP tiene las manos manchadas de sangre, no solamente la de los pueblos afgano e iraquí, entre otros, sino también la de nuestro pueblo, la de aquellos trabajadores y estudiantes que aquel día cogieron el tren para poner en marcha este país y se encontraron con la muerte.

Asimismo este día nos recuerda los peligros del fundamentalismo religioso y con mayor relieve el peligro que supone para nuestra sociedad el terrorismo islamista, al cual desgraciadamente hemos tenido que volver a sufrir recientemente en los atentados de agosto de 2017 en Cataluña, y que durante los últimos años se ha cobrado miles de vidas en múltiples países, la mayoría en países cuye religión predominante es el Islam. Debemos luchar por extender una visión materialista de la realidad, combatir las religiones, para que la clase obrera de cualquier país se encamine hacia su emancipación, basando nuestras relaciones en el internacionalismo proletario.

Hoy se darán discursos en los diferentes actos de homenaje a las víctimas, la mayoría centrados en que esta tragedia no debe volver a repetirse. Estamos plenamente de acuerdo, pero también sabemos que no se podrá acabar con la lacra del terrorismo mientras se sigan manteniendo relaciones comerciales y diplomáticas con sus financiadores, países como Arabia Saudí o Catar, a la vez que se apoya la política de desestabilización de países en Oriente Medio, con el sangrante caso de la guerra en Siria, y el Norte de África, lo cual solo ha traído un fortalecimiento del terrorismo islamista.

Por último, dedicamos nuestro recuerdo a todos los fallecidos y al conjunto de las víctimas y enviamos un caluroso saludo y una muestra de apoyo a todos los familiares y amigos, así como para el pueblo madrileño que demostró una inmensa solidaridad en aquellos días.

11M, ni olvido, ni perdón.

PCPE Madrid