Entrevista a Severino Menéndez, Secretario de Movimiento Obrero y Sindical del PCPE

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Se necesita un 1º de Mayo que visualice que la lucha es la única forma de conquistar y mantener nuestros derechos

 

Ante la proximidad del 1º Mayo, Nuevo Rumbo ha entrevistado a Severino Menéndez, secretario de Movimiento Obrero y Sindical del Comité Central del PCPE, con quien hemos abordado las principales líneas de trabajo del PCPE en la materia y las claves desde las que aborda el actual período de luchas obreras.

 

Nuevo Rumbo: Parece que estamos viviendo unos tiempos de mucha movilización obrera y popular: huelgas, movilizaciones de pensionistas, el 8 de Marzo, ¿cómo valoras esta situación?

Severino Menéndez: Marzo y abril han sido dos meses de importantes movilizaciones, con manifestaciones multitudinarias en defensa del derecho a unas pensiones dignas, y donde la histórica jornada del Día de la Mujer Trabajadora logró levantar un clamor por la igualdad y la liberación de la mujer que abre una inmensa oportunidad para sobrepasar ya definitivamente el testimonialismo en que se había convertido el 8 de marzo y elevarlo a un punto en el año que sea el fruto de la lucha diaria de los hombres y mujeres de la clase obrera que nos queremos libres e iguales.

Meses de lucha, decía, que entendemos abren un periodo de respuesta de la clase obrera y los sectores populares ante tantas agresiones, como recientemente señalaba una resolución de nuestro Buró Político. Un ciclo de esperanza que precisa de un trabajo concienzudo para construir y mantener una respuesta unitaria y firme. Un ciclo donde a la par de las posibilidades de victorias tras las banderas reivindicativas de la recuperación y conquista de nuevos derechos debe servir también para crear las condiciones y sentar las bases de un potente movimiento obrero organizado y a la ofensiva.

 

NR: Pero toda movilización está expuesta a peligros, ¿verdad?

SM: En primer lugar creo que debemos resaltar que, tras el tipo de movilizaciones de carácter interclasista que supuso el movimiento del 15M, que en su trasfondo mantenían posiciones antisindicales y antipartidos, confiándolo todo a que con el simple hecho de expresar la indignación sería suficiente para cambiar el panorama, hoy nos situamos ante movilizaciones de carácter netamente de clase. Estas movilizaciones son por lo tanto un avance con respecto a la inconsistencia de aquellas movilizaciones a las que tanto podía asistir el explotador como el explotado. Parece que la clase obrera vuelve a ocupar el lugar que le corresponde en la parte central del escenario político y con sus propias reivindicaciones. En aquel momento nuestro Partido expresó con total claridad los riesgos de aquel tipo de movilización.

Hoy, tras haberse configurado un tipo de movilización y reivindicaciones netamente de clase, los riesgos son otros. Por un lado, que se pueda romper la unidad en la lucha con lo que ello supondría de pérdida de fuerza, y por otro la manipulación por parte de aquellos que pretenden que lo confiemos todo al frente electoral y ven estas movilizaciones como una oportunidad para hacer su propia campaña.

 

NR: En la resolución del Buró Político que mencionabas antes se proponen unos objetivos para el 1º de Mayo, ¿crees que este 1º de Mayo habrá una amplia movilización?

SM: La habrá, y sobre todo la necesitamos, amplia y masiva como las movilizaciones de las que antes hablamos. Un 1º de Mayo que llene las calles y que destierre ideas falsas de las mentes de los trabajadores y trabajadoras sobre la inevitabilidad de las medidas antiobreras o de la imposibilidad de conquistar derechos mediante la lucha.

Se necesita un 1º de Mayo que visualice que la lucha es la única forma de conquistar y mantener nuestros derechos, y sobre todo se necesita un 1º de mayo que sea un clamor donde confluyan las reivindicaciones más sentidas por nuestra clase junto a las luchas obreras de las empresas donde hoy se está combatiendo contra los ERE, contra los abusos de la patronal, por la mejora del convenio, etc.

Unas reivindicaciones básicas que nosotros situamos con claridad en:

  • Derogación inmediata de las reformas laborales y de la reforma de las pensiones.
  • Fin de toda discriminación laboral y de la brecha salarial: a igual trabajo igual salario.
  • Subida de las pensiones en los mismos términos que suben los salarios de policías y guardias civiles
  • Eliminación de los contratos en prácticas y formativos, así como del Plan de Garantía Juvenil.

Un 1º de Mayo donde la clase obrera de nuestro país volvamos a hablar de Huelga General y donde los sindicatos recojan ese guante, incrementando la movilización para prepararla con garantías de éxito y de continuidad en la lucha sostenida hasta conseguir revertir los retrocesos en derechos de tanta reforma y contrarreforma laboral, de las pensiones, de la sanidad, la educación, etc., lo que sería un punto de inflexión en la dinámica de la lucha de clases en nuestro país y abriría un nuevo ciclo.

 

NR: ¿Hace falta una Huelga General?

SM: Sin duda la convocatoria y organización de una Huelga General en torno a unas reivindicaciones claras es, me atrevería a decir, imprescindible.

Cada día que pasa el Gobierno se mantiene en la cerrazón absoluta a cualquier tipo de cesión a las justas exigencias de la clase obrera y los sectores populares. Sólo la respuesta de una demostración de unidad y fuerza en la lucha, que representa la Huelga General, será capaz de situarnos en condiciones de victorias concretas para hoy, pero también para el día de mañana donde con otros gobiernos de supuestas latitudes ideológicas distintas al actual se pretenda seguir gobernando al dictado de los intereses de los monopolios y el gran capital.

 

NR: ¿Cómo valoras el actual panorama sindical en España?

SM: Existe un movimiento sindical de clase bastante fracturado en lo organizativo, con unas organizaciones sindicales mayoritarias, CC.OO. y UGT, con presencia en todo el Estado y otras de carácter nacionalista como CIG, ELA o LAB, que coexisten con otras organizaciones que, a pesar de su menor implantación, poseen fuerzas organizadas en importantes empresas y sectores de la producción. Para nosotros lo deseable sería la existencia de una única Confederación Sindical, pero somos conscientes de que la actual situación es fruto del propio desarrollo histórico del movimiento sindical en nuestro país y de que existen hoy bases objetivas para que ese modelo plurisindical siga existiendo.

Por otra parte, lo que si nos genera preocupación es cómo esa pluralidad de organizaciones sindicales conviven en el interior de las empresas y sectores productivos.

Nosotros tenemos nuestra propia visión, como decía antes, pero entendemos y respetamos las discrepancias existentes que han configurado un movimiento sindical de clase con tantas expresiones organizativas. Son discrepancias variadas, a veces sobre la táctica y otras sobre la estrategia o sobre el alcance que ha de tener la propia acción sindical. A ello debemos sumar además las realidades políticas que surgen de los hechos nacionales y que tienen su traslación directa al movimiento sindical.

Dicho esto, lo que sí consideramos es que es un hecho incontestable que, en aquellas empresas y centros de trabajo donde existe una colaboración y coordinación leal y sincera entre las secciones sindicales, en los comités de empresa y juntas de personal, anteponiendo los intereses del conjunto de los trabajadores y trabajadoras, es donde con mayor frecuencia se consiguen victorias. Donde la unidad de acción sindical no es la tónica, las consecuencias son otras.

Es por ello que desde el PCPE mostramos siempre nuestra colaboración y ponemos todo nuestro empeño para que el conjunto del movimiento sindical de clase levante la más amplia unidad de acción a todos los niveles, desde el respeto a la independencia orgánica de cada sindicato. Y es en el marco de ese espíritu en el que nos hemos dirigido a finales de marzo al conjunto de sindicatos de clase con la “Carta al movimiento sindical: ‘Por un 1º de mayo unitario’” que se puede leer en nuestra página web.

 

NR: ¿Cuál es la orientación del PCPE en el trabajo sindical?

SM: Nuestro Partido trabaja desde el interior de los sindicatos de clase para fortalecer un movimiento sindical de clase, unitario y sociopolítico. Que beba directamente de las fuentes del mejor sindicalismo reivindicativo que, en más de una ocasión, obligó a doblar la rodilla al fascismo en España, arrancándole conquistas como la de la negociación colectiva.

Un movimiento sindical independiente del poder político burgués y alejado de conceptos ajenos a los intereses de la clase obrera como son el de Pacto Social, Competitividad, productividad o paz social.

Un movimiento sindical de confrontación abierta y sin concesiones, y que esté dispuesto a organizar el nuevo ciclo de luchas obreras desde un compromiso para derrotar la política reaccionaria y para recuperar los derechos perdidos.

 

NR: ¿Nos puedes comentar en qué consiste ese “giro obrero” del que venís hablando en vuestros documentos?

SM: Nuestra consigna principal en estos momentos es “Por un país para la clase obrera”, lo que significa que todos nuestros esfuerzos se dirigen a preparar las condiciones para el asalto al poder, para implantar en España la dictadura del proletariado, lo que implica el derrocamiento y la destrucción del Estado burgués.

Para alcanzar ese objetivo es necesario  extender la influencia y organización del Partido en el seno de la clase obrera, hacer bandera de la independencia de clase y conectar la lucha por la defensa de las condiciones de vida y trabajo con la lucha por el derrocamiento del capitalismo y por la construcción de la nueva sociedad socialista-comunista. En el XI Congreso debatimos en profundidad sobre cómo hacerlo y acordamos que todo el trabajo del Partido se debe orientar en esa dirección, en un proceso que denominamos “giro obrero” y que se articula en varias líneas de trabajo, contando con una dimensión estratégica y otra táctica.

El giro obrero tiene una dimensión estratégica, en la medida en que partimos de que la clase obrera es la única clase auténticamente revolucionaria. La dimensión táctica del giro obrero parte del reconocimiento de la todavía limitada influencia del Partido en el seno de la clase obrera.

El giro obrero implica un trabajo metódico en el plano ideológico, para extender entre la clase obrera las posiciones del socialismo científico frente a la actual hegemonía ideológica de la burguesía. También en el plano político, para desvelar el carácter de clase de cada medida gubernamental y de las diferentes propuestas del resto de fuerzas políticas, elaborando las posiciones políticas del Partido desde el punto de vista de los intereses de la clase obrera. Y en el plano organizativo, para que el Partido esté presente en los centros de trabajo y en los sectores productivos determinantes, haciendo de las células de centro de trabajo organizaciones de combate de la clase obrera revolucionaria.

Por tanto, el giro obrero consiste en luchar por la independencia ideológica, política y organizativa de la clase obrera, para lo cual también es fundamental que la militancia comunista esté volcada en la intervención en el movimiento sindical, organizando la lucha de la clase obrera en defensa de sus condiciones laborales y elevando la lucha económica a lucha política, elevando la lucha de clases espontánea a lucha de clases consciente.

 

NR: En el terreno práctico inmediato, la organización del Partido en los centros de trabajo es una tarea difícil, ¿cómo pensáis llevarlo a cabo?

SM: Sin duda no es una tarea sencilla y no existe una fórmula precisa, pero partimos en primer lugar del análisis ideológico, de nuestra razón de ser como comunistas y de las necesidades organizativas que ello requiere. Por lo tanto, la primera medida ya se ha llevado a cabo cuando el X Congreso aprobó el “giro obrero” y cuando, poco después, el XI Congreso (Extraordinario) decidió acabar para siempre con la retórica de los análisis del papel que lo aguanta todo y pasar a poner en el centro de nuestro accionar político la creación y consolidación de estructuras celulares del Partido en los centros de trabajo.

En este momento la prioridad del Partido es, a la vez que seguimos en la lucha diaria, convertir esa lucha en acumulación de fuerzas de la clase obrera que tenga su expresión práctica y duradera en el reforzamiento del Partido Comunista en los lugares de donde surge la explotación capitalista. Los diferentes Comités territoriales y todas las células del Partido, tras el análisis de los sectores y empresas definidas como estratégicos en esta primera etapa, trabajan para hacer realidad una estructura que se sustente principalmente en los centros de trabajo.

Será necesario para ello desplegar todas nuestras capacidades y poner a disposición del objetivo todos los recursos con los que contamos, porque no estamos hablando de una mera campaña puntual en el tiempo, sino de cambiar el paradigma organizativo de una estructura que hasta ahora se asentaba fundamentalmente sobre el territorio y que ahora pretende poner el énfasis en el desarrollo del Partido sobre la base de las células de empresa.

Todo ello requiere de la militancia del Partido asumir la concreción de una intensa acción de contacto con millares de trabajadoras y trabajadores que reúnen las condiciones para ser miembros del PCPE, explicándoles que su adhesión a las filas partidarias es esencial para su reforzamiento y, con él, para el incremento de la fuerza de la clase obrera.

Una acción intensa de toda la militancia, asentada en planes de trabajo concretados sobre el terreno, reforzando las capacidades de dirección en las organizaciones partidarias y promocionando cuadros y designándolos a las labores concretas de acompañamiento en la creación de células de empresa. Todo ello, a la vez que se incorpora a toda la militancia organizada en las empresas a la vida partidaria.

 

NR: ¿Pero por qué organizarse en las empresas y no en los barrios?

SM: La organización política en base al lugar de residencia de los militantes no se menoscaba con nuestra fuerte apuesta por multiplicar nuestra presencia en los centros de trabajo. Son ámbitos complementarios de la organización de tipo leninista, pero lo esencial es estar presentes en las empresas.

La patronal consiguió en su día, gracias a la represión, pero fundamentalmente gracias a la lucha ideológica, que las organizaciones políticas de la izquierda fueran retrocediendo hasta prácticamente desaparecer del interior de las empresas. Desde entonces parecía que la única expresión política que debiera tener la clase obrera debía ser la del lugar de residencia, circunscribiendo la lucha política a los estrechos márgenes del electoralismo municipal, autonómico o estatal. Se dejaba en exclusiva al sindicalismo la articulación dentro de las empresas. Y digo que ha sido una dura lucha ideológica que nos han ganado porque esa exclusividad de la lucha sindical, con ser imprescindible e insustituible, no puede convertirse en la única razón de fuerza de la clase obrera en las empresas.

Nosotros consideramos que el poder obrero sólo es verdadero poder si se asienta en las raíces mismas de la producción. Nosotros, que todo lo producimos, no decidimos ni cómo, ni cuándo, ni cuánto, ni dónde, ni con quién, ni qué reparto se hace, ya no sólo de la producción, sino de la riqueza que se genera con nuestro trabajo y que nos es expropiada día a día en forma de plusvalía por los propietarios de los medios de producción.

Y es que las reivindicaciones globales de la clase obrera no son en exclusiva las reivindicaciones de salarios y condiciones de trabajo que realizan los sindicatos y que vuelvo a repetir son insustituibles. Pero para todas esas reivindicaciones que se salen del ámbito meramente económico, y también para consolidar las reivindicaciones económicas y elevar el nivel de la lucha hacia objetivos superiores, es igual de insustituible la presencia del Partido Comunista dentro de las empresas.

Debemos tener en cuenta que hoy en día, igual que siempre, quien mantiene una fuerza estable dentro del marco del movimiento obrero se convierte en la opción política decisiva que es capaz de romper los estrechos muros del electoralismo y situarse en condiciones de cambio real. De no disputar esa batalla en el terreno donde se da estaríamos castrando la posibilidad de la consecución de los objetivos políticos estratégicos de los y las comunistas. La toma del poder político sin la base del poder obrero sobre los sectores productivos es una entelequia que jamás conseguiría llevar a la clase obrera al poder real y por lo tanto haría inviable la construcción del socialismo-comunismo.