Ante la ola represiva desatada por el Gobierno español en Cataluña, el Secretariado Político del PCPE realiza la siguiente declaración:

La represión ejercida por el Gobierno español contra las instituciones catalanas es una agresión sin precedentes en la Historia reciente, que choca con el discurso oficial sobre la invalidez e inutilidad del 1-O.

La vía represiva adoptada – sobre la que ya habíamos advertido- incrementa exponencialmente la tensión a escasos días del 1 de octubre y coloca la lucha política en Cataluña en un nuevo plano.

Con su actitud, el Estado está queriendo mostrar su fuerza y su capacidad de desarticulación de todo atisbo de contestación interna. A esa orientación responde principalmente la represión contra el 1-O: el Estado pretende dejar claro su poder ahora para poder luego ofrecer negociaciones y pactos desde una posición reforzada, tratando de asentar en la subjetividad de las masas que no caben disidencias, ni desde el plano nacional ni, mucho menos, desde el plano de clase.

El Estado aspira a legitimarse azuzando el nacionalismo español, y como consecuencia se fortalecen todas las posiciones nacionalistas. El Estado fomenta con su intransigencia la división de la mayoría trabajadora, con sus actos justifica y legitima la posición independentista, garantizando con ello que todo debate se mantenga lejos de las cuestiones de clase. Por tanto, la represión estatal se dirige, en última instancia, contra todo el pueblo trabajador, no sólo contra los cargos de la Generalitat o contra los independentistas.

Se promociona la idea de la “democracia militante”, que justifica la represión dura, incluso la ilegalización, de quien plantee propuestas políticas que exceden de los estrechos límites constitucionales burgueses. Se ha hecho en el pasado reciente y se volverá a hacer. Hoy el objetivo son los independentistas, pero que nadie dude que mañana volveremos a ser los y las comunistas.

Si entre la mayoría obrera y popular gana fuerza el nacionalismo es porque los comunistas hemos estado ausentes del escenario político durante muchos años. Hemos sido incapaces de plantear una alternativa independiente que pusiera el acento en las cuestiones que nos unen como clase, y no en las que nos separan por la conciencia nacional. Por ello la clase obrera es presa de la ideología dominante, por ello la defensa de las aspiraciones nacionales del pueblo catalán la dirigen fuerzas burguesas y por ello la clase obrera española se deja arrastrar por un Gobierno burgués que sólo entiende el lenguaje de la violencia y la represión. Por todo ello es aún más necesario que los comunistas traslademos con claridad nuestra posición.

Quienes capitanean la independencia en Cataluña desde las posiciones burguesas se enfrentan a un grave dilema: el respeto o no a las leyes que garantizan su posición de dominio frente a las clases explotadas pero que a la vez les impiden el desarrollo del marco político que consideran idóneo para continuar con esa explotación en mejores condiciones. La burguesía hace tiempo que dejó de ser una clase revolucionaria. Por ello no está dispuesta a llegar a las últimas consecuencias de sus actos salvo cuando, de forma reaccionaria, impide el avance de las posiciones de la clase obrera. Ante el dilema del mantener el Estado o abrir la puerta a un proceso verdaderamente rupturista en que puedan perder el control de la situación, la burguesía contemporánea opta siempre por lo primero, aspirando a adaptarlo mejor a sus intereses.

Quien sufre la represión, en último término, es siempre el pueblo trabajador. Los cuerpos policiales, bajo una u otra bandera, han reprimido duramente a trabajadores y trabajadoras, a estudiantes, a huelguistas y a todo aquél que ha puesto en duda el capitalismo y sus consecuencias. Todos los gobiernos burgueses han recortado nuestros derechos y libertades. Son gobiernos que actúan contra los trabajadores y trabajadoras, contra los explotados y explotadas, pero aspiran a que les sigamos ciegamente. Nos llevan a callejones sin salida, nos ofrecen falsas ilusiones para acabar descargando en nosotros y nosotras las peores consecuencias de su modelo económico y social, del capitalismo.

Como trabajadores y trabajadoras, como comunistas, conocemos bien lo que es la represión. Conocemos bien lo que ocurre en los piquetes, en las manifestaciones, lo que cada día se ve en los centros de trabajo. Combatir contra la represión está en nuestro ADN, por ello condenamos con absoluta rotundidad toda medida represiva que, dirigida hoy contra otras fuerzas políticas, finalmente irá dirigida contras las organizaciones obreras y populares, contra las fuerzas que son el verdadero motor de las transformaciones sociales. Lo hacemos igual que lo hemos hecho en el pasado, cuando se detenía a representantes políticos independentistas en otros territorios. La diferencia en nuestros objetivos no impide que hoy, frente a la represión, sean de los nuestros.

Llamamos a participar en las movilizaciones contra la represión, y a incorporar plenamente a la lucha democrática la lucha clasista, las reivindicaciones de nuestra clase, que deben ir necesariamente unidas para dotar de pleno sentido a la movilización obrera y popular.

¡Viva la clase obrera de Cataluña!
¡Viva la lucha de la clase obrera!

21 de septiembre de 2017
Secretariado Político del PCPE