Albert Camarasa: “No ha fracasado una forma de gestionar el independentismo, ha fracasado el independentismo como lucha política al margen de la lucha anticapitalista estatal”

0
Albert Camarasa, Secretario Político de Comunistes Catalans - PCPE.

Cercano el inicio de la campaña electoral catalana, Nuevo Rumbo vuelve a entrevistar al responsable político de Comunistes Catalans-PCPE

Buenos días. En septiembre te hicimos una entrevista donde valorabas la situación en Catalunya y hacías una serie de previsiones. ¿Qué piensas de ello posteriormente?

Muchas de las interpretaciones y previsiones que hice en esa entrevista se han ido confirmando. 

En primer lugar el Estado ha ido aumentando las medidas represivas, cosa que viene a confirmar que la relación Catalunya-España no se encuadra en la lógica del siglo XX en que tras la presión llegaba el pacto. El Estado ha actualizado su estrategia en base a la nueva realidad que es la unificación de los sectores de la oligarquía en una clase española centralizada. No hay espacio para el pacto con otras clases sociales, el Estado tiene como objetivo destruir políticamente los nacionalismos periféricos. 

En segundo lugar se confirmó la tesis que toda la gran burguesía en Catalunya milita en el bloque del 155. Esto, que a muchos parece una obviedad, fue negado por antiguos militantes comunistas que hoy están en el PCPC. Trataron incluso, sin éxito, de que el X Congreso de junio de 2016  caracterizara el proceso catalán como un proyecto de la burguesía catalana dominante. Por suerte el X Congreso entendió que esto no era así, y que precisamente eran los sectores de la pequeña burguesía catalana, enfrentada precisamente en algunos aspectos a la oligarquía, quienes empujaban en esa dirección.

En tercer lugar se confirmó la tesis de que el poder no tiene nada que ver con la democracia o la razón, tiene que ver exclusivamente con quién ostenta el monopolio de la violencia. El Estado lo tiene y la Generalitat no, así de simple. Pretender cambiar el poder, aunque sea solamente en una parte restringida del país, sin destruirlo es absolutamente imposible. La historia de España tenía ya suficientes experiencias de este tipo para poder deducir que esto iba a fracasar.

En cuarto lugar se confirmó de manera muy cruda la realidad internacional que exponíamos. Ningún país capitalista, y menos aún la UE, valora sus posicionamientos internacionales en función de los derechos humanos o el derecho de autodeterminación. Sus posicionamientos responden únicamente a los intereses económicos. 

Finalmente, el PSOE confirmó que su pacto de apoyo al 155 se basaba en abrir el debate de reforma constitucional en 6 meses, con el independentismo arrodillado. El pacto de los vencedores. Anunciábamos y volvemos a anunciar que la reformulación del pacto constitucional no se hará gracias a que se haya roto el régimen del 78, sino a que se siente tan fuerte que puede avanzar en un sentido reaccionario sin prácticamente oposición.

En un debate de trincheras nacionalistas nuestra posición es complicada de difundir. Pero esperamos que nuestros análisis, cuando pase el huracán, queden como un patrimonio para la clase obrera, porque nuestros aciertos no se basan en que tenemos mejores analistas o pensadores más inteligentes, sino en un método de análisis que difundimos entre nuestra clase. Si la realidad confirma las tesis de los comunistas es porque el mundo funciona tal cual lo denunciamos los comunistas.

¿Qué valoración haces del 1 de octubre?

Tal como dije en la anterior entrevista, ese día hubo votación pero no hubo referéndum. Básicamente porque es materialmente imposible hacer un referéndum vinculante dentro de unas fronteras en que no controlas el monopolio de la violencia. La votación tuvo una fortísima carga simbólica y reivindicativa, pero hoy todo el mundo coincide en que sus resultados no pueden ser extrapolados como la representación de la voluntad de la sociedad catalana. Que se haya dado un nulo interés en los números del resultado confirma este hecho. Cuando esto lo decíamos en septiembre muchos independentistas nos criticaron; hoy esto es una obviedad.

Por otro lado el Estado realizó una operación difícilmente comprensible para ese día porque tenía la vista puesta en el medio plazo. El Estado, con sus medios represivos y de inteligencia, no pudo evitar la votación de millones de personas, siendo esta una victoria clara del independentismo y su amplio apoyo popular. Pero el Estado tenía como objetivo meter la semilla del miedo en la sociedad catalana y dar concesiones a los sectores de la extrema derecha que le marcan el aliento en la nuca de Rajoy. Esos objetivos sí fueron cumplidos.

El PCPE se ha posicionado rotundamente contra la represión del 1 de octubre, y nuestros militantes estuvieron ese día defendiendo la población que quería votar de las cargas policiales. Aunque creímos que votar ese día no era una decisión positiva para la clase obrera, pensamos que nadie debía ser apaleado por ello.

¿Qué opinas sobre los políticos que están en prisión preventiva o en Bélgica?

En diversos posicionamientos del Partido hemos expresado el rechazo absoluto a la persecución judicial al independentismo. No hay duda de que están presos por razones políticas, y por ello deben ser inmediatamente liberados. Igualmente los políticos en Bélgica deben poder volver libremente sin miedo a ser castigados. El 155 es un monstruo al que se le ha abierto la jaula y ahora puede ser usado para reprimir a cualquiera. Nos situamos en un peldaño superior en cuanto a la represión del Estado.

Por otro lado los miembros que están declarando ante la justicia están dando muestras ridículas de las limitaciones de una lucha de la pequeña burguesía, que se amilana a la primera de cambio. Es comprensible que alguien para evitar la prisión acabe haciendo loas al diablo, pero es vergonzoso si esto se hace tras movilizar al pueblo y prometerle que no se iba a dar “ni un paso atrás” y que se iba a ir “hasta las últimas consecuencias”. 

¿Alguien se imagina a Fidel Castro renunciando a sus ideales en su juicio? ¿O a los partisanos aceptando la legitimidad del nazismo cuando les detenían? Pero claro, esas luchas eran de la clase obrera y eran de verdad, no simulacros o escenificaciones. Decía el Che Guevara “en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”. 

¿En qué se ha equivocado el independentismo?

Se ha equivocado en prácticamente todos sus análisis, y fundamentalmente en su estrategia. El Estado español, tal como está configurado, no se puede partir sin destruirlo en su totalidad, es decir, sin sustituir a la clase que ostenta el poder. La derrota estaba anunciada de antemano. ¿Puigdemont debía declarar la DUI y suicidarse o traicionar a los suyos y convocar elecciones? Es un falso dilema, porque el problema es que una vez atrapado en una estrategia equivocada, cualquier decisión era mala, el independentismo estaba derrotado de ambas maneras.

También se han equivocado en su concepción de lo que es el poder y por lo tanto la utilidad de la violencia, concepto íntimamente ligado al primero. La violencia es una herramienta natural de un Estado y se usa siempre que sea necesaria. Pensarse que esto no es así porque “esto es Europa” o “esto en el siglo XXI no pasa” es no entender nada de la relación entre violencia, Estado y poder. Decía Lenin que salvo el poder, todo es ilusión. En ese sentido el PDECat ha sido el mayor ilusionista de España durante muchos años, capaz de hacer ver cosas que no eran y generar una ilusión entre amplias masas de catalanes que ahora se vuelve en frustración. 

Se ha sustituido un análisis riguroso de la realidad por un análisis en base a deseos subjetivos. Así, cuando los comunistas decíamos que el procés no iba a ninguna parte, se nos atacaba porque se entendía que nosotros también analizábamos en base a deseos, y que por lo tanto decir que no se podía significaba decir que no se quería. 

Finalmente el independentismo ha tenido una terrible ingenuidad respecto a la UE y las relaciones internacionales. Si se me permite el término coloquial, el independentismo ha sido el “pagafantas” de la Unión Europea. Durante años el independentismo ha hecho gala de un pelotero europeísmo para ganarse sus favores, y al final del camino las instituciones europeas en general y todos los Estados miembros en particular se lo han devuelto con un durísimo varapalo. A pesar de los enormes recursos destinados, nadie ha reconocido la República Catalana. Y eso se basa en otro error de análisis. Según el independentismo, España es una anomalía oscura dentro de la Europa democrática de las libertades y los pueblos, cuando en realidad los fundamentos de España son homologables al resto de Estados de Europa. Es decir, España es tan antidemocrática y represiva como todos sus vecinos. España tiene sus particularidades de herencia franquista, obviamente, pero en esencia no deja de ser un Estado que usa la violencia cuando lo necesita, al igual que los demás. Que últimamente España haya necesitado muchísimas más dosis de violencia que Suecia para garantizar el dominio de la clase dominante no implica que en esencia sean cosas distintas. Con este error de análisis de lo que es la UE y por extrapolación todo el mundo capitalista occidental, los independentistas han ido a una partida con las cartas marcadas. Pensaban que el problema era que en la UE no se enteraban de que en España no se respetaban las libertades fundamentales y que cuando vieran la represión ejercida, sin duda alguna actuarían para obligar a Rajoy a negociar. ¡Cuánta ingenuidad! Años de blanqueamiento de  la imagen de la UE han traído estas consecuencias. No, la UE no es ni democrática ni de los pueblos, es represiva y de los monopolios. La UE trabaja para destruir nuestros derechos adquiridos, invade países como Libia, da golpes de estado de corte ultraderechista como en Ucrania, promueve campañas para equiparar comunismo y nazi-fascismo y prostituye los más básicos valores éticos y morales con los refugiados. La España de Rajoy está perfectamente integrada en este club de criminales. Hay que barrerlos a todos.

Los dirigentes independentistas están haciendo alguna autocrítica estos días…

Es cierto que tras el 155 dirigentes de ERC y PDECat han salido aceptando su ingenuidad. Según ellos, no se podían esperar a que el Estado llegara hasta donde ha llegado. La autocrítica tiene un punto de ventajista: somos tan inocentes y buenos de corazón, que nos era imposible concebir que nuestro contendiente fuera a usar la violencia. En política, cuando tienes millones de vidas a tu cargo, la ingenuidad y la traición se tocan con las yemas de los dedos.

A mi me cuesta creer esta autocrítica de un partido como el PDECat que ha estado gobernando Catalunya durante tantos años. En un ejemplo de cinismo, la histórica militante de Unió, hoy independentista, Núria de Gispert decía el otro día en una entrevista que una cosa es que la policía dé algún empujón en una manifestación para garantizar la seguridad y otra cosa es que haya agentes que vayan a hacer daño ¿Nos podemos creer que no sabe lo que es la represión policial un partido con una larguísima experiencia en su uso? ¿Nos podemos creer que no saben cómo funciona el poder? ¿Nos podemos creer que no sabía cómo funcionan las cloacas del Estado un partido que ha estado implicado en ellas? ¿Nos podemos creer que sus diplomáticos y europarlamentarios no sepan qué es y cómo funciona la UE?

A partir de aquí hay que tener cuidado sobre cómo nos están intentando orientar la autocrítica. La CUP, fundamentalmente, está marcando la posición de que la República Catalana no fue posible a causa de la tibieza de Puigdemont, de la falta de preparación, etc. Es decir, lo que falló no es la estrategia independentista sino los gestores de ella, así que vótame a mí y yo sí lo conseguiré. Ello abre una puerta muy tentadora a miles de catalanes frustrados que hoy están buscando una manera de poder encajar su posición independentista en un proyecto aparentemente viable. Hay que decir basta ya de ilusionistas. No ha fracasado una forma de gestionar el independentismo, ha fracasado el independentismo como lucha política al margen de la lucha anticapitalista estatal. 

¿Cómo ha quedado el tablero político?

A grandes rasgos el tablero político burgués se ha movido poco. Tanto los bloques independentista como del 155 han cohesionado a sus adeptos mediante el nacionalismo. Hoy parece que tras las elecciones del 21 de diciembre se abren dos posibilidades.

La primera es que el independentismo revalide la mayoría absoluta, pero sin ningún proyecto político más allá de lo defensivo, es decir, acabar con el 155 y sacar a los presos de la cárcel. ¿Pero dónde quieren llevar el procés si ya se ha demostrado que no pueden hacer nada de lo que esperan? Hoy vuelven a poner como pilar principal de su programa el conseguir un pacto entre Generalitat, Estado y UE que haga factible la independencia. ¿Podemos decir ya mismo que esto es un callejón sin salida o debemos esperar cuatro años más para darnos cuenta?

La segunda es un gobierno de ERC, PSC y En Comú Podem. Tendría unos delicados equilibrios pero el objetivo sería redirigir a ERC hacia el pacto constitucional que se avecina. Para ello se está moviendo una verdadera operación de Estado para limpiar la imagen del PSC y relanzarle electoralmente, a sabiendas de que el españolismo de PP y Ciudadanos jamás podrá gestionar Catalunya. 

Por ello la posibilidad de una mayoría de Ciudadanos, PSC y PP parece a todas luces imposible sin un pucherazo electoral, cosa que nunca hay que descartar del todo.

¿Qué posición tenéis para las elecciones del 21 de Diciembre?

Comunistes Catalans – PCPE no se va a poder presentar a estas elecciones por problemas burocráticos y de tiempo. Todavía somos una organización pequeña numéricamente. La ley electoral que rige en las elecciones catalanas obliga a recoger una cantidad de avales ingente en pocos días a los partidos que no tienen representación y eso siempre es un problema. Además, el PCPE está saliendo de un proceso interno difícil y hemos tenido otras tareas prioritarias durante los últimos meses que han dificultado aún más este trabajo. 

Aparte, esta campaña electoral se presenta con un alto grado de polarización nacionalista, cosa que nos dificulta nuestra intervención. El Partido Comunista va a estar estos días difundiendo las posiciones de clase, al margen de los intereses ajenos. Hay que trabajar muy duro durante los próximos meses para desenganchar a amplias masas de trabajadores del nacionalismo – de una y otra procedencia – en que están atrapadas. En este sentido va nuestra campaña de “El nostre camí: la independencia de la clase obrera”, diciéndole a nuestra clase que hay que trazar un camino propio. En estas elecciones no lo van a encontrar.

Barcelona, 3 de diciembre de 2017