Emma Esplà: «Cien años después, el socialismo es vigente, necesario y el único camino»

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Emma Esplà, Secretaria de Organización del PCPE.

Texto íntegro del discurso de Emma Esplà, Secretaria de Organización del PCPE, en el acto de conmemoración del 100º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, celebrado en Madrid, el 7 de octubre de 2017.

En este año celebramos el 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista Soviética, una revolución que desde Octubre de 1917 en Rusia ha ido recorriendo el planeta marcando con su huella el sentido de la lucha de la clase obrera y los pueblos hacia su liberación. Como continuación lógica de aquel denominado “fantasma que recorre Europa” llevando debajo del brazo el Manifiesto Comunista como letra y como sonido los acordes de la Internacional.

Se ha transitado desde entonces un siglo lleno de avances indiscutibles y de ejemplos de construcción de una sociedad en que, con la clase obrera en el poder, se dieron pasos de gigante en el desarrollo humano. Un siglo también lleno de escollos que sortear, de infinidad de debates y de lucha a muerte entre dos sistemas y que ha tenido como escenario actual la victoria temporal de la contrarrevolución en la práctica totalidad de los países que construían el socialismo.

Una contrarrevolución que en múltiples ocasiones tuvo como cómplices necesarios a  toda una caterva de personajes que en cada momento parecían jugar el papel de distraer o equivocar el rumbo correcto de la praxis socialista en los países en que la clase obrera había tomado el poder y por otra parte alejar de la vía revolucionaria a la clase obrera de los países que aún vivían bajo el yugo más o menos dorado del capitalismo dependiendo del país que habláramos.

Todos estos personajes tienen hoy en común muchas cosas además de esa utilidad mercenaria al servicio del sistema capitalista de producción: ninguno representa hoy nada. Cada uno vivió su minuto de gloria bajo los altavoces del sistema capitalista que amplificaron su mediocridad haciéndoles aparecer como importantes intelectuales y pensadores de relieve en la medida que atacaban al Socialismo y lo cuestionaban. Ni siquiera aquellos que desde las mil supuestas izquierdas levantaban críticas gloriosas al Socialismo real y decían buscar vías revolucionarias y de construcción alternativa, ninguna de aquellas teorías han logrado conseguir jamás poner en marcha ni un solo proyecto revolucionario.

Por eso hoy es de suma importancia que viviendo como vivimos en el periodo inmediatamente posterior a la victoria temporal de la contrarrevolución no nos dejemos engañar sobre las enseñanzas de Octubre y sobre el momento histórico que nos toca vivir. El enemigo es consciente de su fragilidad y sigue desarrollando su lucha ideológica contra el Socialismo porque sabe que es la única alternativa que realmente puede poner fin a este sistema bárbaro de explotación que sólo nos conduce al colapso vital del propio ser humano.

Y en su lucha ideológica vuelve a sacar a los nuevos mediocres y arribistas a la palestra mediática mundial. Y junto a ellos también de nuevo las viejas teorías que tanto daño hicieron, ahora remozadas y presentadas en sociedad como la gran y nueva alternativa.

Pero veamos las enseñanzas de Octubre:

Octubre nos enseña que la clase obrera es hoy, tal y como decía Marx, la única clase revolucionaria y tiene el potencial y la capacidad de cumplir con su misión histórica de construcción del Socialismo y el Comunismo.

Octubre también demostró el papel insustituible del Partido Comunista como vanguardia de la revolución Socialista así como la imparable fuerza del internacionalismo proletario.

No son estas unas enseñanzas cualesquiera. Y por eso hay toda esa caterva de mediocres pensadores a sueldo directo del capital o de su propio ego cuya misión es hacer olvidar o cuestionar estos vitales hechos con el objetivo de distraer y alejar a la clase obrera de las trincheras de la revolución.

Nuestro enemigo de clase sabe cómo nosotros que la victoria de la contrarrevolución no cambia el carácter de la época y el siglo XXI será el siglo de un nuevo ascenso del movimiento revolucionario mundial y de una nueva serie de revoluciones socialistas. Por eso emplea tanto esfuerzo y recursos en la lucha contra lo que dicen muerto. ¡Qué contradicción!

Un simple vistazo a la agudización de las contradicciones en el sistema imperialista internacional hacen meridianamente patente la necesidad de la revolución Socialista como la consecución del único sistema con el que poder poner freno al riesgo real de inviabilidad del ser humano sobre la tierra.

Y entonces empieza el ataque de nuestro enemigo. Por un lado unos comienzan negando el carácter revolucionario de la clase obrera situando al sujeto revolucionario en otras latitudes, incluso llegando a negar la propia existencia de la clase obrera como tal fundiéndola dentro de otros sujetos que le castran su carácter o minimizando su importancia numérica. Nos discuten por tanto que la clase obrera sea la única clase hoy verdaderamente revolucionaria y como consecuencia no necesitaríamos de su organización de vanguardia como tal, que es el Partido Comunista.

Para completar el ataque se promocionan visiones distorsionadas de las relaciones internacionales de los Partidos Comunistas y Obreros promocionando y alentando objetivos de un capitalismo con rostro humano gestionado desde posiciones progresistas o de izquierda que pudiera en el ámbito internacional servir de contrapeso al imperialismo e incluso llevar hacia supuestas vías nacionales al Socialismo. 

Todo ello sin atender a que Octubre y todo el ciclo revolucionario del s.XX han confirmado en la práctica que la teoría marxista-leninista respecto a la revolución ha sido correcta, partiendo del análisis sistemático global del imperialismo, donde la revolución madura en el transcurso de los acontecimientos históricos y estalla en un momento determinado por una combinación de causas objetivas y subjetivas. Y que nada tiene que ver con la búsqueda de conquista de etapas intermedias que a lo largo de la historia solo han servido como balón de oxígeno al sistema capitalista para su reorganización en contra de la clase obrera y su objetivo final la revolución Socialista.

Por todo ello hoy, el PCPE en los días de conmemoración del 100 aniversario de Octubre no llamamos a la clase obrera a recordar para ponerse melancólica, la llamamos a no dejarse engañar por los cantos de sirena y a incorporarse a la lucha por el Socialismo-Comunismo engrosando las filas del Partido Comunista.

¡Viva el 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre!