Entrevista a Ástor García, Secretario General del PCPE

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La crisis interna está superada, ahora estamos en una fase de recuperación del PCPE como partido útil para la clase obrera.”

 

“Queremos un PCPE con capacidad real para convertirse en vanguardia de la clase obrera de nuestro país”

 

 

Ástor García es Secretario General del PCPE desde hace un año. Fue elegido en el V Pleno del Comité Central en abril de 2017, sustituyendo a Carmelo Suárez, y posteriormente reelegido el pasado mes de noviembre en el XI Congreso (extraordinario), que puso fin a varios meses de crisis abierta en el seno del PCPE. Hablamos con él para valorar la situación del PCPE un año después del estallido de la crisis y sus tareas actuales.

 

 

Nuevo Rumbo: ¿Cuál es la valoración que haces de este año?

 

Ástor García: Ha sido un año muy intenso, con momentos de mucha tensión, pero creo muy positivo desde todos los puntos de vista. Hemos tenido una Conferencia Central y un Congreso (extraordinario) que han debatido extensamente sobre los problemas internos del período anterior y hemos sacado unas conclusiones muy valiosas que ahora estamos poniendo en práctica.

 

NR: ¿Cuáles?

 

ÁG: Que la unidad político-ideológica es un valor incuestionable en un Partido Comunista y que una de las peores cosas que se puede hacer en una organización como la nuestra es negar los debates y los problemas, ocultarlos, hacer como que no existen, o sacarlos de manera torticera cuando quieres excluir a alguien. Y por último, que dirigir un PC no es hacer arreglos o “gestionar” divergencias entre “familias” o “sectores”.

 

NR: De la ruptura en el PCPE se ha dicho que no tiene bases ideológicas, sino más de tipo personal.

 

ÁG: De la ruptura en el PCPE se han dicho tantas cosas sin sentido… Luego hablamos de ello si te parece, pero sobre esto que dices yo me remito a un artículo que el camarada Raúl [Martínez, miembro del Buró Político del PCPE] escribió para El Machete, periódico del Partido Comunista de México, titulado “Causas de un deslinde inevitable”, que se puede encontrar fácilmente en Internet. Ahí se explican bastante bien algunas de las razones de nuestra crisis. De ahí también se desprenden las claves para la superación de la crisis, que están reflejadas en las conclusiones de nuestro XI Congreso.

 

NR: ¿Puedes concretar un poco más?

 

ÁG: Claro. Un Partido Comunista sin unidad política, ideológica y organizativa no es un Partido Comunista, al menos en cuanto a la posibilidad de cumplir con las tareas para las que existen los partidos comunistas que reivindican el marxismo-leninismo, que son el derrocamiento del poder capitalista y la construcción del socialismo. Ahora bien, uno puede escribir en todos los documentos del mundo que en su organización se da esa triple unidad, pero jamás pasará de ahí si no entiende que se trata de un proceso, que la unidad se construye a diario y que debe partir de bases muy sólidas. Nosotros, tanto en la Conferencia del pasado mayo como en el XI Congreso, dijimos que sí a ese proceso, porque de verdad queremos cumplir con nuestra tarea como Partido Comunista.

 

NR: ¿No crees que hablar del derrocamiento del poder capitalista puede sonarle lejano a un trabajador que lucha por su convenio colectivo?

 

ÁG: Pues claro que sí. Entre otras cosas porque durante muchas décadas la voz de los y las comunistas ha estado arrinconada, ha sido muy minoritaria, ha estado ausente. El eurocomunismo realmente hizo más daño del que se piensa, anuló la capacidad del PCE para llevar a cabo una política independiente, lo subordinó a la socialdemocracia. El PCPE, que surgió como reacción al eurocomunismo, tampoco pudo escapar del todo de su influencia y, durante muchos años, parece que hacíamos todo lo posible por eludir nuestras tareas como partido. Así, con comunistas que renuncian a su papel, con años y años de influencia de la ideología de la clase dominante, ¿cómo no va a sonarle lejano a un trabajador el poder obrero, el socialismo-comunismo o el derrocamiento del poder burgués? Eso hace que nuestra tarea sea más ardua, que tengamos que ser más concienzudos y más pacientes, pero de ninguna manera nos hace dudar de nuestros objetivos. Además, no nos engañemos, la realidad del capitalismo genera día a día nuevos argumentos y nuevas pruebas de que  sólo habrá una vida digna para la mayoría trabajadora en el socialismo. La lucha por el convenio colectivo es el primer paso, de los y las comunistas depende, en gran medida, que se puedan dar más pasos.

 

NR: Volviendo a la situación en el PCPE, antes comentabas que se han dicho muchas cosas sin sentido.

 

ÁG: Si, creo que sobre esto hay que detenerse un momento. A raíz de nuestra crisis hemos tenido que soportar, durante un tiempo, una campaña intensa de descalificaciones, calumnias y difamaciones, algunas de ellas pretendiendo ser anónimas. Ya sabes que con esto de las redes sociales cualquiera puede publicar cualquier burrada que se le pase por la cabeza, pero ha sido curioso ver el nivel de bilis de algunas personas que no eran militantes del PCPE, que no han vivido nuestra crisis, que supongo que se han creído todo lo que han oído por ahí, o que les han contado…

 

Decían que queríamos integrar al PCPE en PODEMOS, también que íbamos negociar una entrada en el PCE en el proceso de su XX Congreso, para conseguir cargos; nos han acusado de ser derechistas, también izquierdistas, también posmodernos, también dogmáticos, etc. La verdad es que me gustaría saber cómo cuadra eso de ser “dogmático”, “posmoderno”, “izquierdista” y “derechista” a la vez, porque es un poco como la cuadratura del círculo, pero ya sabemos que, en el fondo, lo que hacían era atacar por todos los ángulos intentando generar enemistades hacia nosotros o contradicciones internas, pero el tiro les ha salido bastante mal.

 

Porque aquí estamos, sin haber llevado al PCPE a Podemos, ni al PCE, y con unas tesis congresuales recién aprobadas que dejan bien claras dos cosas: que queremos un PCPE totalmente independiente en lo político-ideológico y en lo organizativo, y que queremos un PCPE con capacidad real para convertirse en vanguardia de la clase obrera de nuestro país. Nuestras tesis están a disposición de quien las quiera leer para extraer sus propias conclusiones y, durante todos estos meses, siempre hemos estado a disposición de quien quisiera expresarnos sus opiniones al respecto de todo lo ocurrido, o sus dudas.

 

NR: ¿Estos ataques han sido en su mayoría a través de las redes sociales?

 

ÁG: Sí, supongo que porque la capacidad de difundirlas y de encontrar audiencia fuera de ahí les resulta casi imposible. Se ha querido empañar la imagen del PCPE y eso es grave, pero no nos engañemos porque tiene una incidencia bastante limitada. La realidad en mayo de 2017, y todavía hoy, es que en la calle y en los centros de trabajo el PCPE no es una fuerza conocida, que cuente. Pocos o ningún trabajador de nuestro país han sufrido particularmente por una ruptura en el PCPE, porque la mayoría de ellos no sabe aún ni que existimos. Esta realidad es la que estamos trabajando para cambiar, pero por lo pronto, a lo largo de este año, nuestra crisis ha podido interesar fundamentalmente a sectores ya politizados, a personas ya organizadas en otros sitios, y ya sabes que aquí somos muy amigos de hacer leña de los problemas de otros…

 

´NR: ¿Os han atacado otros partidos?

 

ÁG: Más bien creo que alguno ha pensado que era el momento de pescar en río revuelto, pero tampoco han tenido éxito. La ignorancia es osada muchas veces y desde luego que hemos tomado nota. Si corresponde hablarlo con ellos en algún momento lo haremos.

 

NR: ¿Y a nivel internacional?

 

ÁG: A nivel internacional también se han lanzado calumnias y difamaciones, pero aquí ya no sólo contra el PCPE, sino contra otros partidos hermanos. Supongo que fruto de la desesperación. De otra forma no me explico cómo es posible un nivel tan alto de irresponsabilidad y de transformismo político. No sólo es que nuestros antiguos camaradas estén echando por tierra lo que dicen las tesis del X Congreso que dicen mantener, sino que además su actitud es funcional a las posiciones que quieren un movimiento comunista internacional disperso. Y esto es así lo pinten como lo pinten, y lo saben bien, pero les da igual. Nos hemos dado cuenta de que sus posicionamientos internacionales los promovían más por oportunismo que por convicción.

 

Hay un dato que me llamó mucho la atención hace unos meses y que refleja un poco toda la esencia de esto: anunciaron que el PCPE había pasado a formar parte del Grupo de Trabajo de los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros, el organismo que coordina un poco todos esos encuentros, su temática, fecha, lugar, etc. Ese dato no es cierto, nunca lo ha sido, pero a las reuniones del GT se puede acudir porque son abiertas a los partidos, aunque los miembros de pleno derecho están claramente definidos y el PCPE no es uno de ellos. Pero aún así se publicó la noticia. Tengo claro que eso, que es una irresponsabilidad y puede generar muchos problemas, se hizo para dar sentido a alguna milonga contada internamente. Es lamentable, la verdad.

 

NR: ¿Es tan grave?

 

ÁG: Mucho, porque en un terreno tan sensible como las relaciones internacionales tú no puedes ir diciendo lo que te apetece cuando te apetece para tratar de tapar tus miserias internas. Ni andar contando mentiras a diestro y siniestro. Ya para empezar nos acusan de fracción cuando éramos la mayoría del Partido, pero eso es lo de menos. Argumentan que mantienen “las sedes centrales”, cuando la antigua sede en Vallecas es ahora un local de PODEMOS, intentan que se les haga caso atacando de forma directa, calumniosa e indecente a otros partidos, y todo ello mientras van renegando poco a poco de todos los avances realizados en el terreno internacional durante años.

 

NR: Partidos como el KKE o el PC de México os expresaron su apoyo con mucha rapidez.

 

ÁG: Sí, y también lo hicieron, entre otros, la mayoría de partidos que estuvieron presentes en nuestro X Congreso. Y también los partidos de la Iniciativa Comunista Europea y de la Revista Comunista Internacional. Estoy seguro de que, como yo fui responsable internacional entre 2010 y 2016, dirán por ahí que todo esto ha sido un maquiavélico plan urdido en reuniones internacionales. Pero en fin, las cosas se van demostrando con el paso del tiempo.

 

NR: ¿Por qué esa referencia al X Congreso?

 

ÁG: Porque ahí se pudieron ver muchas cosas raras. Tanto en el proceso previo como en los días de plenario. Y en el II Pleno del CC ya ni te cuento. Muchos meses antes del Congreso, que fue en junio de 2016, se inició una campaña para desprestigiar a varios camaradas que tenía el objetivo indisimulado de excluirlos de los órganos de dirección. Se usaron todo tipo de calumnias y maniobras, al tiempo que se generaba un clima interno irrespirable al sembrarse dudas sobre unos u otros camaradas. La responsabilidad de eso fue del Secretario General, que no sólo lo sabía, sino que lo alentaba, incapaz de plantear cualesquiera dudas que tuviera en los órganos de forma adecuada. A partir del II Pleno del CC esta actitud se aceleró, buscando no sólo excluir a camaradas, sino a comités territoriales enteros y a los Colectivos de Jóvenes Comunistas.

 

 

NR: ¿Esto que dices no puede ser fruto de tu propia subjetividad?

 

ÁG: No, hombre, ¡pero si hay pruebas! Tenemos documentado cómo el Secretario de Organización del Partido dio instrucciones a algunos miembros del Consejo Central de los CJC y a algunos responsables territoriales para que no realizaran campañas de CJC, sabemos cuándo se reunió a ciertos militantes de la juventud para preparar con ellos su participación en varios órganos de CJC, sabemos en qué momento se cogió a ciertos militantes del Partido para decirles que algunos íbamos a ser expulsados tras el Congreso y contamos con los datos que demuestran que una parte del Secretariado Político se reunía a escondidas del resto de miembros. Si hemos dicho que había una maniobra muy clara para romper al Partido y a los CJC es por algo, no por meros indicios. Actuar así para excluir a la mayoría del Partido y de la Juventud Comunista sí que es una actitud fraccional, de manual, como la que llevaron a cabo contra Juan Ramos en 2000, precisamente las mismas personas. Por eso hubo que responder, y la respuesta, claro está, orgánica, con una Conferencia y un Congreso Extraordinario mediantes, no ha sido del gusto de todos.

 

NR: ¿No resulta un poco ridícula esa tendencia a acusar siempre al otro de fracción?

 

ÁG: Un poco, sí. De ahí que las comparaciones con la película “La vida de Brian” sean tan apropiadas muchas veces. Realmente no me gusta entrar en el “y tú más”, pero al respecto de lo interno sí me gustaría ir cerrando el asunto con una referencia a uno de los temas más controvertidos en todo este proceso.

 

Se dice que nosotros no teníamos mayoría en el Comité Central y que, por tanto, no somos legítimamente el PCPE. Nadie ha negado que la tuviéramos en las organizaciones territoriales, células y en los CJC, pero dicen que no la teníamos en el V Pleno del CC. Sobre esto me gustaría decir sólo una cosa: ¿es un CC válido aquél que se constituye sin convocar a parte de sus miembros y en el que aparecen camaradas que nadie sabe por qué están ahí? Las cosas llegaron hasta tal punto de podredumbre interna, se vulneraron hasta tal punto los estatutos, que el V Pleno estaba planteado como la maniobra definitiva de liquidación. Esa fue la gota que colmó el vaso y por eso se convocó otro Pleno, que decidió ir a una Conferencia Central en la que participó la gran mayoría de territorios, células y militantes, y que a su vez acordó ir a un Congreso extraordinario. Creo que con eso queda todo bastante claro. En un pleno anterior, donde se planteó la posibilidad de convocar un Congreso Extraordinario, se negó tal posibilidad y se argumentó que ello era una prueba más del carácter fraccional de quienes apoyamos esa propuesta.

 

NR: Los CJC precisamente sacaron un documento muy duro contra el PCPE a primeros de abril del año pasado.

 

ÁG: Más bien contra ciertas actitudes dentro del PCPE. Con nombres y apellidos, eso sí. Pero es que no era para menos. Los CJC, que confiaban políticamente en el Partido, se encontraron con que el Secretario General les llamaba de todo y maniobraba para cambiar a su dirección. El ataque a los CJC fue gravísimo y la respuesta estuvo al nivel de la agresión. Afortunadamente esa faceta de la crisis interna ya está superada.

 

NR: ¿Es buena la relación con los CJC ahora?

 

ÁG: Es magnífica. Ellos están ahora preparando su X Congreso, que será en 2019, y hay una comunicación muy fluida a todos los niveles. Todas las cuestiones se abordan orgánicamente, donde toca y cuando toca, y eso ayuda enormemente. Por otra parte, es justo mencionar que están haciendo un gran trabajo para organizar a la juventud estudiante y trabajadora, están cumpliendo muy bien con la parte que les toca en el proyecto global del PCPE.

 

NR: Lo cierto es que ahora hay dos organizaciones que usan el nombre de PCPE, ¿no es un problema esto?

 

ÁG: Claro que es un problema. Sobre todo porque cada vez es más evidente la distancia política e ideológica. Te daré un dato, recientemente en el periódico de nuestros ex-camaradas ha salido un artículo lamentable en el que se viene a ridiculizar la lucha de la minería del carbón. Que ese artículo aparezca vinculado al PCPE, que alguien pueda pensar que nosotros tenemos algo que ver con esa actitud hacia la lucha minera, es lamentable, porque nosotros hemos estado siempre muy implicados en las luchas de la minería. Cualquier que lea ese artículo, u otros que hay, puede sacar conclusiones muy erróneas sobre la política del PCPE, y no estamos dispuestos a tener que justificar las locuras que otros dicen.

 

Pero es que la solución pacífica a este problema, que no beneficia a nadie, ahora está más lejana, dado que han querido ponerlo en manos de los tribunales. El grupo Suárez-Díaz decidió demandarnos, arrogándose una legitimidad que no tienen. Ante esa tesitura, nosotros nos hemos defendido, por supuesto, argumentando de forma muy específica nuestra legitimidad, pero es un asunto que ya no está en nuestras manos. Es lamentable que esto vaya a tener que resolverlo un tribunal, la verdad, pero ellos han querido que así fuera.

 

NR: ¿Cabe todavía la posibilidad de una solución a la crisis del PCPE?

 

ÁG: La crisis del PCPE se solucionó orgánicamente, con una Conferencia y un Congreso extraordinario. Si te refieres a la cuestión de la denominación, yo creo que sí podría solucionarse sin necesidad de meter a otros de por medio, pero insisto en que no está en nuestra mano ahora mismo.

 

NR: Pasando a otros temas, ¿cuáles son las prioridades de trabajo del PCPE en estos momentos?

 

ÁG: Como te decía la crisis en lo interno está superada, ahora estamos en una fase de recuperación del PCPE como partido útil para la clase obrera. Esto es algo que lleva su tiempo pero estamos muy centrados en ello, a partir de las conclusiones de la Conferencia y el Congreso, que nos indican que el camino no es otro que volcar el trabajo partidario en la clase obrera, desarrollarnos como Partido en los centros de trabajo y en las empresas y desarrollar al mismo tiempo los mecanismos internos necesarios para que el PCPE pueda cumplir adecuadamente con tareas cada vez más complejas.

 

NR: ¿Implica eso que vais a abandonar otros frentes de lucha?

 

ÁG: No, lo que implica es que vamos a centrar nuestros esfuerzos en desarrollar el Partido Comunista en el lugar del que nunca debió salir, allí donde se expresa la contradicción entre capital y trabajo. Pero hay otros ámbitos donde esta contradicción también se expresa, a veces no tan nítidamente, y ahí también estamos y seguiremos estando.

 

NR: No será una tarea sencilla.

 

ÁG: Seguro que no, entre otras cosas porque significa recuperar una forma de organizarnos que lleva muchos años desaparecida, en la que la experiencia que había se ha perdido casi completamente. Y habrá veces en que meteremos la pata, nos aceleraremos, iremos demasiado lentos, pero estoy convencido de que lo vamos a conseguir, es una de las principales tareas del Partido hasta el XII Congreso.

 

NR: ¿Crees que la situación política actual facilita el trabajo del PCPE?

 

ÁG: Sin duda, es un momento político en que es muy necesaria la voz independiente de los y las comunistas, porque si no me temo que los trabajadores y trabajadoras estemos condenados a repetir errores del pasado, confiando en fuerzas que defienden otros intereses de clase.

 

Ahora mismo el Gobierno está en una situación inestable, derivada de sus propios actos y en un contexto de reformulación de la forma de dominación burguesa. Cataluña, la reforma constitucional, la aparición de partidos de refresco, todos son factores que caracterizan la situación actual y que son expresión de un cambio, gradual, en la superestructura estatal para adaptarse a una base económica caracterizada por la multiplicación del poder de los monopolios radicados en España.

 

La base económica española de hoy no es como la de 1978, aunque siga siendo capitalista. En 40 años hemos visto muchas cosas y hoy las necesidades de la burguesía española son muy concretas y van en un sentido muy claro: un aparato estatal que garantice al máximo su mercado interno y la paz social y que sea lo suficientemente fuerte internacionalmente como para hacer valer sus intereses en otros lugares del mundo y frente a los monopolios de otros países. De ahí se desprenden varios elementos. Uno de ellos es una mayor tendencia a la reacción, que explica la ferocidad con que se están aplicando medidas penales para reprimir voces críticas, y el otro es una reformulación en clave centralista del aparato estatal, poniendo en duda elementos clave del modelo autonómico nacido tras la dictadura franquista.

 

En lo concreto, en este momento además se está produciendo un incremento notable de las movilizaciones obreras y populares, aunque en muchos casos -si exceptuamos el proceso catalán- en claves de recuperación de los derechos perdidos, sin mirar más allá y moviéndose en los cada vez más estrechos márgenes de la negociación colectiva, del pacto de Toledo o de la reivindicación de derechos recogidos formalmente en la Constitución, a pesar de que es evidente que esto nos acaba llevando a callejones sin salida, porque hemos visto cómo cualquier derecho puede ser recortado o limitado cuando interesa a los poderes económicos.

 

NR: ¿Por qué excluyes al proceso catalán de este análisis?

 

ÁG: Porque el proceso catalán es un fenómeno peculiar, que se debe leer en clave de esa reconfiguración estatal pero también en clave de pugna interburguesa, en la que siempre se ven implicados amplios sectores obreros y populares que son arrastrados por las posiciones nacionalistas promovidas por una y otra parte.

 

Creo que es necesario insistir en un hecho que es incontestable: la burguesía no es una clase homogénea, por mucho que a veces simplifiquemos para explicar ciertos fenómenos. A pesar de tener un interés global y general en el mantenimiento de la explotación de la clase obrera, hay grandes divergencias en cómo llevar a cabo esa explotación de manera más efectiva y, sobre todo, en qué maneras es la más adecuada para los intereses concretos de una u otra sección de la burguesía. Esto pasa claramente a nivel internacional, pero también pasa dentro de los Estados, porque hay unos sectores burgueses que necesitan de protección a un determinado nivel y otros a otro, y no siempre el aparato estatal puede contentarlos a todos.

 

Nosotros en este momento no tenemos la fuerza suficiente para lograr que se debata sobre la cuestión nacional en España en términos de clase, pero lo estamos intentando y pensamos que es nuestra responsabilidad como Partido mantener la cabeza fría y no perder de vista los intereses de clase que están en juego. En este sentido creo que los y las camaradas de Cataluña están haciendo un gran trabajo en un contexto particularmente difícil, y que el resto del Partido tiene que esforzarse mucho para llevar las mismas posiciones a todos los territorios.

 

NR: Para terminar, hablemos sobre el 1º de Mayo

 

ÁG: Este 1º de Mayo es muy importante. Es una oportunidad magnífica para dar un golpe encima de la mesa, para darle continuidad a las luchas del 8 de Marzo y de los pensionistas y lograr que se unifiquen con las luchas que la clase obrera está dando en cientos y cientos de empresas. Con la unidad, la posibilidad de victorias es mucho más real.

 

También permite mantener el pulso de movilización y avanzar hacia una Huelga General que es muy necesaria, pero que hay que comenzar a preparar ya para que sea un verdadero éxito. Creo que es importante concebir estas movilizaciones en su correcta dimensión, son pasos importantes de lucha obrera y popular que deben tener continuidad, no plegarse a intereses parlamentarios u electorales y permitir un incremento de la capacidad de organización y de la conciencia de muchos trabajadores y trabajadoras.

 

En esta clave estamos preparando el 1º de Mayo y nuestra participación en todas las movilizaciones, que deben saldarse con una clase más unida y más fuerte organizativa e ideológicamente, para que los éxitos no sean flor de un día y para que se extienda la posición revolucionaria, la necesidad de plantar cara a los capitalistas de forma generalizada, no parcial, la necesidad de tener un país para la clase obrera, no para sus explotadores.