Reproducimos la entrevista con el camarada Kemal Okuyan, Secretario General del Partido Comunista de Turquía, sobre las cuestiones históricas y actuales relacionadas con el Movimiento Comunista Internacional, publicada en la International Communist Press.

 

ICP: ¿Puede el Movimiento Comunista Internacional recuperarse del serio trauma sufrido tras la desaparición de la Unión Soviética?¿Hay algún éxito que el movimiento pueda atribuirse tras la desaparición?

 

Kemal Okuyan: Para el movimiento obrero internacional, el coste de la contrarrevolución fue definitivamente demasiado alto. Aún hoy estamos sufriendo las consecuencias de esa tragedia. Aun así, si tu pregunta es sobre el movimiento comunista o en concreto el estado de los partidos comunistas, deberíamos mirar al periodo previo a la desaparición de la Unión Soviética. Es muy discutible si, antes del colapso de la Unión Soviética, podemos hablar de un Movimiento Comunista Internacional que compartiera objetivos comunes o, más importante, tuviera fuertes nexos con el objetivo histórico que da relevancia al título de “comunista”. Aunque el prestigio y la autoridad del Partido Comunista de la Unión Soviética actuara en cierta manera como un pegamento, una observación más cuidadosa revelaría que ni en los 80 ni en los 70 el Movimiento Comunista Internacional tenia una unidad estratégica. Además, eso era simplemente imposible ya que, por ejemplo, el Eurocomunismo no era comunista sino una corriente socialdemócrata. Por supuesto, los partidos que representan esta corriente no pueden reducirse sin más a una desviación socialdemócrata; son portadores de una herencia histórica colosal, sin embargo asumieron el papel de hacer girar el movimiento comunista -que se había desvinculado de la Socialdemocracia justo después de la I Guerra Mundial- de nuevo hacia el campo socialdemócrata; un papel que sirvió para ocultar los puntos de divergencia. El Eurocomunismo es solo un ejemplo; podemos ver un problema similar con respecto a los partidos comunistas en el poder, esto es, los partidos comunistas en países socialistas. Faltaba una estrategia común, una línea política e ideológica común, una cultura organizativa común.

 

ICP. ¿Debería haber una?

 

KO: Un partido comunista que no responde a las particularidades de un país, que no pertenece al país donde lucha, sería tan solo una caricatura. Las luchas dirigidas en países individuales están después de todo conectadas al proceso de revolución mundial, pero los partidos contribuyen a ese proceso dirigiendo sus luchas bajo condiciones particulares. El Marxismo-Leninismo es una teoría que deja espacio a tales particularidades mientras mantiene su carácter internacional a pesar de ellas. No existe nada parecido al “Marxismo local”, al igual que no hay “modelos de socialismo”. El Marxismo-Leninismo cuenta con premisas fundamentales y con una fuerte disciplina basada en la meta de la revolución, no en proyectos prefabricados. Obviamente las condiciones de lucha en Alemania y Turquía, en los Estados Unidos e India, o en España y México son diferentes, lo que conlleva diferentes prioridades, herramientas, corrientes tácticas. Pero la verdadera fuerza del Marxismo-Leninismo está en su capacidad de poner tal variedad en la perspectiva de una teoría universal, holística. Volviendo a tu pregunta, el Movimiento Comunista debe tener una estrategia común, una línea política e ideológica común y una cultura organizativa común en todos los países. Esto es lo que es revolucionario; esto es a donde deberíamos aspirar, históricamente. Y esto es lo que hemos echado en falta.

 

ICP: ¿Desde cuándo? Es decir, ¿exactamente cuándo se debilitó o desapareció completamente ese sentido de colectividad?

 

KO: Sería un error dar una fecha exacta. Es un proceso que tiene aspectos objetivos. El Movimiento Comunista Mundial tuvo dificultades para generar una estrategia revolucionaria común tras la trascendental ola revolucionaria que siguió a la Revolución de Octubre. La tarea de proteger la gran hazaña, es decir, la Rusia soviética, por una parte, y la retirada de la ola revolucionaria, que dio su último coletazo en Europa en octubre de 1923 en Alemania por otra parte, forzó a la Internacional Comunista, que había hecho hincapié en la colectividad en 1919 y tratado de romper la hegemonía socialdemócrata en el movimiento obrero en los países avanzados de Europa, a hacer elecciones de estrategia más sofisticadas. Esto fue, en cierto modo, una situación objetiva; pero también fue resultado de desórdenes genéticos heredados de la Segunda Internacional por el movimiento comunista en algunos países capitalistas. Las intervenciones revolucionarias de los Bolcheviques después de 1917 en el movimiento obrero internacional, para lo que también usaron su peso político, no eliminó sino que contuvo estos desórdenes genéticos. Sin embargo, ya que otras prioridades se imponían por la fuerza, estos desórdenes comenzaron a dominar el movimiento de inmediato. La tarea de mantener y defender el socialismo en un solo país fue revolucionaria, pero también facilitó la desviación de ciertos partidos de la idea de revolución. Lo mismo sucede también con la lucha contra el fascismo. No obstante, podemos decir que hasta su conclusión en 1943, la Internacional Comunista y el partido más importante en ella, el PCUS, consiguieron mantener a los partidos comunistas en un camino revolucionario. Por supuesto, esto no quiere decir que no se cometieran errores, lo que solo sería una afirmación metafísica.

 

ICP: ¿Cuáles fueron esos errores? Es cierto que si hay lucha, habrá errores, y que lo que realmente importa es aprender de ellos. Pero, ¿cuáles son los errores que te gustaría señalar en concreto cuando mira a la historia de la Internacional Comunista?

 

KO: Como sabes, tras la Gran Revolución de Octubre el país al que todos dirigían sus miradas, en el que todos tenían grandes esperanzas, era Alemania. Está claro que el triunfo de la revolución en Alemania habría afectado a la historia mundial. Además, esto no era un mero deseo; la Revolución Alemana estaba en marcha, quizás al principio con un carácter burgués; pero luego como una revolución proletaria. También sería una falacia considerar inevitable la derrota de la Revolución Alemana, y atribuirla simple y llanamente a los errores en el liderazgo del Partido Comunista de Alemania (KPD). Sin embargo, entre finales de 1918 y finales de 1923, hubo dos momentos históricos en los que el poder obrero, que se había hecho sentir persistentemente en este periodo, se convirtió en una posibilidad particularmente fuerte: La campaña del Ejército Rojo en Polonia en 1920 y el “Octubre Alemán” de 1923. En 1920, la fórmula “Ejército Rojo + Proletariado alemán = Revolución mundial” era muy popular: Hoy, esto puede parecer un poco infantil, demasiado romántico para nosotros, pero cuando el Ejército Rojo comenzó su campaña contra Varsovia, nada parecía ser capaz de impedir la unión del proletariado ruso y el alemán. Todos los líderes bolcheviques, sin excepción, estaban convencidos de que la revolución mundial ganaría un terreno enorme cuando el gobierno reaccionario de Polonia fuera derrocado. No sucedió: El Ejército Rojo fue inesperadamente derrotado a la vez que el Gobierno Revolucionario Provisional de Polonia dirigido por Felix Dzherzhinsky se preparaba para tomar posesión en Varsovia.

 

ICP: Lo llama una derrota “inesperada”. ¿Eso implica que hubo errores no anticipados?

 

KO: Aunque no es completamente erróneo atribuir la derrota a la poco realista valoración del equilibrio de clases en Polonia, dicho análisis sería insuficiente. No hace falta ser un experto militar para darse cuenta de que la gestión de la campaña militar del Ejército Rojo en Polonia fue terrible. Aunque posteriormente se hizo de Stalin el chivo expiatorio de la derrota, al culparlo de casi todo lo demás, la conducta ineficaz e incoherente de Kamenev, que estaba al mando de la guerra en general, y Tukhachevsky, que comandaba el Ejército Rojo, quizás impidió a la historia mundial seguir un camino totalmente distinto. Fueron errores colectivos; nadie podría quedar al margen de ellos. No obstante, uno debe admitir que Stalin y Budyonny, que pudieron ser considerados responsables solo en segundo grado al tener en aquel momento misiones en diferentes frentes de la guerra civil, no pudieron ser culpados por la derrota.

 

ICP: Entonces, ¿no estás de acuerdo con quienes afirman que no era imposible una revolución en Alemania en 1923?

 

KO: Se llegó a fijar incluso una fecha concreta de 1923 para la revuelta, que también fue aprobada por la Internacional Comunista. El Partido Comunista de Alemania se preparó en consecuencia. Se establecieron comités militares, se enviaron funcionarios desde Moscú… Cientos de miles, incluso millones de trabajadores, tanto militantes del partido como no partisanos, esperaban este momento histórico. La revuelta se canceló en el último minuto por algunas razones, pero se llevó a cabo en Hamburgo por una u otra razón y tuvo que retirarse al ser un incidente aislado. Solo en ese momento se hizo evidente que la Revolución Alemana no tendría lugar. ¿Hubo errores subjetivos hasta este punto? ¡Por supuesto! El Partido Comunista de Alemania siempre estuvo vacilando desde 1919, el año en que se fundó, pero a pesar de ello, era revolucionario, un partido militante que trabajaba con grandes sacrificios. Todos sabemos cómo se masacró a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht; pero el asesinato de militantes del KPD se había vuelto un incidente “cotidiano” en la época. Pese a toda la represión, el KPD era un partido que buscaba su revolución, un partido dentro del espíritu del Comintern.

 

ICP: Pero falló…

 

KO: Las condiciones objetivas concretas de Alemania también jugaron su parte en su fracaso. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, así como la Revolución Rusa fue una verificación práctica de la concepción leninista del partido de vanguardia, la Revolución Alemana fue una prueba de lo que pasaría en caso de que uno se distancie de esa concepción.

 

ICP: ¿Eso hizo el KPD?

 

KO: Cuando se fundó, el KPD era un partido que apreciaba las facciones, un partido que rehuía el centralismo. Pese a su militancia y pese a todos los sacrificios que hizo, éstas fueron las debilidades clave que impidieron al partido cumplir su misión revolucionaria. Y por encima de ello, estaba el hecho de que la Socialdemocracia no había sido debilitada. Es una larga historia, pero mientras todo esto pasaba, ¡fue muy desafortunado para la Internacional Comunista tener a Zinoviev y Radek como dirigentes responsables de Alemania en primer grado!¡Por encima de las vacilaciones, de la presencia de distintas tendencias dentro del partido alemán, había dos líderes prestigiosos que las más veces hacían intervenciones incoherentes, caprichosas! La razón por la que hago hincapié en este punto es que el inicio de la década de 1920 fue un periodo con un impacto determinante en el Movimiento Comunista Internacional en los años siguientes. Este periodo produjo dos consecuencias cruciales: primero, la Unión Soviética, declarada inviable, logró vivir y tras un breve respiro comenzó a hacer enormes avances hacia la fundación del socialismo. Y segundo, la Revolución Alemana, considerada inminente, fue derrotada. Fue muy difícil, de hecho imposible, generar una estrategia común coherente con estas dos consecuencias. No obstante, hasta el final de la II Guerra Mundial, hubo un movimiento comunista seguro de sí mismo, que consiguió crear valores comunes y convenció a cientos de millones de pobres de la posibilidad de un mundo diferente.

 

ICP: ¿Qué pasó después de la II Guerra Mundial?

 

KO: Es un periodo para el que no puedes limitarte a respuestas breves, pero déjame ser implacable y exponerlo de esta forma: Se renunció a la revolución en Europa Occidental. Yo no defiendo el aventurerismo y las revoluciones no ocurren como resultado de “decisiones”. Pero es imposible considerar el camino escogido por los dos partidos comunistas “más fuertes” de Europa, el francés y el italiano, como una retirada táctica. Hay que admitir que las enfermedades socialdemócratas, que fueron contenidas por la Internacional Comunista y de vez en cuando mitigadas por la herencia revolucionaria desde dentro de estos partidos, resurgieron, y la Unión Soviética estaba inmersa en un periodo que no le permitía tomar medidas contra ello. De nuevo, no intento hacer juicios indiscriminados, pero hablo de la tendencia general. La retirada de la idea del socialismo en el espacio más importante de la lucha de clases, esto es, en Europa, había generado consecuencias desfavorables para el movimiento comunista internacional en todo el mundo.

 

ICP: Me gustaría, si puedo, volver a mi pregunta anterior. ¿Pudo el movimiento comunista internacional recuperarse del trauma?

 

KO: No, de hecho, estamos hablando en cierta forma de por qué no se ha superado el trauma. El trauma no se debe solo a la desaparición de la Unión Soviética. De hecho, si hubiera habido un movimiento comunista en el mundo leal a sus principios, que hubiera adoptado incondicionalmente su herencia revolucionaria y hubiera tenido un objetivo común, la Unión Soviética podría no haberse derrumbado. Hablamos de una Unión Soviética que no recibió suficiente “feedback” de los desarrollos revolucionarios en el mundo.

 

ICP: ¿Esto demuestra que Trotsky tenía razón?

 

KO: ¡En absoluto! ¿Es posible decir que renunciamos a la revolución mundial cuando admitimos la necesidad de proteger el socialismo en un solo país? Después de todo, la meta de establecer el comunismo en todo el mundo es nuestra razón de ser. Es un proceso duro, irregular, caótico. Es decir, antes de la caída de la Unión Soviética, no había un Movimiento Comunista Internacional unido y centrado en el objetivo revolucionario. Hubo muchos grandes logros, se tomaron posiciones significativas; ¿puede alguien negarlo? Pero seamos realistas, el argumento de “la actualidad de la revolución”, que se había impuesto, incluso hecho más fuerte, en uno de los periodos más oscuros de la historia de la humanidad, las décadas de 1930 y 1940, se hizo patente en África y Latinoamérica en las de 1960 y 1970, pero no en Europa. Atribuir este hecho solo a las condiciones objetivas sería tomar atajos. A veces la ola revolucionaria puede no existir, el capitalismo puede mantener una estabilidad relativa, pero la misión de los partidos comunistas es mantener la opción revolucionaria preparada y actualizada.

 

ICP: Hoy, los partidos comunistas se reúnen una vez al año. El Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros es probablemente el mayor esfuerzo de entendimiento desde la desaparición de la Unión Soviética. ¿Cuál es la importancia de estos encuentros?¿Es posible crear desde ellos una estrategia común?

 

KO: Es un gran logro tanto en lo interno como en lo externo mantener estos encuentros de forma regular durante los últimos 20 años. Todos los partidos, empezando por el Partido Comunista de Grecia -que hace un esfuerzo y destina recursos para celebrar estos encuentros- han servido a un propósito histórico decisivo. La continuidad de estos encuentros es crucial por toda una lista de razones: Se reúnen partidos que luchan en diferentes condiciones; se escuchan entre ellos y adoptan en estos encuentros una actitud común sobre ciertas cuestiones. Sin embargo, es evidente que no puede formarse una estrategia común ahí. A eso se aspiraba con estos encuentros al fin y al cabo, pero bajo las circunstancias actuales sería inútil esperar salir de estos encuentros de partidos comunistas con una estrategia común.

 

ICP: ¿Por qué no?¿Hay diferencias de opinión importantes?

 

KO: Habrá diferencias de opinión, es lo más natural. Aparte, no estamos buscando la verdad única en un momento determinado. Lo que realmente importa es la orientación. Los partidos comunistas a veces adoptamos posturas equivocadas, pero lo que importa realmente es tener una orientación coherente que puede ser correcta, compensar dichos errores. No hay necesidad de esconderlo; hoy en día los partidos comunistas del mundo no tenemos una orientación común entre nosotros.

 

ICP: ¿Cuáles son las mayores diferencias en la orientación?¿Es posible formular distintas líneas políticas?

 

KO: No hay mucho espacio para hacer una clasificación de blancos y negros. Muchos partidos tienen en curso disputas internas, o podemos tener casos en que un partido concreto cambie en tal o cual dirección. Por supuesto, también hay partidos que han cambiado su forma de pensar en términos históricos y por tanto representan una posición concreta al respecto. En esencia, aquí vemos dos aproximaciones principales: algunos partidos consideran el socialismo como un objetivo final, no actual, e identifican otras prioridades como sus objetivos estratégicos, que pueden ser en algunos casos la independencia, la paz, la democracia, disminuir la hegemonía estadounidense o en otros, buscan construir una sociedad secular. Otros partidos destacan la actualidad del socialismo, rechazando las denominadas “fases preliminares” antes de la revolución socialista. Naturalmente, esta diferencia principal se refleja en casi todas las cuestiones; por ejemplo, surgen diferencias significativas en las políticas de alianzas. Como dije, también hay disponibles variantes intermedias.

 

ICP: ¿No sucedían dichas diferencias durante la era soviética?

 

KO: Por supuesto que sí, pero francamente, la tendencia dominante después de la II Guerra Mundial fue abandonar la meta de la revolución socialista. Es seguro decir que esto perjudicó al movimiento internacional.

 

ICP: ¿Estuvo el Partido Comunista de la Unión Soviética en la raíz de esta elección?

 

KO: En parte, pero no pretendo hace responsable a la Unión Soviética del fracaso del Movimiento Comunista Internacional de deshacerse totalmente del efecto de la Segunda Internacional. A estas alturas está en juego un hecho histórico.

 

ICP: ¿Es posible decir que algunos partidos dominan hoy el movimiento comunista internacional?

 

KO: Naturalmente, hay partidos comunistas que tienen un impacto determinante. Si estás librando una lucha política de verdad, si te has comprometido con el trabajo teórico y político, si eres capaz de destinar recursos a las relaciones internacionales, no hay nada más natural que tener tal peso. No obstante, ninguno de los partidos comunistas que pueden considerarse propiamente partidos políticos podría sentar precedente. Hemos aprendido nuestras lecciones del pasado. A este respecto, hoy el criterio más importante en los encuentros internacional es la igualdad entre partidos y la no interferencia en los asuntos internos.

 

ICP: ¿Pero no hay distinciones entre partidos grandes y pequeños?

 

KO: ¿Cuáles son los criterios para hacer distinciones entre partidos grandes y pequeños?¿Los resultados electorales? Son más veces ilusorios que reales. Ser un partido parlamentario puede ser un logro revolucionario pero no necesariamente siempre. Puede ser resultado de una tendencia reformista. Usar los resultados electorales como parámetro básico para evaluar a un partido comunista es algo ajeno al Marxismo. ¿La posición del país en el mundo imperialista? En nuestra opinión, los criterios son claros: ¿el partido en cuestión efectivamente emplea sus potenciales en luchar por el socialismo?¿Es leal a los principios fundamentales del Marxismo-Leninismo?¿Mantiene y refuerza su carácter obrero? Al margen de éstos, no existen partidos grandes y pequeños.

 

ICP: ¿Y qué pasa con los partidos en el poder?

 

KO: La posición de los partidos comunistas en el poder es más bien compleja. Sin duda, hasta cierto punto, considerando las condiciones globales actuales, podemos cuestionar sus prioridades en  política exterior, sus políticas económicas, sus objetivos sociales, etc., puede haber debates, críticas. Esto es otra cuestión… aun así, el problema de verdad es que las necesidades en política exterior de los partidos comunistas en el poder ensombrezcan al movimiento comunista internacional. Eso sería inaceptable; ningún partido comunista revolucionario aceptaría eso.

 

ICP: ¿Existe dicha intención?

 

KO: Aunque no existe dicha intención, existe dicha situación objetiva. Lamento tener que admitir que hoy los cálculos geoestratégicos han sustituido a las necesidades del proceso revolucionario mundial. A pesar de las desventajas del equilibrio de poder que existen hoy en relación a la clase obrera, los partidos comunistas nunca aceptarían ser absorbidas en las corrientes de los asuntos exteriores.

 

ICP: Tenéis relaciones próximas con el Partido Comunista de Cuba, que ha sido un partido de gobierno durante mucho tiempo. ¿Habéis experimentado alguna imposición o algún deseo de dar orientaciones a tu partido?

 

KO: ¡En absoluto! Establecimos nuestras relaciones con el Partido Comunista de Cuba cuando éramos más bien una organización política pequeña. Solíamos tener la misma orientación estratégica por entonces que la que tenemos ahora. La actualidad del socialismo, el rechazo de las fases en el proceso de revolución socialista, etc. Nunca hemos oído al Partido Comunista de Cuba cuestionar o siquiera insinuar cuestionar nuestras preferencias estratégicas. Siempre han intentando comprender. De hecho, somos nosotros quienes les preguntamos con frecuencia por qué siguen políticas concretas y siempre han respondido a nuestras preguntas con mucha madurez. Podemos hablar respecto a nuestra propia experiencia y no, el Partido Comunista de Cuba siempre adoptó una actitud revolucionaria en sus relaciones con el TKP. Esto no necesariamente supone que estén de acuerdo con todas nuestras posiciones. Por otra parte puedo decirte esto: Siempre hemos respetado y entendido las preferencias de Cuba el política exterior. Pero debería añadir que, en una forma aislada, países como Cuba solo pueden conseguir logros limitados en la construcción del socialismo. Simplemente no es su tarea, pero en el análisis final, un nuevo acelerón en el proceso revolucionario mundial es también del interés de los cubanos. Aparte de eso, los partidos gobernantes no pueden determinar el tempo, los objetivos y los instrumentos de las luchas libradas en los países capitalistas.

 

ICP: ¿Qué puedes contarnos sobre sus relaciones con el Partido Comunista de Grecia? El TKP y el KKE han reforzado su colaboración en los últimos años. Algunos círculos tienen la impresión de que el TKP se encuentra bajo la influencia del KKE.

 

KO: Hemos mantenido una relación con el Partido Comunista de Grecia que puede decirse que es ejemplar. Por supuesto, la vecindad de dos países, la historia compartida y los parecidos culturales tienen mucho que ver en esto. Puedes añadir la obligación de actuar juntos contra las hostilidades provocadas por las clases capitalistas de ambos países y por el imperialismo en general. Aun así, lo que realmente caracteriza a nuestras relaciones con el KKE es que ambos partidos actuamos con las mismas prioridades en términos de cuestiones estratégicas de la lucha por el socialismo y nuestra perspectiva de la historia del movimiento comunista. Estos puntos compartidos ya se daban; solíamos percibir las luchas de clases con la misma perspectiva antes de que las relaciones entre nuestros partidos alcanzaran un grado tan avanzado. De hecho, eso fue exactamente lo que hizo que se desarrollaran nuestras relaciones; dicho de otro modo, ninguno está siguiendo la estela del otro. Además, no decimos lo mismo en todas las cuestiones, no siempre actuamos de la misma manera. Claro, dos países también tienen diferencias importantes aparte de sus similitudes. No obstante, los partidos comunistas aprendemos unos de otros; nos hacemos preguntas para tratar de entendernos entre nosotros. Hemos eliminado los protocolos, la diplomacia en nuestras relaciones; hemos construido una relación fraternal y camaraderil basada en el respeto mutuo. Sí, aprendemos de una rica experiencia de lucha, los logros dentro del movimiento obrero, la cultura de partido del KKE, y no tenemos ninguna queja por ello. No estoy en posición de hablar por ellos, pero estoy seguro que ellos también tenían mucho que aprender del TKP. Si tu pregunta insinúa algún tipo de “seguir la estela del KKE”, esto no es siquiera objeto de debate. Tanto el KKE como el TKP son partidos que han aprendido del pasado. Nuestro léxico incluye solidaridad, ayudarnos entre nosotros, crítica, comprensión, camaradería, luchar juntos, pero no fidelidad, favoritismo o construir sectas. Además, es ridículo pensar que el KKE, que tiene tantas responsabilidades de las que hacerse cargo, se hace cargo de otros partidos. Nosotros jugamos nuestros propios partidos, aunque actuemos y pensemos igual en ciertas plataformas para hacer avanzar el proceso revolucionario mundial, que es nuestra misión común. Eso es todo. Y también llevamos a cabo esta forma avanzada de relaciones con otros partidos. Respetamos a todos y cada uno de los partidos que apoyan la lucha por el socialismo; son nuestros camaradas.

 

ICP: Me gustaría volver a la cuestión anterior; mencionaste ejemplos en los que se ha perdido la perspectiva de clase. ¿Puedes darnos ejemplos más específicos?

 

  1. Puedo daros un ejemplo que afecta a Turquía en particular. Erdoğan y su partido (el AKP) llegaron al poder en 2002 con el claro apoyo de los Estados Unidos y la Unión Europea, más precisamente con el apoyo de los monopolios internacionales. ¿Y cuáles fueron los argumentos que defendían? Que Turquía no era un país democrático, que el ejército tomaba las decisiones, que los kurdos estaban siendo perseguidos, y que Erdoğan cambiaría todo eso… Todo lo que ellos dijeron sobre Turquía era verdad, ¡pero esto no era menos que justificar la invasión de Iraq con el pretexto de Saddam! El TKP intentó advertir a los partidos comunistas sobre Erdoğan tanto como pudo entonces, pero francamente, Erdoğan fue apoyado ya fuera implícitamente o explícitamente por aquellos que decían “la democracia primero”, al ser poca la gente en Europa que creía que la lucha por el socialismo era viable en Turquía. Sobre todo, como la perspectiva de algunos partidos en relación a a la cuestión kurda se desviaba mucho del Marxismo, tendían a mostrar mucha simpatía por Erdoğan. Por entonces percibían a Erdoğan como el hombre que resolvería la cuestión kurda. El TKP, por otra parte, estaba siendo duramente criticado al declarar que “el capitalismo es incapaz de resolver cualquier problema básico”. Y en Turquía, el TKP fue casi acusado de promover el fascismo por su “postura obcecada” contra el AKP. Ahora, después de 16 años, el TKP vuelve a ser criticado por no formar parte de la coalición contra Erdoğan que incluye a una rama del fascismo, a varios movimientos islamistas, a los socialdemócratas y a la izquierda liberal. Todo este desastre es el resultado de desviarse de la perspectiva de clase.

 

ICP: Pero también hay quienes afirman que Erdoğan ha virado hacia el campo anti-imperialista…

 

KO: Hay una historia tragicómica detrás de este peculiar argumento. Desde 2006-2007, para trasladar las ambiciones regionales de la burguesía turca a las políticas exteriores, Erdoğan y su partido se esmeraron en conseguir una parte de los proyectos regionales de los Estados Unidos por una parte, y ganar prestigio en el mundo árabe por la otra. Las tensiones políticas se mantuvieron ante la opinión pública internacional mediante una retórica anti-Occidente y anti-israelí para ello. Incluso fueron más allá y dijeron que “expulsarían a la OTAN de la región” en sus contactos de alto nivel con funcionarios de países que tenían problemas con EE.UU. Esta demagogia sirvió bien en sus manos no solo en el mundo árabe, sino también en Latinoamérica; lo que es peor, incluso algunos partidos comunistas empezaron a ver a Erdoğan como un líder anti-imperialista. Hay un gran y craso error en esta suposición, y en la base de este error está la ilusión de percibir las “relaciones internacionales” como un terreno especial. Creer que un político burgués puede asumir un papel “positivo” en las relaciones internacionales sin importar su papel en su propio país es un mito político que siempre supone un problema. Cuando aquellos que ven a Erdoğan como un “camarada” se den cuenta del papel que ha asumido en Siria, el daño ya estará hecho.

 

ICP: Hablo de hoy en día. Hay personas influyentes que perciben a Erdoğan como un líder anti-imperialista.

 

KO: Si ves la vida con los ojos de la élite rusa, con los ojos de Putin, puedes pensar eso. Con el debido respeto, el sentido del partido gobernante en Turquía, su carácter de clase, no cambia cuando se presta a tal o cual campo en las relaciones internacionales, cuando ocurren algunos giros en los sistemas de alianzas o cuando hace ciertas maniobras como moneda de cambio. Así mismo, tengo que recordarte que Erdoğan no está rompiendo con la OTAN; solo está negociando con ella para hacer un trato más “ventajoso”. Aquellos que apoyan hoy a Erdoğan se enfadarán otra vez cuando se acabe la negociación. El movimiento comunista no debería de permitir que tal forma de razonar penetrara en sus filas.

 

ICP: Mencionaste a Siria. ¿Es posible decir que se cometió un error parecido en el trascurso de la denominada Primavera Árabe?

 

KO: ¡Por supuesto que sí! Nadie debería negar la rabia de las masas obreras contra la pobreza y la corrupción durante la Primavera Árabe; era justa y legítima. Sin embargo, era evidente desde el mismo principio que la rabia que se vertía en las calles fue manipulada por los centros imperialistas, y que de ningún modo hubo revolución alguna. Por desgracia, algunos análisis hechos durante las fases iniciales de la Primavera Árabe en nombre de nuestro movimiento comunista eran imposibles de creer. Ahora se han olvidado, pero mientras siga abandonada la perspectiva de clase, mientras las denominadas soluciones y polarizaciones dentro del capitalismo sean la principal agenda política de los comunistas, no habrá nada más que errores frescos delante de nosotros.

 

ICP: ¿Esto supone una mayor división?

 

KO: No exactamente. Los partidos comunistas pueden adoptar posturas estratégicamente opuestas, lo que haría inevitables las divisiones. Pero actualmente, debería mantenerse la laxa integridad (que es de hecho la situación presente); debería continuar el debate, el intercambio de ideas y opiniones, la transferencia de experiencias y la solidaridad. Es más, deberíamos tener en cuenta que los partidos políticos tienen un carácter dinámico y pasan por ciertas transformaciones. Pero otros partidos tienen una posición en papel; aunque es difícil decir si están comprometidos con el trabajo político propiamente dicho. El principio de igualitarismo y no interferencia debería prevalecer en esta coyuntura. Sin embargo, hay diferencia entre no interferir en asuntos internos y dar crédito a una especie de auto-justificación como “yo soy el que sabe mejor lo que sucede en mi país” Eso no existe; una aproximación así implica de forma explícita a la metafísica. Tenemos que debatir con respeto, criticarnos entre nosotros, aprender a escucharnos entre nosotros. Los partidos más próximos entre sí ya se están juntando en varias plataformas. Hay entidades así en Latinoamérica, está el Partido de la Izquierda Europea, etc. El TKP también forma parte de la Iniciativa Comunista Europea y la Revista Comunista Internacional. Pero eso no Enconstituye un impedimento para nosotros de establecer relaciones bilaterales con otros partidos, o de ponernos en contacto con otras plataformas. El próximo periodo será difícil, pero todo mejorará.