Severino Menéndez, Secretario Internacional del PCPE: «La solidaridad internacionalista es un deber»

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Nuevo Rumbo entrevista a Severino Menéndez, Secretario Internacional del PCPE.

A nivel internacional vivimos tiempo convulsos, ¿qué elementos crees que son hoy determinantes de la política internacional de los partidos comunistas? ¿Y en concreto del PCPE?

Los tiempos son convulsos realmente. El desarrollo del capitalismo y sus contradicciones, tras la victoria de la contrarrevolución en la URSS y los países que construían el Socialismo en el centro y este de Europa se han acelerado.

Vivimos la época del imperialismo en todo su desarrollo, y las contradicciones entre las diferentes potencias y alianzas imperialistas se acrecientan aumentando las pugnas entre las potencias imperialistas a la vez que se van rediseñando las alianzas entre las mismas. Esto, que no es más que el lógico desarrollo de un proceso marcado por la Ley del Desarrollo Desigual, acerca la posibilidad de una guerra a escala generalizada y directa entre esas potencias, algo que en la actualidad aún queda reducido a sus espacios de influencia y zonas geoestratégicas en el control de las materias primas fundamentalmente energéticas y de los pasillos de abastecimiento y distribución.

Lo que nos toca vivir es entonces una época que pondrá a prueba la propia viabilidad del ser humano, donde la clase obrera tiene sobre sus espaldas su gran tarea histórica, la de salvar la existencia de toda nuestra especie poniendo fin al sistema que la amenaza, y a la vez poner proa hacia la construcción de la sociedad socialista-comunista.

El escenario internacional deja pocas dudas, y si grande es la tarea que recae sobre nuestra clase, de ese mismo tamaño es la responsabilidad que debemos asumir los partidos comunistas y obreros de todo el mundo.

Si estamos de acuerdo en que las contradicciones interimperialistas se acrecientan fruto de la crisis de sobreproducción y sobreacumulación y que la guerra, junto con la necesidad del incremento de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, es una de sus consecuencias lógicas, los partidos comunistas y obreros deberíamos definir una estrategia clara que logre impedir poner a la clase obrera al servicio de los intereses de ninguna burguesía, incluida la propia. Antes que nada debemos trabajar para impedir que la clase obrera vuelva a ser la carne de cañón que alimente con su sangre los beneficios del capital. Y, de forma paralela, mantener una estrategia común de cara a hacer avanzar las posiciones revolucionarias en todo el mundo, luchando contra la explotación y la miseria, mostrando los límites del sistema y poniendo en la agenda de la clase obrera la revolución socialista.

En este sentido el PCPE participa, y lo seguirá haciendo, en todos los mecanismos de encuentro, debate y coordinación del Movimiento Comunista Internacional (MCI), partiendo del principio de que es fundamental proceder a su unificación ideológica y política sobre las bases del marxismo-leninismo.

Pero que haya aspectos que nuestro Partido considera meridianamente claros no implica que estos sean compartidos por el conjunto de los partidos comunistas y obreros e, incluso, partir de un análisis compartido de la realidad no implica que se compartan las formas de actuar de cara a la transformación de la misma.

Debates pendientes sobre el carácter de la situación actual de confrontación interimperialista, sobre la multipolaridad, sobre el carácter de nuestra época, etc., hacen más necesario que nunca el encuentro y el debate entre todos. El PCPE cree en el debate de ideas y, a la par, en construir herramientas útiles que puedan evitar que los debates se queden sólo en eso. Los debates deben servir para fortalecer la acción y no para conducir a la parálisis, por ello saludamos en su día la creación, y apostamos por la consolidación y avance, de espacios como la Iniciativa Comunista Europea (ICE) o la Revista Comunista Internacional (RCI), por considerarlos de la mayor importancia estratégica.

Parece que la elección de Trump como presidente de EEUU está contribuyendo a que en el escenario internacional haya ciertos sobresaltos. Parece que el TTP y el TTIP están en punto muerto, hubo problemas en la cumbre del G7 de Sicilia, el tema del Tratado de París sobre el clima… ¿cómo valoras esta situación?

La esperpéntica figura y formas de Trump no deben hacernos olvidar que lo preocupante no es tanto Trump como los motivos que hacen que esa parte del pueblo americano que vota se haya dejado llevar por un discurso tan abiertamente retrógrado y de confrontación. Aun así, con unas formas u otras debemos recordar que los dos zapatos de un mismo pie calzan al mismo pie pero algo en lo que no se suele reparar es que dejan descalzo siempre al otro pie.

Pero, volviendo a la pregunta, cuando la crisis del propio sistema se desata la salida a la misma pasa por dos vías complementarias, una la sobreexplotación de la fuerza de trabajo para sangrar aún más las posibilidades de creación de plusvalía a todos los niveles y por otro lado la eliminación de la competencia mediante la concentración de capitales. Se dice que el capital no tiene patria y es cierto, pero tiene Estados a su servicio que le sirven. En ese sentido, debemos ver a todas esas instituciones y acuerdos internacionales de coordinación y pacto entre las burguesías como herramientas para una mejor explotación de los recursos naturales y de mano de obra a nivel planetario. Utilizando un símil son la reunión de pastores, al final de la cual siempre se come oveja, pero cuando llega la sequía la disputa por el agua para los pastos es a muerte. Todos esos mecanismos de acuerdo, que supuestamente se basan en el interés común de las partes que lo forman, saltan por los aires cuando las contradicciones fruto del propio desarrollo del capitalismo a nivel mundial se agudizan y los puntos de intersección comunes ya no son suficientes. Todas esas tensiones no hacen más que visualizar las pugnas entre las potencias imperialistas en su lucha por la cúspide.

Se está produciendo un importante revuelo por la abrupta ruptura de relaciones entre Arabia Saudí y Catar, que por ejemplo en Siria parecía que iban de la mano. ¿Qué opinión te merece todo lo que está ocurriendo en Oriente Medio?

Antes de nada habría que decir que cuando Arabia Saudí justifica la ruptura de relaciones con Catar en el apoyo de este último a organizaciones terroristas a nadie le sorprenderá que se diga que no es ese el motivo de esa ruptura. Se conoce, y es un secreto a voces, que Arabia Saudí y otros estados de la zona que ahora acusan de “estado amigo de los terroristas” a Catar llevan años financiando, armando y entrenando a organizaciones terroristas, además de asesorando militarmente y reclutando efectivos para ellas. Esto, que no hace a Catar inocente de las acusaciones que se le vierten, sí pone en guardia a cualquiera sobre los verdaderos motivos del enfrentamiento.

¿Entonces dónde está la verdadera cuestión? Probablemente se encuentre en que Catar, que es el país más rico del mundo gracias al gas natural, comparte con Irán la reserva más importante del mundo en gas y en los últimos tiempos ha desarrollado una muy incómoda, para algunos, acción diplomática de acercamiento a Irán en un momento en que tanto los sauditas como los Estados Unidos pretenden reactivar las tensiones con Irán. Tampoco será ajeno a estos hechos el que el Fondo Soberano Catarí tenga distribuidas por el mundo fuertes inversiones de capital.

Por otro lado, Catar es consciente de su importancia geoestratégica y no debemos olvidar que alberga la base de Al-Udeid, una de las principales bases militares norteamericanas activas en los actuales conflictos militares en una zona de vital importancia geoestratégica en el cerco a Rusia y China, y ha visto en el último tiempo las dificultades de cara a asegurar una ruta para la distribución de su gas a Europa, abriéndosele por otro lado la posibilidad de suministro hacia el oriente. En todo caso queda claro que Catar pretende desarrollar una política exterior propia sin supeditaciones a la saudí, esto ya se vio en la guerra en Libia en 2011 y posteriormente en la nueva guerra libia de 2014. Hay quien dice que fue el exceso de Trump en su reciente visita a la zona, y su falta de tacto diplomático, dando alas a Arabia Saudí y revitalizando la confrontación con Irán, quien reavivó el conflicto con Catar, es de lógica pensar que la inteligencia rusa sin duda tampoco está inactiva y no le viene mal un disenso de esa importancia en el seno de la llamada “OTAN Árabe”.

Creo también que hay que estar muy atentos a los movimientos que Turquía pueda realizar en este asunto, no olvidemos que también tiene una base militar en Catar y que lleva años tratando de consolidarse como potencia regional en Oriente Medio y el Mediterráneo Oriental.

La diplomacia, antes y durante las guerras, tiene la particularidad de hacer nuevas alianzas basadas en la ruptura de otras y Catar es una pieza clave en el mapa geoestratégico de los Estados Unidos en su objetivo de cercar a Rusia y China. Será interesante ver cómo en lo más inmediato se responde a esta importante distorsión y como ello va a afectar a la guerra en Siria y Yemen, así como en la redefinición de objetivos de las organizaciones armadas que cada actor apoya.

Específicamente sobre la situación en Siria, ¿cuál es la posición del PCPE?

Siria se sitúa en una región donde se hacen muy patentes las fuertes relaciones antagónicas entre las principales potencias imperialistas, fruto de la enorme importancia geoestratégica y geopolítica que le otorgan sus recursos minerales, el petróleo, el gas natural y las rutas para su transporte.

Nosotros partimos de una posición de principios: nos oponemos a la agresión imperialista de cualquier tipo contra países soberanos. Lo digo con total claridad: el PCPE apoya el legítimo derecho de Siria a defenderse de la agresión terrorista orquestada por EEUU, la UE y sus diversos aliados.

Pero, al mismo tiempo, es nuestro deber internacionalista señalar los peligros de confundir a qué motivos responde el apoyo al gobierno sirio de otras potencias como Irán o Rusia, que son países también capitalistas y que, ante la agresión a Siria, han visto amenazados sus intereses geoestratégicos y, lógicamente, han reaccionado. Esto ha hecho del asunto sirio un tema de la mayor importancia, porque estamos comprobando que existe una fuerte tendencia a atribuir a ciertos países capitalistas un papel que no tienen. Lamentablemente, en esta época vamos a asistir a complejos escenarios de confrontación entre potencias y conviene tener claras las bases de tales confrontaciones para formular una táctica adecuada de lucha frente a ellas. De otra forma corremos el riesgo de caer en la política del mal menor, que es sumamente peligrosa porque atrapa a la clase obrera mundial en el falso dilema de tener que optar entre unos capitalista u otros.

En América Latina la situación es también bastante inestable, sobre todo en Venezuela, ¿qué análisis hace el PCPE de lo que está pasando en Venezuela?

Antes de nada, quisiera decir que el Partido Comunista de Venezuela (PCV) está, en los momentos de contestar a esta entrevista, sesionando su XV Congreso. Un Congreso importante y del que esperamos sus conclusiones para poder estudiar con mucha atención los análisis de nuestro Partido hermano.

En Latinoamérica parece asentarse un periodo de retroceso de los gobiernos que fueron surgiendo en la región a partir de finales de los años 90. La propia Venezuela, bajo la presidencia de Chávez, y como fruto de la larga lucha revolucionaria antiimperialista de su pueblo, se dotó de un gobierno democrático, progresista, de orientación patriótica, antioligárquica y antimonopólica, que puso en marcha importantes reformas en beneficio de las grandes mayorías históricamente excluidas pero que, con ser importantes, no pueden lograr rebasar el tope que les permite el propio sistema capitalista. No podemos olvidar que en Venezuela, por encima de la confusión que se da en torno a la palabra socialismo por parte de su gobierno, hablamos de relaciones de producción capitalistas.

En este sentido la cuestión del poder es clave, y en Venezuela la clase obrera no se ha hecho con el poder, quedando la estructura del sistema burgués sin modificaciones sustanciales. Las expectativas populares y todo su empuje pueden estarse viendo poco a poco frustradas y llevando a la clase obrera y los sectores populares a la desmovilización en el momento que más se necesita. La crisis capitalista tiene sus efectos directos en el modelo de acumulación capitalista venezolano, caracterizado por ser rentista y dependiente, y está golpeando los avances sociales, algo que el pueblo venezolano puede asociar injustamente a los conceptos de revolución o de socialismo.

El PCPE siempre ha sido solidario con la Revolución Cubana. ¿Cómo valoráis la situación en la isla en los últimos tiempos?

La solidaridad internacionalista es un deber de cualquier partido comunista para con la lucha revolucionaria de la clase obrera en otros países. La consigna de “Proletarios de todos los países, ¡uníos!” y la consciencia que la clase obrera es una clase mundial así nos lo exige. Por ello el PCPE ha estado siempre y está del lado del pueblo revolucionario de Cuba, de su gobierno revolucionario y del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Recuerdo cómo Cuba en 1997, y atravesando una situación muy difícil sin haber salido aún del periodo especial, logró organizar con gran éxito el XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Allí acudimos miles de jóvenes por entonces al llamado de la Isla de la Revolución, a un llamado a no claudicar, a un llamado de esperanza que no se quedaba en la espera y que se lanzaba a organizar futuros.

Como decía, el momento histórico era duro, hacía seis años que había triunfado la contrarrevolución en los Estados socialistas del centro y este de Europa, que se habían desmantelado todos los triunfos y logros que el socialismo había conseguido en décadas. De los partidos de los países no socialistas muy pocos supieron cumplir en aquel momento, ni en el periodo anterior, con su deber internacionalista. Unos por acción, sumándose al carro de los nuevos vientos, otros por omisión dejándose arrastrar como seguidores acríticos de todo lo que viniera del este. Hubo errores, aunque estoy seguro que algunos querían ese camino. Tiempo después nos debe quedar el análisis autocrítico de una derrota temporal que hemos de saber remontar. Pero Cuba Socialista con su pueblo revolucionario y su Partido a la cabeza supieron no claudicar y ser ejemplo para los comunistas del mundo.

Por ello ahora nosotros miramos con atención los desarrollos políticos del PCC y las aplicaciones de las políticas del gobierno revolucionario de Cuba, las miramos con atención y las estudiamos porque estamos seguros de la capacidad de la dirigencia cubana para analizar la situación y sobre todo del PCC y del pueblo revolucionario de Cuba para encontrar la forma de desarrollo del socialismo en un momento (otro más) de enormes dificultades y peligros. En esa batalla los partidos comunistas y obreros del mundo, que como el PCPE nunca hemos renunciado a la revolución Socialista, estaremos al lado de nuestros camaradas cubanos. De esa trinchera nadie nos sacará más que para avanzar.

¿Qué expectativas de trabajo internacional tiene por delante el PCPE?

En el momento actual nuestro partido ha logrado un alto nivel de sintonía con una parte importante del Movimiento Comunista Internacional, con el que compartimos los aspectos fundamentales del análisis sobre las cuestiones de actualidad de nuestro movimiento. De ello deriva nuestro compromiso con espacios de encuentro como la ICE o la RCI sin que ello suponga que consideremos amortizados los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO). Al contrario, a pesar de las diferencias que en ese marco se dan tanto en lo político como en el terreno ideológico, los EIPCO son un marco muy valioso que es necesario mantener y potenciar. En ese sentido es donde cobra más importancia la voluntad de nuestro Partido para formar parte del Grupo de Trabajo de organización de los encuentros. La entrada o no del PCPE en el Grupo de Trabajo, junto con otros tres partidos, es algo que se decidirá finalmente en el próximo Encuentro, a celebrar en Moscú y Leningrado en noviembre. Creemos firmemente que a este espacio común de los partidos comunistas y obreros aún le queda un largo recorrido y existirían una serie de iniciativas que podrían dar un impulso a los EIPCO y sinceramente creemos que el PCPE puede aportar a ello.

Por otra parte, también deseamos profundizar en nuestras relaciones con una serie de partidos a los que nos unen los importantes lazos geográficos, culturales e históricos entre nuestros respectivos pueblos. Queremos seguir trabajando en espacios de encuentro y colaboración no sólo en Europa, sino también con los partidos de Latinoamérica, donde ya mantenemos estrechos lazos de amistad.