El Pacto Fiscal de ‘izquierdas’ en Castilla y León es contrario a los trabajadores

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El pasado jueves los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT acordaban con los representantes políticos de la socialdemocracia (PSOE, PODEMOS e IU) un Pacto Fiscal en Castilla y León para dotar a nuestra Comunidad de ‘un modelo fiscal más progresivo y más justo’ en defensa de la Educación, la Sanidad y los servicios sociales.

Las medidas propuestas se resumen en tres ejes: ajustar la fiscalidad de las rentas más altas, explorar la imposición ‘verde’ y aplacar la economía sumergida y la corrupción.

No dudamos de la buena voluntad de los afiliados y simpatizantes de las organizaciones firmantes, por eso nos dirigimos a vosotros y a todo el pueblo de nuestra Comunidad para explicar porqué a juicio de los y las comunistas este Pacto Fiscal es contrario a la defensa de los intereses del pueblo trabajador.

  1. La progresividad fiscal sobre las personas físicas, ya sea atacando las rentas o el patrimonio y sus sucesiones, si bien puede parecer progresista en su forma no deja de ser un dique de contención al verdadero germen de la desigualdad: la contradicción entre el capital (las empresas) y el trabajo. Ninguna política fiscal que pretenda defender los intereses de la clase trabajadora será efectiva si no se ataca al corazón de la explotación capitalista, esto es, a las multinacionales y las grandes empresas de Castilla y León: Renault, Michelin, Grupo Antolín, Iveco, Nissan, Campofrío, Pascual, Miguélez, Vestas, Bridgestone, Grupo Siro o Galletas Gullón.

¿Por qué en este Pacto Fiscal no se habla de aumentar los impuestos a estas empresas? ¿Por qué no se prohíben las exenciones fiscales y las subvenciones a estos monopolios? ¿Por qué no se habla de la expropiación de las multinacionales que explotan nuestro trabajo hasta el máximo beneficio posible y luego se van dejando en el paro a cientos de familias?

  1. Las tasas impositivas medioambientales, como por ejemplo la que propone el Gobierno central del PSOE sobre el diesel, nada tienen de progresivas, son impuestos indirectos que no dependen de nuestra renta y que embestirán contra los bolsillos de la clase trabajadora. El capitalismo es contrario a la protección de la naturaleza porque en su esencia está la lucha a todos los niveles por explotar los recursos naturales en favor del beneficio económico. Estas políticas ‘verdes’ además de no favorecer el nivel de vida de los trabajadores y demonizarnos por usar la tecnología para trabajar y sobrevivir, esconden la verdadera naturaleza criminal del capitalismo contra la naturaleza y la Humanidad.
  2. La lucha contra la economía sumergida y la corrupción se ha convertido ya en un mantra, tanto en nuestra Comunidad como en España. Dirigentes de todos los partidos políticos de la burguesía están manchados por casos de corrupción, aunque bien es cierto que el PP se lleva la Palma de Oro con doce tramas en nuestra Comunidad. Asimismo el PSOE y Ciudadanos en León se veían salpicados recientemente por el caso Enredadera con la complicidad del grupo Sacyr, encabezada por el empresario leonés Ulibarri, ya implicado por la trama Gürtel.

No son casos aislados, es la consecuencia de un sistema que requiere de unos políticos para gestionar los intereses de un puñado de empresarios. Sin corrupción el capitalismo no podría ser. Por ello no hay política dentro del sistema capitalista que pueda acabar con la corrupción, ya sea gestionada por el neoliberalismo o por la socialdemocracia.

  1. Si bien el acuerdo fiscal no es objeto del tipo de Educación, Sanidad o servicios sociales que necesitamos, los comunistas afirmamos, al contrario que las organizaciones firmantes, que no hay condiciones para abordar ningún Pacto Social sin eliminar los conciertos educativos, sin acabar con la mercantilización de la educación universitaria, sin prescindir de la sanidad privada o el papel creciente de las aseguradoras y la banca en nuestras pensiones.

Algunas personas podrían pensar que nuestras propuestas son utópicas, inalcanzables. Que las posiciones del pueblo trabajador están demasiado atrasadas para este tipo de planteamientos. A todas ellas les decimos que no se puede confundir la correlación de fuerzas y la capacidad de influencia en un momento concreto de la lucha de clases con la estrategia que debemos seguir.

Toca romper con la dinámica que coloca como único horizonte la posibilidad de conseguir pactos irrisorios con nuestro enemigo: el capital. ¿Alguien desearía pactar con su peor enemigo cuando todas las posiciones le son desfavorables? Son necesarias las victorias parciales y los avances dentro del capitalismo pero sin renunciar a nuestros objetivos superiores, esto es, vivir en una Castilla y León para su clase obrera.

Una Comunidad en la que sus trabajadores gestionen sus fábricas y empresas; en la que su comunidad educativa decida sobre la gestión de sus centros docentes; en la que sus trabajadores de la sanidad dispongan los medios para una cobertura sanitaria universal; en la que sus trabajadores no tengan que preocuparse de qué Pacto Fiscal adoptar con la burguesía porque ya quiénes todo lo producimos, todo lo estaremos decidiendo.