La multinacional brasileña Gerdau ha anunciado un ERTE que afectará a los más de dos mil trabajadores de Sidenor en España durante los próximos dos años. En concreto, se anuncia que este ERTE afectará al 75% de la plantilla de la fábrica de Reinosa.
A una multinacional enorme como Gerdau lo que pueda suceder a centenares de familias obreras o una comarcacomo Campoó bien poco les importa. Por eso anuncian este ERTE a pesar de que según sus propios datos Sidenor no tiene pérdidas (para 2016 preveían varios millones de beneficios). Al mismo tiempo que se anuncia el ERTE, Sidenor anunció también que invertiría 35 millones de euros en su planta de Basauri creando 30 nuevos puestos de trabajo. De fondo, la causa de este ERTE es la necesidad de Gerdau de cuadrar sus números globales por la recesión en Brasil que ha hecho descender sus beneficios globales.
Porque Gerdau no es una empresa en crisis. Se trata de planes financieros para concentrar la producción en unas pocas plantas más productivas cerrando otras o despidiendo a cientos de trabajadores. Es lo mismo que hizo Coca-Cola, que pese a declarar miles de millones de beneficios despidió a cientos de trabajadores y decretó el cierre de la planta de Fuenlabrada (Madrid).
Para estas grandes multinacionales los trabajadores sólo somos números, piezas de un gigantesco engranaje de las que pueden prescindir si así les conviene. Esta es la dictadura del capital, que destroza nuestras vidas para mantener sus estadísticas de beneficio.
EL CAPITALISMO ARRUINA NUESTRA INDUSTRIA
El ERTE de Sidenor no es un caso aislado. En los últimos años estamos viviendo una cascada incesante de cierres de empresas, EREs, ERTEs, traslados de trabajadores a plantas de otras provincias, convenios congelados o a la baja y continuos recortes en los derechos de los trabajadores. Los casos más conocidos son Teka, Sniace, Bridgestone, Haulotte, Nestor Martin, Saint Gobain, Greyco, Fundimotor, Papelera del Besaya… pero además hay decenas de pequeñas empresas y talleres donde se ha despedido a trabajadores y han aumentado la explotación y la precariedad.
Cada caso tiene sus circunstancias y responsables concretos, pero detrás de todos estos problemas está el gran culpable: el sistema capitalista, con su necesidad permanente de aumentar beneficios y de mejorar la competividad por encima de los derechos laborales. En el capitalismo, y mas aún en este capitalismo globalizado, el único futuro que tenemos los trabajadores son las reducciones de plantilla, las bajadas de salarios y de derechos, y el trabajo por subcontratas, siempre con la amenaza de cierres o de llevarse la producción a países donde se explote más fácilmente a la mano de obra.
La crisis no es la causante de esta situación. Todo esto no sucede porque el capitalismo funcione mal temporalmente, sucede porque este es el funcionamiento normal
del capitalismo. Las deslocalizaciones, los despidos para reducir plantillas, el uso de subcontratas, el cierre de plantas para concentrar la producción en las más rentables son estrategias utilizadas desde hace décadas.
NO ES HORA DE PACTAR, ES HORA DE LUCHAR
Y ante todo esto, ¿qué están haciendo las direcciones de los sindicatos? ¿Tiene sentido con todo lo que está pasando que nos sigan diciendo que la solución es el Pacto Social con quienes nos explotan cada día más? Los sindicatos, y con ellos los trabajadores, estamos totalmente a la defensiva, desarmados organizativa e ideológicamente, sin creer en nuestra propia fuerza, aceptando todos estos ataques como inevitables. Sólo hay movilización cuando se produce un ataque en forma de ERE, de cierre o de ERTE, luchando por intentar que despidan a algunos pocos trabajadores menos, que la indemnización por despido sea un poco mayor, que se recoloque a algunos trabajadores en otras provincias, que el Gobierno autonómico ponga dinero para que la empresa no se marche, para que la bajada salarial o congelación sea un poco menos agresiva.
Necesitamos unirnos toda la clase obrera, defendiendo nuestros derechos y solidarizándonos con cada lucha que se produzca. Aislados somos débiles, unidos podemos ser fuertes y derrotar las agresiones de la patronal. Nuestro único camino es el de la unidad, la organización, la solidaridad y la lucha.
POR LA NACIONALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA Y LOS SECTORES ESTRATÉGICOS DE LA ECONOMÍA
No podemos dejar nuestro futuro industrial en manos de multinacionales como Gerdau, como Mittal, como Saint Gobain o como tantas otras, que sólo invierten por su previsión de beneficio y si no se cumple se largarán dejando cientos o miles de trabajadores en el paro y comarcas sin futuro.
No podemos consentir que lo que sucede en Brasil (o en otros países en el caso de otras multinacionales) tenga consecuencias tan trágicas para miles de familias obreras y para la economía de nuestro país. La tendencia del capitalismo es no sólo no frenar esos procesos sino incluso agravarlos con tratados de Libre Comercio como el TTIP o el CETA, que permitirá a multinacionales canadienses y yanquis invertir en Europa utilizando leyes laborales de otros países.
El único futuro estable para la industria y para nuestras condiciones de trabajo y de vida vendrá de la lucha de toda la clase obrera y de la nacionalización de la industria y los sectores estratégicos de la economía.
NO AL ERTE DE SIDENOR, SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES
 
BASTA DE DESPIDOS Y EXPLOTACIÓN
 
POR LA NACIONALIZACIÓN Y EL CONTROL OBRERO DE LA PRODUCCIÓN: SI NOSOTROS PRODUCIMOS, NOSOTROS DECIDIMOS