Los resultados de las Elecciones al Parlamento de Andalucía, celebradas el día de ayer, han supuesto un vuelco político y suponen un primer ensayo de lo que puede llegar a suceder en toda España.

El Buró Político del Partido Comunista de los Pueblos de España llama a toda la clase obrera, a los parados y pensionistas, a las mujeres y jóvenes de extracción obrera y popular, a abrir una seria reflexión sobre lo sucedido y sobre los pasos decisivos que debe dar el movimiento obrero en nuestro país.

Significación del resultado electoral.

La derrota sufrida por el PSOE y por Adelante Andalucía, y la posibilidad de que el Partido Popular, Ciudadanos y Vox ejerzan su mayoría nombrando un nuevo Gobierno, supondría el fin de décadas de gestión socialdemócrata del capitalismo en Andalucía y su sustitución por una gestión neoliberal.

Esa es la verdadera significación del cambio de correlación de fuerzas en el Parlamento Andaluz, con independencia de las exageraciones que los medios de comunicación nos muestran en sus titulares defendiendo una u otra forma de gestión capitalista.

La gestión realizada durante décadas por el PSOE andaluz en nada difiere de la realizada en otras partes de España por el Partido Popular y por otros partidos capitalistas. Las consecuencias de la última crisis económica se han descargado sobre las espaldas del pueblo trabajador. En las empresas se intensifica la explotación capitalista. En los barrios obreros de las ciudades y pueblos se extiende la miseria. Y las políticas que nos condenan a la miseria y la explotación se mantienen y mantendrán, con independencia de que haya o no crecimiento económico y de que gobiernen unos u otros.

No hay salida en el capitalismo. Los salarios no llegan para satisfacer las necesidades más básicas de alimentación, educación, vivienda, sanidad, etc. Se mantienen insoportables niveles de paro forzoso, precariedad, temporalidad, se roban millones de horas extraordinarias, se alarga la edad de jubilación, etc. Los partidos capitalistas, llámense como se llamen, comparten y defienden el mismo sistema político de corrupción y saqueo al pueblo. En Andalucía y en toda España, desde el más pequeño Ayuntamiento hasta el Gobierno, la corrupción estuvo y está en el orden del día.

Ninguna de nuestras necesidades está garantizada ni puede ser satisfecha en el capitalismo, en cuyas entrañas se está gestando una nueva crisis económica para la que los capitalistas llevan tiempo preparándose, en lo económico y en lo político, en España y en todos los países capitalistas. El resultado de las elecciones andaluzas es buena prueba de ello.

El avance de la extrema derecha.

La entrada en el Parlamento Andaluz de Vox, con 12 diputados y un 10,9% de porcentaje electoral, es una mala noticia para la clase obrera y el pueblo, pero no debe sorprender a nadie. Nuestro deber es analizar ese avance y tomar las medidas políticas, ideológicas y organizativas que le pongan freno.

Las fuerzas de extrema derecha no surgen de un día para otro. Vox es una escisión del Partido Popular, en el que desde el final de la dictadura franquista se integran fuerzas de ultraderecha. Como partido capitalista de extrema derecha, Vox cuenta con un importante respaldo económico de los patrones. De hecho, durante esta campaña electoral, reconocen haber gastado al menos 1,4 millones de euros. Cuentan también con un importante respaldo mediático, pues sectores concretos del capital, que mantienen el control de las empresas de la comunicación, están interesados en su desarrollo y consolidación.

El avance de la extrema derecha tiene responsables políticos. La gestión realizada por el PSOE es una gestión capitalista, basada en la defensa de los intereses empresariales en contra de los intereses de las mayorías obreras y populares, que condena a las masas a la frustración y a un descontento creciente. Hablan demagógicamente en nombre de los trabajadores, pero defienden a los capitalistas y están absolutamente implicados en sus redes de corrupción. Han jugado con fuego, tratando de dividir a las fuerzas de derecha, y el fuego se les ha escapado de las manos, en unas condiciones en las que existe un fuerte descontento popular fruto de su propia gestión.

Las falsas ilusiones generadas por la nueva socialdemocracia que representa Adelante Andalucía, al igual que por Podemos y por quienes a ellos se supeditan en toda España, pronto se han visto frustradas. Prometían al pueblo un capitalismo “con rostro humano”, un capitalismo “democrático y social”, en el que todo el mundo pudiera tener un futuro digno y próspero.  Con esas falsas banderas gestionan el poder capitalista en grandes ciudades (Cádiz, Madrid, Barcelona, etc.), frustrando una vez tras otras las legítimas aspiraciones del pueblo trabajador, al igual que sus socios del PSOE, y atacan la conciencia política de la clase obrera promoviendo su fraccionamiento y división a través de mensajes políticos e ideológicos difusos, líquidos, posmodernos, propios del cosmopolitismo capitalista que caracteriza a la izquierda desclasada que ha abandonado la lucha de clases.

En estas condiciones de descontento popular, explotación y miseria, en que la socialdemocracia corrompe la conciencia de la clase obrera y de los sectores populares y frustra sus legítimas aspiraciones, prende el avance de la extrema derecha, respaldada y financiada por sectores empresariales que se preparan para intensificar la represión contra el movimiento obrero. Ese terreno está abonado por los conflictos territoriales, en los que se sitúa al pueblo bajo uno u otro nacionalismo, bajo una u otra bandera. Se estimula nuestra división, el odio a la clase obrera migrante, el anticomunismo y la reacción más abierta y descarnada. Se trata de un fenómeno internacional, en el que tal o cual avance de la extrema derecha en un país facilita el avance general de la reacción.

Frente único de la clase obrera contra el capitalismo y la reacción.

Tras los resultados electorales en Andalucía y el avance de Vox, el PSOE se ha lanzado a defender un “frente democrático”, en el que se incluye desde la izquierda capitalista hasta el PP y Ciudadanos, bajo el paraguas de la Constitución española, un “frente constitucionalista”. La disyuntiva en que se sitúa al pueblo es la de elegir entre un “capitalismo bueno”, el de ellos, y “capitalismo malo”, el de los otros. Con ello engañan al pueblo y tratan de esconder su responsabilidad directa en el avance de la ultraderecha, pues es en ese mismo “capitalismo bueno” que defiende el PSOE donde se incuba el huevo de la serpiente.

A su vez, Adelante Andalucía y Podemos, y todas las fuerzas que a ellos se supeditan, hablan también de levantar “frentes democráticos” y “frentes antifascistas”. Utilizan el legítimo miedo que sienten amplios sectores obreros y populares, para supeditarlos a una estrategia que pasa por la unidad con el PSOE, por la supeditación al capitalismo, por seguir aplicando las mismas políticas que han permitido el avance de la extrema derecha.

A estos llamamientos a una falsa unidad, nuestro Partido responde llamando a forjar la unidad de la clase obrera contra el capitalismo y todos sus defensores. Llamando a formar un frente obrero, en cada empresa, en cada sector productivo y en cada barrio, que combata a diario por los intereses de todo el pueblo trabajador contra el capitalismo. A organizarnos en todos los niveles para defender un país para la clase obrera, una patria para el pueblo trabajador en la que los medios de producción estén en nuestras manos. Un frente único en el que debe integrarse toda la clase obrera, con independencia de su país de procedencia, de su género u orientación sexual, de su idioma o creencia religiosa, bajo la consigna que a lo largo de la historia ha alimentado todas nuestras luchas: ¡Proletarios de todos los países, uníos!, pues contra el frente unido de los capitalistas, solo cabe contraponer el frente unido del trabajo.

Es urgente comenzar a dar los primeros pasos en esa perspectiva:

  • Fortalezcamos los sindicatos de clase y su unidad en la lucha. Llamamos a responder al avance de la reacción con una afiliación masiva a las organizaciones sindicales. A impulsar la lucha en las empresas y sectores desde posiciones clasistas de enfrentamiento a la dictadura capitalista. Llamamos a acumular fuerzas en los sindicatos y a dirigir esas fuerzas contra el capitalismo.
  • Organicemos a la clase obrera migrante política y sindicalmente. Llamamos a las direcciones sindicales a todos los niveles a intensificar los esfuerzos para organizar a la clase obrera migrante, a unir a todos los trabajadores, con independencia de su país de procedencia, en una sola lucha por nuestros derechos, enfrentando toda manifestación de racismo y xenofobia, empresa a empresa y sector a sector.  
  • Levantemos un fuerte Partido Comunista en nuestro país como única garantía para derrotar al capitalismo y a todos sus defensores, para conquistar un país para la clase obrera. Llamamos a la clase obrera a organizar células comunistas en los centros de trabajo, en los sectores productivos, en los polígonos industriales y en los barrios obreros. Llamamos a los trabajadores y trabajadoras a fortalecer el Partido Comunista, que es nuestra principal arma contra el capitalismo y la reacción.

El Buró Político del PCPE manifiesta la voluntad de nuestro Partido de mantener cuantos contactos sean necesarios con otras fuerzas obreras y populares para fortalecer un frente unido de la clase obrera que persiga el propósito común de derrotar al capitalismo y a todos sus defensores, de frenar a la reacción y de conquistar un país para la clase obrera, para conquistar una patria del trabajo que derrote a la patria del capital.

¡Por un país para la clase obrera!

¡Unidad obrera para derrotar al capitalismo y la reacción!

 

3 de diciembre de 2018

Buró Político del PCPE.