España, 19 de febrero de 2018. Comienza una semana marcada por la particular versión del “himno nacional” interpretada por Marta Sánchez en el Teatro de la Zarzuela. Una ola de nacionalismo rancio baña el país a golpe de titular: “orgullo”, “honor”, “amor” a una “Grande España” –el orden de los factores no altera el producto- en la que la cantante dice haber nacido gracias a “Dios”. Los más genuinos representantes del terruño no dudan en aplaudir a la diva de la primera guerra de Irak, la misma que hace décadas inflamaba las más varoniles pasiones de los “soldados del amor” y que hoy inflama los patrióticos corazones de los políticos del PP y Ciudadanos.

España, 20 de febrero de 2018. La ex diputada catalana Anna Gabriel anuncia desde Suiza que no comparecerá ante el Tribunal Supremo. Casi de inmediato, la jauría mediática se lanza a la yugular. Opiniones sobre el físico y la estética de la política catalana, al tiempo que descubren una contradicción entre sus posiciones anticapitalistas y el carácter capitalista del país en que se refugia y elaboran varias tesis doctorales sobre la cobardía de la víctima. Los patrocinadores del delito de rebelión no se cortan y se suceden los comentarios denigrantes.

España, 20 de febrero de 2018. El Partido Popular se lanza al ataque contra la huelga y las movilizaciones convocadas para el Día Internacional de la Mujer Trabajadora (8 M). Y, es que, ya se sabe, este tipo de movilizaciones discriminan a las mujeres autónomas, que no pueden hacer huelga (sic), y a las paradas 😤 y a las empresarias (perplejidad absoluta) y a….  Marta Sánchez, ¡sobre todo a Marta! Claro, con mucha más rotundidad, ha tenido que salir del banquillo de la derecha patria Inés Arrimadas (¡esa sí que se maquea bien y no la Anna Gabriel!) a dejar claro que ella no secunda ninguna huelga porque no es comunista. Gracias Inés, tres puntos Lenin.

España, 21 de febrero de 2018. Se hace público que una juez ordena secuestrar el libro Fariña, en el que el escritor Nacho Carretero analiza el fenómeno del narcotráfico en Galicia. El antiguo alcalde franquista de O Grove pretende limpiar su imagen demandando al autor y a la editorial. Para ello solicita una medida cautelar con que se echa tierra encima del drama que asoló a miles y miles de familias en todo el país durante los años ochenta y que está muy lejos de haber terminado.

España 21 de febrero de 2018. Los medios de comunicación se hacen eco de que la Audiencia Nacional ha condenado a un joven de 23 años, el rapero Valtonyc, por injurias al Rey y por enaltecer el terrorismo. Ni más ni menos que 3 años y 6 meses de ejemplarizante prisión que continúa la senda represiva contra raperos, tuiteros y otras gentes insumisas que frecuentan distintas redes sociales. Malos tiempos para la lírica, salvo que hayas nacido dotado de las virtudes compositoras de Marta Sánchez.

España, 21 de febrero de 2018. Se da a conocer que la dirección de IFEMA ha ordenado retirar de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) las 27 fotografías de Santiago Sierra que integraban la obra Presos Políticos en la España Contemporánea. ¡Habrase visto! ¡Presos políticos en la España actual! Ya se sabe, en España no hay presos políticos, sino políticos presos. Cómo pretendía el amigo Santiago que el mismísimo Rey de España pasease por ARCO ante semejante espectáculo… ¡Y eso que no percibieron que una de las fotografías, creí apreciar, era del mismísimo Alfon!

Que termine la semana, por favor. Que el capitalismo tiende a la reacción es un hecho. Pero en el caso español la cosa cobra tintes dramáticos, porque a esa reacción se suma la particularidad del esperpento. Veremos qué dicen hoy de los pensionistas, además de decirnos a los demás que tenemos que trabajar hasta los 70 años y cosas similares.

Pero sintiéndolo por Marta Sánchez y por todos los censores y represores patrios, no nos vamos a marchar del país. Vamos a movilizarnos por el derecho a las pensiones, vamos a ir a los paros y a llenar las calles el 8 de Marzo, vamos a luchar por un país sin presos políticos, por un país sin torturas, por un país en el que no se secuestren libros, en el que no se persigan canciones ni fotografías.

En Miami hay sitio para Marta y todos sus amigos, algún día os diremos ¡buen viaje!, allí os esperan los vuestros.

RMT