Obreros y obreras, trabajadoras y trabajadores autónomos, parados y paradas, trabajadores y trabajadoras del campo, pensionistas, mujeres y jóvenes del pueblo trabajador:

El Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España quiere compartir con vosotros sus reflexiones ante la cercanía del 1º de Mayo, día intencional de la clase obrera.

Luchemos contra las políticas del Gobierno capitalista.

Durante la última década los capitalistas y sus gobiernos han dirigido un duro ataque contra la clase obrera y contra los trabajadores y trabajadoras en general. Mientras la riqueza producida con nuestro trabajo se concentra cada vez en menos manos, las mayorías trabajadoras están siendo duramente golpeadas: despidos, reducción salarial, precariedad en la contratación, impago de horas extraordinarias, siniestralidad laboral, etc.

La crisis capitalista se ha descargado sobre los hombros de la clase obrera. Están arrasando nuestros derechos laborales y sociales. El derecho a la educación y a una sanidad, pública y de calidad, o el derecho a la jubilación y a una pensión digna, corren un serio riesgo.

Los capitalistas tratan de aumentar sus beneficios a costa de incrementar nuestra explotación. Por eso cada vez son más los sectores en que los que se pagan salarios de miseria que ni siquiera permiten llegar a fin de mes, por eso a nuestro alrededor crece la pobreza, la marginalidad y la exclusión social, con todos los problemas asociados que conllevan.

La propaganda del Gobierno del Partido Popular nos pretende convencer de que lo peor ya ha pasado y de que nos acercamos a una etapa más próspera. Mienten conscientemente. Su política se dirige a configurar un nuevo escenario en el que puedan extraer de la clase obrera la máxima plusvalía, y para eso necesitan terminar con nuestros derechos y desactivar nuestra lucha.

El movimiento obrero y sindical debe confrontar abiertamente con el Gobierno capitalista, no cabe realizar ni la más mínima concesión. Hay que luchar para derrotar su política reaccionaria y para recuperar los derechos perdidos. Es necesario iniciar un nuevo ciclo de luchas obreras, una nueva etapa a la ofensiva.

Ninguna confianza en las fuerzas de la socialdemocracia.

Debemos aprender de lo sucedido durante los últimos años, en los que amplios sectores de la clase obrera y del pueblo depositaron su confianza en las fuerzas de la vieja y la nueva socialdemocracia. Las importantes luchas obreras y populares libradas desde el estallido de la crisis entraron en dique seco. Se debilitó la confianza en nuestra fuerza y todas las esperanzas fueron depositadas en un cambio en la correlación de fuerzas en el parlamento burgués.

Ninguna fuerza socialdemócrata, llámese PSOE o Podemos, va a solucionar nuestros problemas. Hemos visto cómo, unas elecciones tras otras, y a pesar de llegar al Parlamento nuevas fuerzas políticas que prometían revertir las políticas del Gobierno, nuestras condiciones de vida y trabajo no han hecho otra cosa que empeorar. Pretenden engañar a la clase obrera, reducir nuestra lucha a una lucha electoral. En Grecia se ha comprobado que, quienes en nombre de la nueva socialdemocracia representada por el Gobierno de Syriza, prometían un futuro próspero y de justicia social para el pueblo, traicionaron a los trabajadores y aplican con mano de hierro las mismas políticas capitalistas que decían combatir.

La clase obrera sólo puede contar con sus propias fuerzas, con su organización, con su capacidad de lucha. Debemos establecer una alianza social con todos aquellos sectores sociales enfrentados, de una u otra forma al poder del capital; tejer un frente obrero y popular que partiendo de la defensa de nuestros intereses inmediatos (trabajo, salarios dignos, derechos laborales y sociales, vivienda, etc.) se conforme en una fuerza social capaz de contraponer al capitalismo un modelo de sociedad radicalmente distinto, una sociedad en la que el poder esté en manos de quienes todo lo producen, libre de explotación capitalista y de cualquier forma de opresión, una sociedad socialista-comunista.

Intensifiquemos la lucha en todos los frentes.

Sólo así se verán reconocidos nuestros derechos, sólo así mejorarán sustancialmente nuestras condiciones de vida y trabajo. Para ello es imprescindible que incrementemos la lucha en todos los frentes, comenzando por la lucha obrera, sin la que toda reivindicación social está condenada a la derrota.

El Partido Comunista llama a la clase obrera a organizarse, a afiliarse masivamente a los sindicatos, a los que el poder de los empresarios y su Gobierno llevan años colocando en el punto de mira, amenazando incluso con cárcel a sindicalistas. Si los sindicatos siguen debilitándose, continuarán debilitándose nuestros derechos laborales y sociales. El Partido Comunista llama a los y las sindicalistas a defender en el seno de los sindicatos una posición clasista y combativa, que asiente la organización sindical en los centros de trabajo, que organice a la clase obrera para la lucha e incremente la participación y la unidad de la clase obrera a través de las asambleas de trabajadores; un movimiento sindical enfrentado a los capitalistas y al capitalismo.

Es necesario que el movimiento sindical confronte decididamente con la explotación, es imprescindible que derrotemos las sucesivas reformas laborales (tanto las aprobadas por el PSOE como por el PP) y abramos una nueva etapa, a la ofensiva, en la que avancemos en nuestras reivindicaciones.

Junto a la lucha en el centro de trabajo y en los sectores productivos, debemos implicarnos con decisión en todas las cuestiones que afectan a las condiciones de vida de nuestro pueblo. Hemos de defender los más básicos derechos a la libertad de expresión y opinión. La lucha en los terrenos de la educación, la sanidad y los derechos de seguridad social (régimen de jubilación, régimen de incapacidades, derecho a las prestaciones de desempleo, etc.), serán importantes campos de batalla en el próximo periodo.. Los capitalistas necesitan nuevos sectores económicos en los que obtener beneficios y el Gobierno capitalista no está dudando en aprobar las políticas privatizadoras que lo permitan.

La clase obrera debe prestar especial atención a la agresividad capitalista contra las mujeres trabajadoras. Vivimos una oleada reaccionaria que trata de quebrar los derechos alcanzados durante más de un siglo de luchas. Las trabajadoras, junto a sus compañeros de clase, también debemos pasar a la ofensiva. Nosotras padecemos como nadie la intensificación de la explotación capitalista y de la opresión social. Debemos repeler la ofensiva reaccionaria, debemos luchar como nadie por nuestro derecho al trabajo en igualdad de condiciones, por los derechos laborales y sociales. La clase obrera no debe consentir ni un momento más la violencia machista que anualmente masacra y asesina a cientos de mujeres en nuestro país. Aspiramos a una sociedad de personas libres e iguales en derechos y en la vida, una sociedad incompatible con toda forma de opresión.

La juventud obrera y el estudiantado también deben cumplir un importante papel en el próximo periodo. Al igual que las mujeres obreras, la juventud padecen con especial intensidad la explotación. A ellos y ellas se les reservan los trabajos más precarios, con menos derechos y peor remunerados. Condenan a nuestra juventud a la emigración económica, al desarraigo, y, en el peor de los casos a la exclusión y la marginalidad. Sobre la juventud se teje toda una red de alienación y embrutecimiento dirigida a evitar su incorporación a la lucha social.

El estudiantado, unido a los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza, ha dado importantes pasos a lo largo del último curso. Las huelgas en el sector educativo marcan el inicio de un nuevo ciclo reivindicativo y demuestran que sólo a través de la lucha se logra hacer retroceder al Gobierno.

Luchemos contra la guerra imperialista.

El capitalismo de nuestros días, el imperialismo, se vuelve cada día más reaccionario. Por todas partes se incrementa la violencia y la represión. Y el máximo grado de violencia es la guerra imperialista que están extendiendo por todo el planeta. La historia ha demostrado que no es posible terminar con la guerra sin derrotar al sistema que la genera: el imperialismo.

Las diferentes potencias capitalistas se están rearmando, se están preparando para una gran confrontación mundial. Frente a los planes de destrucción y rapiña de los capitalistas de todos los países, la clase obrera mundial debe dar una respuesta unida; debemos luchar contra toda expresión de racismo y xenofobia, de todo intento de utilizar la situación de los refugiados, por parte de los gobiernos y las organizaciones de extrema derecha, para ahondar en la división de la clase obrera. Hoy cobra más sentido que nunca el lema proclamado por los fundadores del comunismo: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Los últimos ataques criminales contra el pueblo sirio han partido de la base estadounidense de Rota. Nuestra soberanía se viola utilizando nuestro país como base para todo tipo de agresiones imperialistas contra otros pueblos del mundo, contra nuestros hermanos de clase. Hay que decir basta, hay que luchar para terminar definitivamente con las bases militares en nuestro país, debemos luchar decididamente para la ruptura con la OTAN y con la Unión Europea del capital y la guerra, la única posible en el capitalismo. Ni tierra, ni mar, ni aire para los planes de agresión imperialista.

¡Pasemos al contraataque!

Este año la clase obrera internacional conmemora el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. Hace cien años la clase obrera rusa tomaba el cielo por asalto y, por primera vez en la historia, el proletariado creaba el primer Estado Socialista. Durante décadas se demostró la superioridad del socialismo-comunismo: se conquistaron derechos políticos, laborales y sociales impensables hasta ese momento; se desarrollaron todos los campos científicos y culturales y se pusieron al servicio del pueblo; se sentaron las bases para la emancipación de las mujeres; se derrotó al nazi-fascismo y se destruyó el sistema colonial; la Unión Soviética apoyó solidariamente la lucha de los pueblos y de la clase obrera de todos los países, sentando las bases para la conquista de los importantes derechos laborales, sociales, sindicales y políticos que hoy nos son arrebatados.

Hace un siglo que se rompió el hielo, que se mostró el camino a seguir. No hay futuro alguno para la clase obrera en el capitalismo, la lucha hoy se centra el repeler la agresión capitalista y en preparar las condiciones que nos conduzcan al poder obrero y popular: a una República Socialista, basada en una unión libre de pueblos libres, en la que el poder esté en manos de quienes todo lo producen y a quienes todo debe pertenecer, un país para la clase obrera.

El Partido Comunista de los Pueblos de España hace los siguientes llamamientos a nuestra clase obrera en este 1º de Mayo:

  • A intensificar la lucha en todos los frentes para derrotar al Gobierno capitalista.

  • A no depositar confianza alguna en las fuerzas socialdemócratas y a quienes prometen un futuro mejor en el capitalismo.

  • A fortalecer las organizaciones sindicales y la organización popular.

  • A fortalecer con su apoyo al Partido Comunista de los Pueblos de España y a los Colectivos de Jóvenes Comunistas.

¡Ni tierra, ni mar, ni aire para los imperialistas!
¡Por un país para la clase obrera!
¡Proletarios de todos los países, uníos!

Declaración aprobada por el V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España, 22 de abril de 2017.