Contribución al XX Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

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“La clase obrera contemporánea y sus alianzas. Las tareas de su vanguardia política – los Partidos Comunistas y Obreros – en la lucha contra la explotación y las guerras imperialistas, por los derechos de los trabajadores y los pueblos, por la paz, por el socialismo”

 

Estimados y estimadas camaradas:

 

En nombre del Comité Central del PCPE me gustaría trasladar a todos los Partidos presentes un caluroso saludo internacionalista. Quiero también aprovechar esta tribuna para expresar el agradecimiento y el respeto de los comunistas españoles a los y las camaradas del PC de Grecia no sólo por albergar este XX Encuentro, sino porque en 1998 decidieran dedicar sus esfuerzos a desarrollar este espacio para el encuentro y la discusión entre los Partidos Comunistas y Obreros de todo el mundo. También me quiero sumar a las felicitaciones por su 100 aniversario.

 

Nuestro Partido ha estado presente en prácticamente todas las ediciones de los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros. Independientemente de nuestra situación de mayor o menor capacidad organizativa, siempre hemos dedicado una parte significativa de nuestro tiempo y nuestros recursos a participar en los espacios internacionales a los que se nos ha invitado. Pensamos que es mediante el intercambio honesto y camaraderil de opiniones como mejor ayudamos al desarrollo de nuestro movimiento comunista internacional.

 

Algunas veces, nuestras intervenciones han sido más dirigidas a exponer la situación de la clase obrera en nuestro país. En otros momentos, hemos preferido intervenir sobre debates o polémicas que iban más allá de nuestro ámbito directo de lucha de clases, porque pensábamos que nuestra opinión y nuestra propia experiencia podría ser de utilidad para otros Partidos hermanos, de la misma forma que las experiencias y la historia de otros partidos nos han ayudado inmensamente a nosotros a lo largo de los años.

 

En esta ocasión, el PCPE quiere trasladar al conjunto de Partidos aquí presentes, así como a quienes sigan las contribuciones al Encuentro a través de la web Solidnet, la experiencia que en los últimos años hemos acumulado en nuestro trabajo hacia la clase obrera, tratando de recuperar la organización del Partido Comunista en los centros de trabajo.

Partimos de la base de que una de nuestras tareas esenciales hoy, si queremos hacer honor a nuestra condición de vanguardia política de la clase obrera, es recuperar decididamente la presencia comunista organizada en el corazón de la lucha de clases, en el mismo lugar donde se produce la explotación de nuestra clase. En el caso de España, esta presencia organizada del Partido Comunista en las empresas desapareció a partir de los años 70, cuando el eurocomunismo   decidió abandonar la lucha revolucionaria por el derrocamiento del capitalismo y priorizar la lucha electoral sobre todo lo demás.

 

Creemos que existen en la lucha política dos premisas que son válidas para todo Partido Comunista, independientemente de su tamaño en un momento dado o de la correlación de fuerzas que exista en su país:

 

-El Partido Comunista es un partido proletario, cuyo carácter de clase se deriva de su posición ideológica, de los objetivos que persigue, de su composición clasista y de su capacidad para asumir la dirección práctica de la clase obrera.

 

-Sin una presencia organizada y una amplia influencia del Partido en el seno de la clase obrera, la tarea revolucionaria se torna imposible.

 

Así, en nuestro X Congreso (2016) decidimos comenzar lo que denominamos el “giro obrero” del PCPE, cuyas orientaciones y objetivos se clarificaron en el XI Congreso (Extraordinario) de 2017, y cuya primera valoración general realizaremos en la Conferencia de Movimiento Obrero y Sindical que celebraremos en 2020.

 

Por giro obrero entendemos la priorización del trabajo partidario hacia la clase obrera, superando una concepción del trabajo comunista que, fruto de las dificultades que supone desarrollar una política específicamente dirigida hacia la clase, opta en muchos casos por centrarse en luchas de carácter interclasista que, siendo también importantes, jamás pueden convertirse en las únicas en que se desarrolla el trabajo del Partido. Si esto fuera así de forma continuada en el tiempo, se correría el riesgo de que el Partido subordinase los intereses de la clase obrera a los de otros sectores sociales, impidiendo con ello un desarrollo del factor subjetivo revolucionario.

 

Mientras otras clases y sectores sociales tienen clara conciencia clasista y objetivos definidos, la clase obrera española se encuentra mayoritariamente presa de las posiciones reformistas y pequeñoburguesas que, hoy en día, dificultan el planteamiento de una posición clasista independiente. Es en este contexto en el que el Partido tiene que luchar en estos momentos.

 

Nuestro “giro obrero” se concreta en tres planos: el ideológico (hacia la independencia ideológica de la clase), el político (para desvelar el carácter de clase de las propuestas gubernamentales y de otras fuerzas políticas), y el organizativo, para que el Partido esté realmente presente en los centros de trabajo y en los principales sectores productivos.

 

Por eso, a nivel organizativo, todas las estructuras de nuestro Partido han estado analizando y debatiendo a lo largo del último año en qué empresas y sectores centrar su trabajo político para dar el paso más importante de los últimos años: el abandono gradual de una estructura organizativa de base exclusivamente territorial hacia una estructura de base territorial y productiva. Es decir, hacia un Partido presente en los centros de trabajo y en los barrios obreros y populares, capaz de intervenir en cada lucha en defensa de las condiciones de vida y trabajo que se produzcan en ellos.

De ahí surgen las cuatro prioridades de trabajo de masas del PCPE, que tienen que ver con la organización de la lucha dentro de los sindicatos, con la organización de la juventud de extracción obrera y popular y con la organización de la mujer trabajadora, estableciendo en los barrios donde sea posible los centros obreros y populares cuyo objetivo es extender la influencia comunista en las ciudades y estructurar el movimiento popular en la clave de la alianza social (política de alianzas de la clase obrera) que propugnamos.

 

En el terreno concreto, es necesario decir que ya hemos superado la fase en la que algunos sectores del Partido eran refractarios a la intervención directa en los centros de trabajo, a la planificación y desarrollo de tareas o a la priorización de sectores o empresas determinados. Sabemos perfectamente que para desarrollar las organizaciones del Partido en los centros de trabajo no existen manuales de instrucciones, sino que es necesario desarrollar una labor multifacética que, en las condiciones de nuestro país, implica combinar la lucha en el interior y en el exterior de los centros de trabajo y el trabajo sindical de nuestros militantes. Hoy, gracias a una política sindical que permite a nuestros militantes trabajar en distintas organizaciones sindicales, estamos acumulando una experiencia que nos permite pensar en niveles superiores de intervención pero que, sobre todo, nos permite acceder al contacto diario con miles de trabajadores y trabajadoras. Partiendo de esta realidad, nuestra preocupación en estos momentos radica en ser capaces de combinar adecuadamente, de forma organizada y planificada, las distintas vías de intervención: la sindical y la partidaria.

 

Nuestra capacidad de influencia en el seno de los sindicatos, aún muy limitada, ha crecido sustancialmente en los dos últimos años. Tratamos de obviar las luchas entre distintas organizaciones sindicales y priorizamos la unidad sindical y la unidad de las plantillas en las empresas, tanto si están en conflicto como si no.

 

Esta insistencia en la unidad más allá de siglas sindicales obedece a la realidad sindical de España, donde en una misma empresa puede haber representación de varios sindicatos (secciones sindicales) y pluralidad sindical también en los órganos de representación de toda la plantilla (comité de empresa).

 

Esta táctica, que en ocasiones no da buenos resultados, en otras supone un paso importante en cuanto al conocimiento del Partido por la clase, que permite incluso influir de manera determinante en el rumbo de la lucha concreta, más allá de las propuestas que llegan de las estructuras de las organizaciones sindicales. Los casos de las recientes luchas en las empresas Transcom, Vestas y Amazon son buena prueba de ello.

 

El giro obrero va dando sus frutos. Hoy podemos decir con orgullo que contamos con algunas células que están exclusivamente orientadas a empresas y sectores de carácter estratégico y que ya tenemos presencia organizada en empresas de transporte, comunicaciones, energía y educación.

 

Por otra parte, seguimos manteniendo Centros Obreros y Populares en tres grandes ciudades de nuestro país, recientemente hemos abierto un cuarto y a primeros de 2019 abriremos dos más, uno de ellos en Madrid.

 

En lo que afecta a la juventud, los Colectivos de Jóvenes Comunistas siguen desarrollando su trabajo hacia la juventud de extracción obrera y popular, centrándose en los últimos años en el desarrollo de una fuerte organización estudiantil que supere la dispersión del movimiento estudiantil en España y esté presente en todos los territorios y en todos los niveles educativos. Los CJC celebran su X Congreso el próximo mes de marzo, en el que evaluarán sus tareas y fijarán las vías para implementar el giro obrero en sus planes de trabajo.

 

Todo este trabajo, camaradas, se complementa en el terreno ideológico con la recuperación definitiva del periódico Nuevo Rumbo, por ahora de carácter mensual, y con la próxima aparición de la editorial del PCPE, que publicará tanto textos clásicos como actuales, recuperando también los materiales publicados en los países que construyeron el socialismo durante el siglo XX.  Queremos dotar a nuestra clase de herramientas ideológicas para ser capaz de hacer frente a las arremetidas del enemigo de clase y de las fuerzas reformistas.

 

Camaradas, nos enorgullece poder ser partícipes de esta XX edición de nuestros Encuentros Internacionales y trasmitimos a todos los Partidos hermanos nuestros deseos de éxitos en las luchas que llevan a cabo, así como nuestra voluntad de profundizar en las relaciones bilaterales con todos los participantes.

 

¡Viva el XX Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros!

¡Viva el internacionalismo proletario!

 

Por Ástor García.

Secretario General del PCPE