Huelga en la enseñanza no universitaria vasca

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Tras dos jornadas de huelga en el sector educativo vasco no universitario en mayo, el análisis es claro: no podemos seguir con las mismas recetas. Se ha aumentado el coste por familia en todos los sectores de la educación, desde infantil hasta la universidad, llegando a unos ratios inadmisibles, mientras paralelamente se disminuye la dotación de las becas.

Se han entregado sectores educativos enteros a la gestión privada, como la educación especial o las guarderías. Se ha empezado a privatizar el personal laboral no docente, sobre todo conserjes de primaria y comedores escolares.

El personal auxiliar de infantil, en estos momentos, depende de la capacidad económica de las familias. Si todas las familias de una clase no están de acuerdo en sufragar la presencia de un auxiliar que ayude a niños de dos años a ir al baño, esta figurá desaparece automáticamente.

Se ha iniciado la privatización del la que venden como la “Joya” del Gobierno Vasco, la Formación Profesional. A día de hoy, la práctica totalidad de estos centros en Euskadi se han transformado en Centros Integrados, lo que abre la puerta a su privatización total. En este momento, son de titularidad pública pero ya funcionan de manera autónoma.

Los valores que se transmiten en el sistema educativo actual son el individualismo y la competitividad. Para ello, se fomentan pruebas intermedias de evaluación, al estilo de PISA, para crear competencia entre centros. En estas pruebas es donde se ve de manera más clara los contenidos que de verdad se valoran, que no son otros que la calidad científica básica o la capacidad lectora.

Esta es la causa de que en secundaria hayan desaparecido materias como filosofía y en general los contenidos se reduzcan y se amolden a esos intereses, que exigen estudiantes con conocimientos básicos en ciencia pero desprecian las humanidades por su potencial crítico.

27 colegios vascos han boicoteado este curso la prueba de Evaluación de 4º de la ESO que intenta implantar el Gobierno Vasco, que al igual que las revalidas de la LOMCE, de momento carece de valor académico.

La nueva Selectividad se ha aplicado en Euskadi con los mismos contenidos y criterios que en el resto de España, con la excepción de que el Euskera gana peso a la hora de subir nota.

La universidad, inmersa en el Plan Bolonia, hace que la calidad de un titulo dependa de la calidad del Máster realizado tras finalizar los estudios. Como ya sabemos, para las universidades, la calidad de los máster se mide en euros. Si sumamos al precio de los masters la matricula, estamos llegando a  unos costes inimaginables hace pocos años.

A esta estrategia de degradación de la calidad en la Escuela Pública hay que sumarle la financiación del sector privado, que se centra principalmente en la red concertada de Escuelas Cristianas e Ikastolas. Financiamos colectivamente centros de titularidad privada que cobran matriculas que solo unos pocos se pueden permitir.

Esto provoca que la Escuela Publica se esté conviertiendo en una suerte de guetto a donde van a parar todos los casos problemáticos. Esta realidad es sistemáticamente denunciada desde las asociaciones de madres y padres y sindicatos sin que hasta el momento se vea un cambio.

Los parámetros en los que funciona el Gobierno Vasco son los de adaptarse a los requerimientos que desde la Unión Europea le hacen a todos los países miembros con la estrategia de Europa 2020. LOMCE o Heziberri son dos caras de la misma moneda, la privatización y elitismo de la educación de nuestros hijos. La Escuela Pública no irá mas allá de enseñarles a los hijos de la clase obrera los rudimentos necesarios para el trabajo en el futuro, mientras se financia con dinero Público los West Point donde estudiarán los hijos de los empresarios.

Esas familias obreras se verán en la contradicción de no poder asumir los costes de la universidad, lo que derivará seguramente a la Formación Profesional a sus hijos, que verán cómo se les mercantiliza con las miles de horas gratis trabajadas en prácticas, al igual que pasa en Universidades y en Certificados de Profesionalidad para desempleados.

El escaso seguimiento de las últimas Huelgas de los trabajadores de educación indica claramente el agotamiento del modelo sindical actual, basado en la negociación y totalmente alejado de la lucha necesaria. Los sindicatos siguen anclados al pacto social como estrategia mientras el Gobierno Vasco sigue desmantelando la educación pública.

La educación seguirá siendo un negocio mientras exista el capitalismo. Sola la unidad en torno a la lucha por una Educación Pública, Gratuita y Laica garantizará un cambio en la hoja de ruta trazada.

Esta unidad está comprometida por la fragmentación sindical. Las distintas convocatorias de huelga dividen la capacidad de lucha. No es cierto que Euskadi sea un oasis donde la educación (o la sanidad) esté mejor que en el resto de España. Este mensaje solo beneficia al nacionalismo, que busca fragmentar a la la clase obrera. No puede ser que sindicatos pierdan más tiempo en defender el euskera (aunque ello implique la perdida del empleo de ciertos trabajadores, o la exclusión de muchos otros del empleo público) o en luchar por un país dentro de Europa. Dependemos de estrategias gestadas en Bruselas, plantear soluciones como la de los sindicatos nacionalistas, de creación de un modelo educativo propio, sin cuestionar la salida de la Unión Europea, es engañar a la gente.

Tampoco es el momento de reivindicar el Pacto Social, como pretenden los demás sindicatos.

Este es el momento de reforzar la unidad en la defensa de la calidad educativa y luchar por ella. Hay que unificar a padres y madres, trabajadores de educación (docentes y no docentes) y estudiantes para planificar y activar una ofensiva en el sector de la educación.