¡Nos roban 3 millones de horas extra a la semana!

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La última Encuesta de Población Activa publicada por el INE viene a confirmar lo que ya sabíamos: los empresarios remontan la crisis a costa de intensificar la explotación de la clase obrera. Junto a los alarmantes datos que confirman el empobrecimiento masivo de la población trabajadora, como el hecho de que más de 1.210.300 millones de hogares tengan a todos sus miembros activos en paro, o que 1,2 millones de trabajadores carezcan de cualquier tipo de ingreso, la última EPA confirma el robo masivo de horas extraordinarias por parte de la patronal.

El empeoramiento generalizado de las condiciones laborales conlleva que la clase obrera se vea obligada a realizar forzosamente horas extraordinarias, restando tiempo al descanso, al ocio, a la cultura o al entorno familiar. Las empresas aumentan la jornada laboral y, además, en casi la mitad de los casos computados —que ni de lejos son todos—, ni siquiera pagan por ello. Por tanto, trabajadoras y trabajadores se ven obligados a prestar servicios gratuitamente para el empresario durante un número de horas semanales, intensificándose la explotación en lo que seguramente sea el más claro ejemplo de esclavitud asalariada.

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios, las elevadas tasas de paro, la generalización de la contratación temporal y/o a tiempo parcial —en su inmensa mayoría fraudulentos— y el brutal abaratamiento del despido, hacen que las horas extraordinarias se conviertan en forzosas para el trabajador. De lo contrario, ya se sabe dónde tiene la puerta de la calle. La patronal sabe que cuenta con un inmenso ejército de reserva compuesto por millones de parados para sustituir a quienes se nieguen a trabajar gratis unas horas semanales.

El robo a mano armada no se limita directamente a los salarios. Las horas extra no pagadas también son horas no cotizadas, por tanto, el asalto a mano armada se traduce a posteriori a todas las prestaciones de la Seguridad Social. Claro, luego siempre habrá algún Ministro dispuesto a proponer que se alargue la edad de jubilación… ¡hasta los 70 años!, argumentando la quiebra de la caja de la Seguridad Social.

Llevamos más de diez años escuchando que, cuando se saliese de la crisis, recuperaríamos nuestros derechos. Ahora, ante la falsedad evidente del argumento, escuchamos a los ilustrados tertulianos, que cuentan todavía con más horas semanales para defender al capitalismo en los platós de las horas extras que nos roban, que, ¡por desgracia!, en una crisis el empleo es lo primero en resentirse y lo último en recuperarse. O sea, que la clase obrera es la primera que lleva los palos y la última en dejar de llevarlos. Mienten de nuevo, no sólo seguiremos llevando palos, sino que cada vez serán peores.

La única forma de frenar esta tendencia es la organización y la lucha en los centros de trabajo. Ante un enemigo poderoso, como la patronal, que cuenta además con el apoyo de todo el Estado, sólo nuestra organización sindical y política puede poner freno a la intensificación de la esclavitud asalariada. No debemos perder un minuto, o cada vez nos robarán más horas. No esperemos a la última EPA de 2018 para pasar a la ofensiva.

Raúl Martínez
Secretario del Comité Central del PCPE